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"No sabés qué feliz estoy a mis 70 años: soy respetada, se

me considera, se me acepta, se me aplaude... ¿Qué más le puedo pedir a la vida?"

               

               NORMA PONS

 

 

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                   De Literatura y algo más...

 

Norma Pons murió con felicidad y sencillez.

Como rosarina me enorgullece que Norma Pons haya nacido en Rosario, como mujer admiro su franqueza y su talento.

Con afecto guardo el recuerdo de su trayectoria.

                      Betty Badaui

 

Colaboradores        Raúl Astorga, de Rosario

                       Lily Chávez, de Córdoba

 

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Contacto:  betty.badaui@gmail.com

 

Cuidemos el Planeta en lo que podamos y nos agradeceremos entre todos.

Gracias por haber llegado hasta aquí, por el motivo que sea.

 

 

 

Leda Atómica - SALVADOR DALÍ

Leda Atómica - SALVADOR DALÍ

Leda Atómica, de Salvador Dalí

 

 

“La única diferencia entre un loco y yo, es que yo no estoy loco”

     SALVADOR DALÍ

11 de mayo de 1904, Figueras, España

23 de enero de 1989, Figueras, España

Grandes Recuerdos: Victoria Ocampo

Grandes Recuerdos: Victoria Ocampo

 

(La maternidad) No se trata sólo de llevar nueve meses y de dar a luz seres sanos de cuerpo, sino de darlos a luz espiritualmente. Es decir, no sólo de vivir junto a ellos, con ellos, sino ante ellos. Creo más que todo en la fuerza del ejemplo.

                   VICTORIA OCAMPO 

                            Argentina

 

              Buenos Aires, 7 de abril de 1890 -

              Buenos Aires, 27 de enero de 1979

 

Bienvenido, André Cruchaga

Bienvenido,  André Cruchaga

VINO SECO



todo encerrado en la famosa valija de fuego

                     rodeada de admirables burbujas de aire irrespirable.

Aldo Pellegrini




Sobre las manos, la humedad ardiente del líquido: la savia desde el caracol
hasta el ala. Todos los días póstumos del cuerpo, la sangre erguida
en el umbral de los gerundios.
Estas ansias de habitación definitiva, —todo el absurdo de la vieja historia
en el piso, el agua de las devastaciones en el puerto que nos encalla
sin alarmas, golpeando el crujido del desván.
(No sé de qué palabras está hecho este otro experimento del oxígeno;
hay tantos tambores rojos en los poros,
que me es difícil pensar por un momento en las armónicas.)

En la profundidad del cristal, el caballo de las pupilas y el largo invierno
de la desnudez: las teorías de la ficción y los crímenes, la ceremonia infame
de las hormigas, y la duplicidad gangosa del pecado.
Mientras tanto, en la vía pública se desangran los corderos. (También
el desarraigo forma parte del compromiso y el martirio)
; aúlla el piercing
en el olfato del bosque de cemento (la imagen es moneda devaluada
en estos tiempos de crisis, amargo el nudo ciego del espejo)…

Barataria, 06.III.2014

 

 

ESPINAS


Al caballo de la fuga de la aurora, la corona silvestre de espinas, 
el picotazo imprevisto en las sienes, esa otra manera de hacer que el pulso 
caiga en el vacío. ¿Qué veneramos de nuestros ijares aviesos?
¿En qué otro firmamento, en qué otra persona, las púas con su vocación
de sangre? —Avanza la nostalgia y el dolor como si supieran del mar.
No hay camisa ni madero que soporte el ojo ciego de la bestia:
un río de heridas se congrega, sin vehemencia, en las aristas del tacto,
en cada estación donde calcina polvo y granito.
(En mi escritura irás siempre como un pájaro hasta que las espigas de la noche
alcancen el sinfín. Hasta que el olvido sea sólo eternidad.)

Cruzo, descalzo, el sendero escalonado del ansia…
Barataria, 2014.

 

ORIFICIO


De pronto, sobre el orificio del vacío de la noche, la certeza inalterable del mar,
el café negro de la noche en el brocal de la aldaba. 
En él, un poco lo trashumante y la ceniza, el patio del delirio desplumado
en los altares ocultos del timbal.
(El tiempo no tiene más colores que el de los fósforos encendidos o apagados,
que todos los veranos y su retórica, a menudo cínica.)

Al borde de los zapatos acostumbrados, las horas terminan en las heces
ciegas de la abstracción. Nunca es fácil, —me has dicho— tener devoción
por las ideas, cambiar el arco iris carcomido de los demiurgos,
reírle al bisturí de las calles, ser obediente al celibato de los senderos,
o rascarse las ronchas dejando intacta la piel.
Cualesquiera, —después de todo— puede lamer las impurezas que salen
del más allá del entresueño…
Barataria, 28.II.2014

 

 

LITORAL

 


Las aguas muerden las orillas de la sangre y avanzan los cadáveres.
(¿Quién ejerce su dominio en las noticias del ombligo, en el cosmético 
Instituido en la sed?)
 —Digamos que hay radares en los opuestos,

en el chile verde y la mostaza, digamos que hay antenas inteligentes, 
no como los ojos sombríos de los bueyes, claro.
Dos peces a full color en el tren del aliento, en la orgía que sostienen
las infinitas partículas del planisferio;
y así, tardío en el fango, los bozales implacables en la boca. Los ámbitos
indescifrables del nosotros: la voz sorda como una oración en silencio.
Después de todo, siempre somos la sombra miserable de la orilla,
(vos, poesía, que te convertís en mi libertad posible.)
Barataria, 27.II.2014

                  André Cruchaga

http://www.artepoetica.net/datos.htm.

 

 

 

Lía Karavia

Lía Karavia

   TE TENGO NO TE TENGO

 

Te tengo no te tengo

te poseo no te poseo

te veo en sueños

sobre popas de naves que van partiendo

me tiendes tus manos

eres no eres aquél que me llama

te espero no te espero

tú llegas siempre imprevisto

me guías en una habitación obscura

donde con una serie de metamorfosis

tú te pones agua, fuego, aire, dragón y paloma

con mi voz tú recitas poemas

que yo mismo podría, desearía o tendría que escribir

y pues tú te duermes en mis brazos

y me quedo y no me quedo sola.

 

   *Desde todo el silencio"  -  Tomo III

 

  LÍA HADZOPOULOU KARAVIA

        ATENAS – GRECIA

Escritora, actriz, directora teatral y traductora de cinco lenguas. Doctorada en Literatura Comparada en la Sorbona (1992).

 

 

 

Washington Gorosito Pérez

Washington Gorosito Pérez

      MÉXICO CIEGO                         

 

La voz se traga las palabras,

retumba un grito agonizante.

Sopla el viento de la muerte.

 

Mientras,

los viejos dioses dormitan

a pesar de la fiesta

del grillerío.

 

Nervios ocultos bajo la piel urbana,

el moho cubre un pueblo entero.

Las tumbas las lava el aguacero.

 

Gotas de lluvia extraviadas,

rimando mil tormentas

en versos acuosos.

 

El dolor corre por las mejillas.

 

Mictlantecuhtli tiene mucho trabajo,

los periódicos nos venden mentiras

en un país que vive sin ojos.

 

Washington Daniel Gorosito Pérez

 

 

 

Víctor Hugo Tissera

Víctor Hugo Tissera

      HERMANO DEL MUNDO

 

Cómo decirte...,hermano del mundo

que la sed se estrella en mi garganta

y los ríos se revelan profundos

con gritos que lloran ausencias.

Cómo decirte...

que detengas tu mano homicida

esparciendo puñales letales

sobre olas que acunan la muerte.

Ya no juega el sol con su brillo

sobre escamas de calidoscopios

y se mecen las hierbas dormidas

con la danza de espumas vacías.

Cómo decirte... que aún es posible

remediar este error que atormenta

y apagar tanta sed del planeta

sorbo a sorbo, día tras día.

Por eso, hermano del mundo

si veneras un poco la vida

por tus hijos, los míos, los otros

no dejes que mueran los ríos.

      VÍCTOR HUGO TISSERA

 

Poema que obtuvo   Distinción honorífica en el XVII concurso Internacional de Poesía "Hermana Cecilia" S

an José de mayo, Uruguay, 17-10-93

 

Fuente:Por si vuelvo - poemas

EDICIONES AMARU

Ilustraciones: Ariel Isonio

ISBN:950-9256

Setiembre de 1994

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Transcribo la dedicatoria que abrigo con mis sentimientos:

"EstimadaBetty: Que la poesía nos una como hermanos para seguir buceando con el alma, los caminos de la idealidad.

           Afectuosamente

                 Víctor Hugo

                    oct/ 94

                   Belgrano 34

                   Cda de Gómez

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Víctor Hugo Tissera falleció el 19 de abril de 2009

Trío de poetisas: María Wine, Betty Morero, Yoli Rotenberg

Trío de poetisas: María Wine, Betty Morero, Yoli Rotenberg

    ABANDONADA POR SU PIE

Abandonada por su pie
queda la huella sola
con su vacío interrogante.
Tú puedes verla en todas partes:
En el bosque
en los caminos rurales
en los senderos nevados
o congelada en el hielo.
En todas partes llama tu atención
De oscuridad y vacío.
Me da pena de la huella
que añora su pie
porque ningún pie añora
volver a su huella.

 MARÍA WINE - SUECIA

María Wine falleció a los 90 , en el año 2003; su esposo había fallecido en 1991, vivieron siempre unidos por el amor.

Hermosos detalles para tener en cuenta.

 

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  BÚSQUEDA

 

Superó fronteras

transitó misterios

descarnó verdades

y encerró el pasado

deshizo los nudos

que le atara el tiempo

y al fin sin decirlo

buscó aquel encuentro

y fueron las manos

temblando muy quedas

que le transmitieron

distintos recuerdos

las voces contaron

aquellos momentos

que fueran recuerdos

de amor y de besos

que a través del tiempo

se están repitiendo.

     BETTY MORERO

 

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                       ¿FRACASO…?

 

 

Si te amé y no me amaste, no es fracaso

ese amor perdido

en el espacio sideral que esconde

el sentimiento no correspondido.

 

 

Si te amé, y ese amor se fue escurriendo

desde el cuenco partido

donde tu corazón hiberna siempre,

no mereces ni el rango del olvido.

 

 

Si te amé, y tú piensas que triunfaste

porque no te has rendido

al noble sentimiento que entregaba,

que perduras aún en mi latido

 

 

lo lamento por ti, pues te equivocas.

Eres sólo un fantasma…

que partió…que no está…que no ha existido.

 

 

                       Yoli Rotenberg

 

 

Coplita de Lilí Muñoz

Coplita de Lilí Muñoz

Coplita

 

 

La paloma y el palomo

en la torre del indiano

la palomita

decía

 no

 no

 él si

 si

  y en un momento increíble

 toma castaña

se dio

 

      Lilí Muñoz

Ciudad de Neuquén – Patagonia Argentina

Lin Yutan

Lin Yutan

"La vida está compuesta de insignificancias, el año de instantes y las montañas de granos de arena. Por lo tanto no subestimes nada, por pequeño que te parezca."

                      LIN YUTANG

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Esta es mi vida, un oscuro trabajo, un intenso anhelar, las rosas de mi patio y mi vacío hogar.

                  CÉSAR BRAÑAS

 

               Nació en la Antigua Guatemala el 13 de diciembre de 1899 y falleció el 22 de febrero de 1976, en su tierra natal.

Poeta, crítico literario, novelista y periodista de labor fecunda, fue y es su obra una de las más importantes de la literatura guatelmateca.

Obsequiaba las pequeñas ediciones de sus libros pues el medio cultural de su tiempo no lo comprendía, no obstante continuó con su callada y magnífica tarea, tal es así que en el año 1947, la Antigua Guatemala lo honorificó como hijo predilecto. Su natural solidaridad lo llevó a donar su casa y su biblioteca a la Universidad San Carlos de Guatemala.

Su labor crecía y su esencia de hombre generoso también, hasta llegar a ser orgullo de las letras de Guatemala.

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                  De Literatura y algo más...

   agradece a quienes han llegado hasta aquí.

   ¿Porqué César Brañas este mes en nuestra editorial?

    Quizás por sus rosas, o por el amor incondicional y sin falsos espejismos que tuvo hacia su quehacer, o simplemente, porque nadie debe detenerse ante la indiferencia, menosprecio o celos hacia su trabajo, esta es la muestra de los humildes idóneos que llegan porque tienen que llegar, así de sencillo, me gusta decirlo para que se comprenda el motivo por el cual defiendo a todos los creadores que trabajan con constancia.

   Desde este pequeñito sitio y con mis fallas pero con respeto les digo que trato de seleccionar material variado, obras que se aúnan y se relacionan entre sí; y puedo hacerlo por los colaboradores que siempre están dispuestos a facilitarme este bonito trabajo que realizo.

   Un abrazo, ojalá les guste este mes de abril.-

                                         Betty Badaui

 

colaboradores:                     Raúl Astorga, Rosario

                                    Lily Chávez,  Córdoba

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Los envíos de poemas o prosas que no sobrepasen las dos páginas pueden hacerlos llegar al siguiente contacto: betty.badaui@gmail.com

 

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El alojamiento lo brinda BLOGIA desde el comienzo del blog

 

 

 

 

 

 

Betty Badaui

Betty Badaui

        S/T

 

Se mueven

se agitan

van y vienen

plumas y picos...

 

Las comparsas

tienen el celestial encanto

de las aves en celo.

 

    Betty Badaui

Bienvenido, Gabriel Marco

Bienvenido, Gabriel Marco

Material enviado por Lily Chávez

 

CAOS

Amo mi caos

y eso no me convierte en un gran escritor

pero mi caos es el cosmos

es la revolución

es el sexo y el tantra

mi caos 

amado

se está perdiendo

o se está expandiendo como un agujero negro

oh mi caos, yo te contemplo en la palma de mi mano

crepitas

destellas

soy solo el observador de tu universo

puedo llorar ahora mismo

en mi cárcel

entre los muros de la patria mía.

 

*

 

HERIDA NUEVA 


Hay una herida
a la vuelta de la esquina

hay una herida
detrás de cada cortina

hay una herida
que no va a sanar todavía

una herida nunca vista entre nosotros
una herida rítmica

una herida parecida a una guerra
de piedras y de palos

una herida
que ya tiene memoria

una herida
que ya es un rencor

una herida que se proyecta
al porvenir.



ME ESTRELLO CONTRA MI MEDIOCRIDAD

Me estrello contra mi mediocridad,
si fui un poeta nunca lo sabré
porque mis versos fueron cayendo
como hojas secas
a lo largo del camino.

Me estrello contra mi mediocridad,
si fui un artista nunca lo sabré
porque un destino amante
me distrajo de las cosas
en favor de aventuras
y desdichados romances.

(Mi patria fue el corazón
y mis obras completas
están escritas en el viento,
su tipografía es el olvido
o acaso el secreto de los que sufren todavía.)

Me estrello contra mi propia mediocridad,
si fui un poeta nunca lo sabré
pero hay una pista sin embargo
y es que desveló mis horas deslucidas
el amor, ese misterio,
en un combate desigual.

No quedará nada de mí,
salvo el recuerdo de unos pocos.

 

Gabriel MARCO

 

Marita Ragozza

Marita Ragozza

EL CERO Y LA LUZ

La poesía sigue siendo para mí la incógnita de la ecuación.
Andrés Aldao

 

No basta toda la aritmética

para encender un solo cero.

 

Pero tampoco alcanza la mirada

para unir ojos encandilados

con el cero que alumbra

la luz de algunos sueños.

 

Quizás toda la luz

sea unir un solo cero:

la mirada y su propio sueño.

 

Sin embargo

para unir los sueños

hay que apagar la luz.

Marita Ragozza De Mandrini



Fuente: ARTESANÍAS LITERARIAS, editada por Andrés Aldao

Bienvenido, Maximiliano Spreaf

Bienvenido, Maximiliano Spreaf

Material enviado por Lily Chávez

 

Una noche

de miedo,

 arrodillado

en las vías del tren

a miles de kilómetros

de casa,

le rogué

 por ayuda

a dios.

 

Si, a ese,

que no existe.

 

Acá estoy.

 

*

 

 

En la distancia

que existe

entre esa aguja

 y mi brazo,

,se encuentra

el jardín subversivo

 de mi ser,

los cadáveres

resecos

 que fueron mis deseos,

 las lágrimas

 de Maríaa

en el Golgota,

y tu belleza,

 que ahora

se desdibuja

al quebrar mi carne,

la fiel aguja,

con el impulso

 del embolo

haciendo su trabajo

 a la velocidad

 de mis miserias.

 

Jaque al rey, señora caballo, volar es de poetas.

 

*

 

 

Han salido

 tantos

 no sé

 de mi boca,

que me he vuelto

 líquido.

Ya no quiero

 ser feliz

 en un mundo

de barro.

Ni perderme

en los laberintos

de tus huellas

digitales.

Han salido

 tantos

no sé

 de mi boca

que me

 

Una gran victoria

de esta humilde

farsa.

 

(Spreaf muerde su propia cola)

 

Maximiliano SPREAF 

 

José Manuel Oliveros

José Manuel Oliveros



I

        NOSTALGIA

        (A mi padre)

Añoro el olor de los árboles abiertos,

las viejas vides, nobles, resabias de estíos,

las higueras eternas, de febriles cuerpos ,

y el tronco recio del acebuche travestido.

El alma se inspira en los aromas dispersos.

Busco la pureza en la mañana por principio,

en la escarcha mezclada, en el suave rocío,

al sentir desde el aire el latido de lo vivo

y la sorpresa del azahar por los caminos.

Todo empieza en la soledad de un instinto.

Amo la luz plateada, la integridad del olivo,

su perfecto torso entre las ramas, erguido

por una genética acerada y un ser casi divino,

fruto de un sueño en un surco ennoblecido.

La vida es una búsqueda inesperada

de un canto, de un deseo vivido.

....

II

En un gesto

cuántos universos contenidos,

en una voz

cuántos gritos ancestrales,

cuántos siglos acumula un paso,

cuántos caminos.

Si estallase un deseo

o un vulgar silencio

cuántos momentos esparcidos,

cuántos delirios.

...

III

Pienso,

qué hay detrás de un ser que vuela,

de un alma dichosa que solo entrega

el corazón y la palabra serena,

qué misterio el amor recupera

en su búsqueda incesante

por tener lo que más sueña,

qué amalgama de nubes

el cielo espera para acercarse

al hombre que ya no anhela.

Qué semilla, qué esqueje,

qué jirón formó esta esencia.

Pienso.

   José Manuel Oliveros

       España

 

Raúl Astorga

Raúl Astorga

                       Foto de Raúl Astorga a los 16 años

 

 

-Las relaciones bárbaras-

 

     Aunque parece que está nublado, no hay nubes; aunque parece que está soleado, no hay sol. La escenografía es extraña y uno va caminando sin caminar, uno se siente persona, pero sabe que no es persona, uno se siente cámara de video, pero no lo es tampoco. Uno sabe que hay colores, pero sería incapaz de describirlos. Sin embargo, uno va, uno se entrega, a ese lugar en el que todo parece conocido, personal, entrañable pero absolutamente distante a la vez.  Es un lugar donde conviven bosques, edificios, gente, vehículos de distintas épocas, de ayer, de hoy, de siempre. Uno se encuentra junto a un río, sobre un puente donde hay una mujer frágil, deambulando a la que dan ganas de llamarla, Maga, y preguntarle algo, pero no hay tiempo porque ahí se acerca, de manera casual, su hombre, que la abraza y se van juntos. Y si salimos del puente y pasamos frente a un galpón vemos a una chica de la que sabemos su nombre y sabemos que escapa de un borracho para ir a denunciar a su jefe. Y más allá, de pronto, como un giro mágico de escenario de teatro, estamos en una avenida, de noche, sin que sea de noche, frente a un edificio donde un muchacho azorado por la incertidumbre, que huye sin huir de su amante ocasional que ha muerto repentinamente sin consumar esa relación. Lo sabemos, sin decirlo, lo sabemos, como sabemos quién es ese hombre que unos metros más allá busca subir a la estatua de la libertad en una New York que no es New York, aunque lo parezca. Uno puede cruzarse con un chico que va hablando sin pausa con un hombre muy grande al que llama capitán, y al que explica que va a ver a su amiga enferma que aún sigue en cama. O aquel grupo de chicos harapientos que corren hacia la esquina para dar la vuelta tras haberle robado a esa vieja indignada, mientras reconocen a ese chico distraído que dice llamarse Oliver. De pronto, una vivienda de primavera, con un montón de cachivaches electrodomésticos, con una pareja que discute si seguir o no con esa venta de garage. Y tantas parejas, como la de esa plaza que cree que va a vivir para siempre, que serán héroes sin tumbas, a pesar de todo. O como esa otra, allí nomás, donde se abre el mar, subiendo a un crucero, él, anciano tembloroso que repite algo acerca del ferrocarril norteamericano, mientras ella, anciana presumida, intenta desviar la conversación. Y todo pasa por seguir andando, hasta que aparecen esas galerías, una transversal a la otra. Podés entrar por una y salir por la otra, sólo que entrás en una ciudad y en una época y salís en otra ciudad y en otra época, aunque todo es permisivo, porque parece que no hay ciudades ni épocas, es todo así, enormes mundos, con mundos intensos, que nos catapultan a una eternidad de historias sin fin, que se cierran y se abren, cuando uno quiere, cuando uno vuelve a pasar por esas historias. Y la inevitable tentación de sumergirnos en el bosque donde una flecha te rozará la cabeza y una lanza te impedirá el paso y sólo lograrás seguir adelante si manejás los códigos correspondientes. Y ni hablar de los cambios climáticos, del frío seco a la humedad, del calor tropical a los otoños deprimentes, y aquel hombre que está a punto de ser fusilado y que antes de los disparos dice, como si estuviera jugando a las cartas con sus amigos en una noche de verano, que recuerda cuando su padre lo llevó a conocer el hielo. Y uno desearía quedarse para ver cómo sigue la cosa, pero uno avanza hasta encontrarse en una vía interminable que recorre un país, donde camina un tipo con aspecto de oficinista o de ingeniero, en mangas de camisa, que se bajó del tren, que busca lo que no se puede encontrar tan fácilmente, y se desvía hacia una ruta, y me desvío hacia otra historia, detrás de un paredón infinito hacia arriba y hacia los costados, con una ventanita pequeñita, que está sólo para que uno se asome y vea y escuche que hay dos tipos, de los cuales uno de ellos se mueve como una diva de cine y le está contando al otro una película conmovedora. Y, a veces, de tanto andar, uno cae en un universo abigarrado y en la idea de querer salir, aunque no es así nomás. Te caés de bruces contra un piso transparente, flexible, que te devuelve allá afuera una imagen más real de esa realidad que conocemos y a la que uno no quisiera volver, o chocás contra una pared que te devuelve un ruido a papel seco. Y quedás atrapado para siempre en esas historias que pasan a ser tu historia, sin vueltas, sin tiempos, sin elección de lo analógico o lo digital o lo impreso. Es tu historia, la enorme historia de tu vida y de tus relaciones bárbaras con toda esa gente de la que sólo vos conocés sus rostros, sus voces, sus ropas, sus pensamientos. Es tu historia, y qué importa el formato, si sólo importa que ya no podrás salir.

 

Raúl Astorga

 

 

 

La narrativa de Alicia Cámpora

La narrativa de Alicia Cámpora

                                  Foto sacada del blog de la autora

 

LA NARRATIVA DE ALICIA CÁMPORA

 

                     

                                       Por Betty Badaui

 

La narrativa de Alicia Cámpora nuevamente me sorprende, creemos, absurdamente, conocer la forma estilística de un autor cuando seguimos su obra, sin tener en cuenta que la creatividad del escritor siempre tiene que tocar el punto justo del asombro; para que éste nos deleite como si fuera la primera vez que leemos a dicho autor.

   En "Nada hacía suponer", los cuentos de Alicia nos mostraban su realismo con un manejo suelto y casi tierno del lenguaje, ajustado éste a cada tema con una crudeza suave; entrábamos en estos relatos con liviandad aunque nuestras emociones se prendieran de las tramas.

   Esos relatos fueron el preludio de las novelas, cada una de ellas con una energía distinta pero siempre apresando nuestras emociones, "El ritual de la última semana" y "El extraño envoltorio del loco Pablo" se leen de una vez, sin pausas; luego llega una temática donde el amor y la historia se entrelazan con fuerza; leemos, consultamos, sacamos conclusiones mientras nos fascinamos con la narrativa de "En sus huesos revive el ardor".

   Ahora he abrevado en las aguas cristalinas unas y turbias otras, de Dominó; este dominó de palabras nos llega con una fuerza que abre heridas cuando lo leemos: "seguimos siendo tan pobres" se queda en nuestra garganta mientras empujamos hacia adentro las lágrimas como queriendo evitar ser testigos de una realidad que nos pertenece. La tabla salvadora llega con "el bizco", entonces respiramos con alivio porque la lealtad, la que espera "con una cuchara llena de remedio", también es patrimonio argentino.

   La presencia del torturador reporteado, picanea el interior, aún lacerado, de quien fue torturada, hay un "retorno al horror" y un final de gaviota.

   "Hombres dibujados" merece ser declarado poema, la autora lo relata casi dibujando las palabras.

   El entretejido fino de "Culpable por omisión" nos deja perplejos, en silencio...

   Cada uno con su historia, "esa gente que pasa a mi lado" es lo que vemos a diario, Alicia lo mira desde un enfoque profundo, el dolor de "Noelia" es una premonición para guiarnos a un final cuidadosamente elaborado.

   "Futuro muerto", tiene la magia de hacernos creer lo increíble y crece, crece en nuestra imaginación.

   La fantasía camina feliz por los pasillos de "hotel" y donde hay magia también pueden hallarse algunos personajes de Cortázar, para unirse a este relato distinto con multiplicidad de secuencias en una brevedad de astillas.

   "El académico y la escritora", es un relato que debe leerse no sólo para disfrutarlo sino para ver el espacio que media entre la ironía fina y la formalidad pomposa, salvada ésta por el magnífico vuelo hacia lo mágico que la autora les concede con la inclusión de Kafka y otros grandes idénticamente encendidos y vitales.

   Cada uno encontrará un surco diferente, cada uno arropará de distinta manera a Dominó.

   Yo quiero sentirlo así: mágico y real, con broncas y penas que cobran vuelos; tan solo quieren ser libres para no llorar.

                                                      Betty Badaui

 

 

Publicado en el Norte Cultural

Diario EL NORTE de San Nicolás

14 de mayo de 2005

"El sueño que acosa", de Alicia Cámpora

"El sueño que acosa", de Alicia Cámpora

                EL SUEÑO QUE ACOSA

Un sueño absolutamente metódico la acosaba. Un hombre con un sobretodo negro, largo hasta los pies, avanzaba por el jardín hacia la puerta de su casa. Llevaba un sombrero también negro que no le dejaba ver la cara. Sólo la sonrisa. Grande y hacia un costado. Levemente inclinada hacia un costado. Los pasos del hombre eran cortos y silenciosos, pero decididos.
Lo más trágico del sueño era que ella estaba con la puerta abierta y cuando veía al hombre, su cuerpo se inmovilizaba. Hubiera querido correr hasta el teléfono y llamar a la policía o cerrar las puertas y ventanas, pero no podía. Era esa sonrisa la que la dejaba irremediablemente inmóvil hasta el momento en que concentraba todas sus fuerzas y hacía un terrible esfuerzo. Entonces lograba llegar a la puerta de entrada. El hombre llegaba junto con ella y se enfrentaban sus ojos. Ahí terminaba el sueño.
Teresa vivía sola. Sus tres hijos estaban casados y Ángel había muerto hacía diez años. Nadie quería que estuviera sola en esa casa demasiado grande para una persona, pero ella aseguraba que el día que tuviera que dejarla se moriría. Tampoco nadie podía entender la razón por la que se sentía tan unida a la casa, ya que no se podía decir que tuviera recuerdos dulces que la ataran a ella.
Ángel había sido algo así como una bestia que sólo le había proporcionado sufrimientos. Siempre la había tratado como si la odiara. Y a pesar de todo ella lo había querido. Había perdonado y justificado todas sus canalladas. Y a los setenta años, seguía viviendo ahí sin hacerle caso a nadie. Ni el sueño persistente la había hecho desistir.
El sueño había aparecido por primera vez la noche del cumpleaños de Teresa. Había seguido invadiéndola una vez por noche durante dos meses. Después empezó a repetirse, dos, tres, cuatro veces cada noche. Y ella se despertaba agitada y con mucho miedo. Alguna vez hasta tuvo fiebre.
Teresa tenía la costumbre de ir a comer a la casa de sus hijos los lunes, martes y viernes. Una vez en cada casa. El martes se levantó tan decaída que se quedó todo el día en cama. A la noche, el sueño convivió con ella todo el tiempo. Empezaba y terminaba y volvía a empezar. Siempre exactamente igual. El hombre avanzando. El sobretodo largo y negro. El sombrero que le tapaba la cara. La sonrisa levemente inclinada hacia un costado. Su inmovilidad. Su esfuerzo. El encontrarse en la puerta. Una vez tras otra. Sin descanso.
El viernes sus hijos empezaron a alarmarse. Teresa no aparecía por ningún lado. Decidieron forzar la cerradura y cuando entraron, la vieron tirada en el piso, muerta, con grandes moretones en los brazos y en las piernas. Junto a la ventana del comedor, que estaba abierta, el sobretodo largo y negro y el sombrero de Ángel descansaban sobre el sillón.
      

 ALICIA CÁMPORA, 1953-2008

Cuento del libro “DOMINÓ” de Alicia Cámpora - YAGUARÓN EDICIONES- 2004

 

 

 

Breves

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Material enviado por Amalia López

 

 

Si te casas lo lamentarás. Si no te casas, también lo lamentarás.

SOREN KIERKEGAAD

 

Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección.

ANTOINE DE SAINT-EXUPERI

 

En un beso, sabrás todo lo que he callado.

PABLO NERUDA

 

No hay disfraz que pueda largo tiempo ocultar el amor donde lo hay, ni fingirlo donde no lo hay.

FRANCOIS DE LA ROCHEFOUCAULD

 

El amor no tiene cura, pero es la única medicina para todos los males.

LEONARD COHEN