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Bienvenida, Carmen María Camacho Adarve

Bienvenida, Carmen María Camacho Adarve

 

cuentos orientales

ZANGABURRA

Tzun –gung, el filosofo, viajaba por las regiones del norte junto al río Han, vio a un anciano labrando la huerta. Había excavado una zanja de riego. El hombre bajaba a hasta el manantial, llenaba unas cubas con agua a brazo y las vertía en la zanja. Su trabajo era muy duro y de gran esfuerzo, sus resultados eran pequeños.

Tzun-gung se acerco hasta el hombre y le dijo: -Se una forma de trabajar con la que podrías llenar mas de cien zanjas en un solo día, avanzarías mucho en tu trabajo con muy poco esfuerzo.

¿Quieres que te las diga? Alzóse el hortelano; lo miro y dijo: -¿”Qué medio puede ser ése?-

Tzun-gung replicó: -Coged una pértiga de madera, ligera de punta, con un peso en la otra. De este modo podrás sacar agua tan deprisa que se derramará. Eso se llama una zangaburra-

El enojo asomó al rostro del anciano, que dijo: -He oído decir a mi maestro que cualquiera que utilice una máquina hará todo su trabajo como una máquina, y el que lleva en el pecho un corazón se le volverá como una máquina perderá su sencillez se sentirá en las luchas de su alma. La inseguridad en las luchas del alma no se aviene con la honestidad.

-No es que no conozca tales cosas. Es que me avergüenza usarlas-

© 2008 Carmen María Camacho Adarve

Poeta y narradora, nacida en Torredonjimeno, Jaén.

Fuente: el blog de Carmen María Camacho Adarve

 

Rubén Vela

Rubén Vela



AMÉRICA 

“Esto es América”, me decían,
mostrándome las altas cordilleras,
el suicidio del sol sobre los trópicos,
los grandes ríos furiosos.
Sólo vi pies descalzos,
criaturas americanas
sobre el hambre y el frío
como frutos desnudos.
“Esto es América”. Sobre las tierras
indias del centro y del sur
vi desolación. Y, al borde,
las grandes ciudades opulentas, sólo
al borde...

RUBÉN VELA *



*Pertenece al Cuerpo Diplomático Argentino

Fuente: Sitio oficial del poeta Rubén Vela.-

Gustavo Tisocco

Gustavo Tisocco

  DISFRACES

 

Me apenan los hombres

que dicen amarme

                al caer la noche.

 

Me apenan sus disfraces

                           al salir el sol.

 

 

Gustavo Tisocco

De su nuevo libro pronto a salir.

Libro TRAMAS Y CONSTRUCCIONES: Rosa Fasolís

Libro TRAMAS Y CONSTRUCCIONES: Rosa Fasolís

               II

 

Y estaba llena de preguntas...

Y desnuda y expuesta me acosté sobre la piedra

para acallar mis miedos llenándome de miedo.

Y fui yo el respirar de niebla y quietud

                                  de todos los muertos.

La piedra se alzó sobre una verde colina

y me puse de pie,

y sobre ella erguida,

aún mis plantas prendidas a la áspera aridez,

aún mis manos tendidas a la ríspida inconsistencia,

pude contemplar la tierra,

pude percibir su redondez y su llanura,

todo a la vez,

y en el páramo y en la espesura

todo se repetía,

 todo se resumía,

y eran metales y hojas y larvas

oxidándose, degradándose, alimentándose

de las supuestas almas

con tanta avidez

que hubo en mí un vómito de palabras

perdiéndose

porque era ya inútil decirlas.

Volví a apoyar mi mejilla sobre la piedra.

Sentí el roce de su magra perpetuidad,

su coloratura agreste.

El cielo amenazaba llenarse de sol

                                 y yo estaba tan triste.

 

        ROSITA FASOLÍS

 

Fuente: TRAMAS Y CONSTRUCCIONES de Rosa D’Agostino de Fasolís

1er. Premio XII Certamen de Poesía “Rosalina Fernández de Peirotén”,

Otorgado por la Asociación Santafesina de Escritores. Premio Edición.

Editorial Colmegna, 1989

Prólogo: Marta Rodil.

Poema presentado: página 13

Total de páginas: 45

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UN LIBRO PARA VOLVER A LEER Y DISFRUTAR

Raquel Teppich

Raquel Teppich

 

Acuarela

 

La pasión tan inmensa,

juego de almas en comunión.

Breviario de quimeras.

Juegos con erotismo

avasallantes hasta

olvidar la sensatez.

Instantes prefijados

y sendas varias

a transitar.

Besos cerca del río

sentados sobre el prado

acariciando nuestros glúteos

mientras asábamos un dorado.

La luna llena

encendía dulcemente

nuestros cuerpos ya, excitados.

Unimos nuestro labios,

lágrimas regaron nuestras mejillas         

en esa noche otoñal.

Acuarelas de sentimientos

culminaron  en un cruel Adiós.

 

© Kellypocharaquel.-

 

 

José Manuel Oliveros

José Manuel Oliveros

LOS AMANTES DE LOMBARDÍA

Tanto delirio

en esa pasión de huesos

mirándose como vivos,

tanto fuego en el polvo,

tanta vida en el nicho,

tanta luz en la sombra,

tanta esperanza en un instinto

que hace eternos dos cuerpos

cuando se mueren unidos,

sabiéndose amados

                      fuera del tiempo.

 

                                           JOSÉ MANUEL OLIVEROS

Fuente: SOLO ALMA

Impreso en España

Año 2011 

Dúo de poetas: Yoli Rotenberg y Elsa florit

Dúo de poetas: Yoli Rotenberg y Elsa florit

                 LUZ  Y PENUMBRA

Irisados caireles

entre las lámparas que brillan

en la penumbra,

se incrustan con añoso esplendor

sobre los ojos…

ojos de tiniebla agazapada,

de turbia tiniebla,

de topacio y alcohol.

Sueños breves, crueles sueños,

atormentados sueños,

titilando sobre esos mismos ojos

con el mismo resplandor de los caireles…

compitiendo en destellos

cegándonos,

para después,

oscurecerse en suave letargo.

Y trepan las sombras

sobre los ojos y el corazón.

 

    YOLI  ROTENBERG

       Rosario

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ES VERDAD

 

Es verdad que la mirada se me aclara

al compás de los crepúsculos.

Que los silencios me anuncian

nuevas auroras.

Es verdad que la perfección

ha dejado de invadirme.

Que los asombros ya no forman parte

de mis días.

Es verdad que a veces la sonrisa se retracta

y muere en llanto.

Es verdad que voy mutando

con el mismo criterio de los soles,

con esa perenne utopía

de gestar albas cuando se oscurece el alma.

Es verdad que desintegro mis creencias

para acercarme un poco más a la realidad.

Es verdad que los minutos no cuentan

cuando un sueño hace dominio

en la encrucijada de las venas.

Y que mirar hacia atrás

es el designio inconcluso

de las esperanzas muertas.

Es verdad que pido ayuda,

que extiendo las manos,

que medito los miedos

y me sorprenden los instantes

que murieron en vano.

Es verdad que he perdido mi rostro

entre tantas actuaciones del destino.

Es verdad que he perdido mis perfiles

entre tantos llantos ocultados.

Es verdad que me estoy buscando,

y tal vez, sin saberlo, ya me he encontrado.

 

Elsa Florit

Cañada de Gómez

 

 

 

 

Breves

Breves

Medir las palabras no es necesariamente endulzar su expresión sino haber previsto y aceptado las consecuencias de ellas.

     ABRAHAM LINCOLN

 

Prefiero el barullo de la prensa libre que el silencio de las dictaduras.

     DILMA ROUSSEFF

 

Vencerse a sí mismo un hombre es tan grande hazaña, que sólo el que es grande puede atreverse a ejecutarla.

      PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA

 

Aprendí que no se puede dar marcha atrás, que la esencia de la vida es ir hacia adelante. La vida, en realidad, es una calle de sentido único.

      AGATHA CHRISTIE

 

Hay algo muy sutil y muy hondo en volverse a mirar el camino andado… El camino en donde, sin dejar huella, se dejó la vida entera.

     DULCE MARÍA LOYNAZ

 

 

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NECESIDAD...

 

Otra vez la tarde del domingo

cae y se condensa en mi olfato.

 

Urgo en mi edad que oscila

entre la rebeldía y la hondura

de los misterios.

 

Llamo, insisto,

necesito hablar

con alguien remoto,

pero el teléfono da ocupado.

  MIGUEL ÁNGEL MIGLIARINI

Fuente: Distancias Sometidas.

Yaguarón Ediciones.

San Nicolás, 2005

 

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        DE LITERATURA Y ALGO MÁS

 

Lectores, publiqué el poema de Migliarini por sus emotivas connotaciones y hago propicio este pequeño sitio para desear, a Lia Karavia, una feliz estadía en Montevideo-Uruguay.

Aclaro que la querida y valorada Lía, este mes, entre otras actividades, da una charla en un Instituto Griego del mencionado país.

Hasta la próxima; gracias por las colaboraciones

                          Betty Badaui

 

Colaboradores:   Raúl Astorga, Rosario

                           Lily Chávez, Córdoba

 

 Contacto: betty.badaui@gmail.com

 

Rolando Revagliatti

Rolando Revagliatti

Poema inédito de Rolando Revagliatti      

     Colección: Ripio

 

 

 

A Joaquín Sabina

 

 

 

Érase una flamígera de frente

y una troyana de través

admiradoras admiradas

a su vez

 

Mellan el lirismo de Al Capone

las ráfagas de causticidad de sus enemigos

y es entonces cuando no hallaríamos

sin tus detectives

la pistola frutal

 

¿Cómo repercutirían en los filamentos

de tus lunas los episodios de arbitrariedad?

 

Ditirambos sujetos a las liturgias

fofas allí

donde nos aplastan.

 

 

 

ROLANDO REVAGLIATTI

 

Poetisas latinoamericanas: Loynaz, Mistral, Ibarbourou, Pizarnik

Poetisas latinoamericanas: Loynaz, Mistral, Ibarbourou, Pizarnik

     ESTÁ BIEN LO QUE ESTÁ...

 

Está bien lo que está:

Sé que está bien.

Sé el Nexo.

Y la Razón.

Y hasta el Designio.

Yo lo sé todo,

lo aprendí en un libro sin páginas,

sin letras y sin nombre...

Y no soy como el loco

que se quema los dedos trémulos

por separar la rosa de la mecha negra...

Pasó volando y me rozó la frente...

Era buena la Vida:

Había rosas.

Unos minutos antes me había sonreído un niño...

Pasó volando y me rozó la frente.

No sé por donde vino

ni por dónde se perdió luego pálida y ligera...

No recuerdo la fecha.

No sabría decir de qué color ni de qué forma;

no sabría, de veras, decir nada.

Pasó volando... -había muchas rosas...-

y era buena la Vida todavía...

    DULCE MARÍA LOYNAZ

       La Habana, Cuba

Nació en 1902, falleció en 1997

Doctora en Leyes.

Premio Nacional de Literatura, de su país, 1986

Premio de la Crítica en 1991

Premio Cervantes, 1992. Desde entonces, Directora de la Academia Cubana de la Lengua.-

 

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    APEGADO A MÍ

Velloncito de mi carne

que en mis entrañas tejí,

velloncito tembloroso,

¡duérmete apegado a mí!

 

La perdiz duerme en el trigo

escuchándola latir.

No te burles por aliento,

¡duérmete apegado a mí!

 

Yo que todo lo he perdido

ahora tiemblo hasta al dormir.

No resbales de mi pecho,

¡duérmete apegado a mí!

     GABRIELA MISTRAL

    Vicuña, Chile, 1889

      Nueva York, 1957

Nombre real: Lucila Godoy Alcayaga.

Poetisa, Diplomática, Pedagoga.

Premio Nobel de Literatura, 1945.

 

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     RAÍZ SALVAJE

Me ha quedado clavada en los ojos

la visión de ese carro de trigo

que cruzó rechinante y pesado

sembrando de espigas el recto camino.

 

¡No pretendas ahora que ría!

¡Tú no sabes en qué hondos recuerdos

estoy abstraída!

 

Desde el fondo del mar me sube

un sabor de pitanga a los labios.

Tiene aún mi epidermis morena

no sé qué fragancias de trigo emparvado.

 

¡Ay, quisiera llevarte conmigo

a dormir una noche en el campo

y en tus brazos pasar hasta el día

bajo el techo alocado de un árbol!

 

Soy la misma muchacha salvaje

que hace años trajiste a tu lado.

   JUANA DE IBARBOUROU

 Nació en Melo-Uruguay en 1892

 Falleció en Montevideo en 1979

Recibió el título de "JUANA DE AMÉRICA", 1929.

Premio Nacional de Literatura, 1959.

 

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     DESPEDIDA

Mata su luz un fuego abandonado.

Sube su canto un pájaro enamorado.

Tantas criaturas ávidas de mi silencio

y esta pequeña lluvia que me acompaña.

 

  (De "Los trabajos y las noches",1965)

 

     ALEJANDRA PIZARNIK

    Buenos Aires-Argentina

           1936-1972

Título en Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires.

Estudios en Literatura Francesa en la Sorbona,París.

 

    

 

Andrés Aldao

Andrés Aldao

el arca de Gervasio

Le cuento... Subía sigilosamente, como un delincuente, ¿sabe?... Yo lo veía siempre, a veces lo presentía, pero no me pudo gambetear ni una sola vez. Pisaba los escalones de madera como un duende. La casa en silencio, una quietud de campo santo pero yo lo escuchaba, lo percibía como el susurro de la marea en la embocadura de un caracol... Y él nunca se dio cuenta que su secreto era compartido...

La primera vez −fue hace muchos años−, Gervasio entró en el desván en puntas de media. Se lo explico así porque, como acabo de decirle, el hombre se deslizaba muy quedo a altas horas de la noche. Abrió la tapa, sacó del bolsillo del pijama un sobre, extrajo la carta y volvió a leerla bajo la luz de la linterna. Un suspiro quebrado brotó desde muy adentro. Con suavidad, depositó su secreto en el fondo, lo tapó con antiguos cachivaches, bajó la tapa e inició el descenso.

La curiosidad pudo más que el honor... Al rato de retirarse, levanté la tapa y también yo empecé a examinar los numerosos objetos guardados...(es un lugar en el que se pueden conservar muchos secretos y confidencias...). Hurgué con cuidado y de pronto me topé con el sobre. Un perfume de violetas me sedujo. Y me avergonzó: yo penetraba en el mundo íntimo de Gervasio. Me pareció una felonía pero la curiosidad, querido amigo, la curiosidad... me convirtió en una cosa indigna. Tomé la carta, la desplegué y comencé a leerla. Era una misiva melancólica, escrita con aflicción y ternura. La mujer que rubricó esas líneas le explicaba a Gervasio que debían poner fin a la relación, cesar esos encuentros furtivos, las citas, fugaces.

Recuerdo una frase que me produjo emoción y pesar al mismo tiempo. Decía así: “...mi corazón ya no tolera este amor furtivo, como si fuese una relación indigna. Los minutos de tibieza y ternura que vivimos, cada vez más espaciados, me lastiman y percibo que nuestro amor languidece, agoniza, y nosotros nos alejamos uno del otro, casi sin darnos cuenta. No nos engañemos, querido mío... vos no te vas a separar de tu mujer. No te lo reprocho, pero ya no puedo vivir con fragmentos de un amor oculto, es como un espejo roto que me hiere tan profundo

. Te digo adiós. No me busqués, no me llames: quitame de tu vida y recordame como una buena amiga, como una mujer que te quiere mucho, que por amor y no por resentimiento prefiere renunciar a esos efímeros instantes de dicha, y luego el infierno de la espera... hasta la próxima vez... Una “próxima vez” que es como la eternidad... Adiós, mi amor, mi buen amigo. Tuya, siempre, Catalina”...

En muchas ocasiones y durante largos años, subrepticiamente, Gervasio se introducía en el desván y releía la carta de Catalina. Nunca advirtió que yo lo espiaba, jamás se dio cuenta que compartíamos un secreto... ¡el suyo! Hasta que hace unas semanas el viejo Gervasio, el “abuelo”, sufrió un desvanecimiento y se murió.

Estaba seguro de que al igual que mi viejo amigo, también la carta dormiría su sueño eterno...

Una tarde cualquiera la nieta de Gervasio, Guillermina, trotando sobre los endebles peldaños que llevan al desván entró como una tromba, levantó la tapa y comenzó a curiosear. Halló la carta y comenzó a leerla. No reparó en mí pero yo entreví algunas lágrimas que resbalaban por sus mejillas.

Terminó la lectura, suspiró, se pasó las palmas sobre los ojos y murmuró con dulce voz...”Abuelo travieso... abuelito...”, luego bajó la tapa. Y aquí termino mi relato, señor... entiendo que usted es el nuevo dueño de esta vivienda... ¡bienvenido!

-Perdóneme la pregunta, ¿pero usted quién es? −me interrogó intrigado el hombre... Todo está tan oscuro y solo oigo su voz.

-Soy el arca... −le aclaré indiferente ■

            ANDRÉS ALDAO

           RESIDE EN ISRAEL



Fuente: Artesanías Literarias, editada por Andrés Aldao

 

 

Lilí Muñoz

Lilí Muñoz

Asiento de turista

 

Las millas corren

desperezo

en el asiento angosto

de turista 

el roce del verano aún en las manos

yemas de lentitud de aurora

por mi espalda.

 

 

Lilí Muñoz. Ciudad de Neuquén. Patagonia Argentina.

 

 

Ínfima fracción de eternidad

sobre tu torso

no antes ni después

sábana y dermis

pude ser cosmos

alamar en arenas

y torcaza.

 

 

Lilí Muñoz. Ciudad de Neuquén. Patagonia Argentina.

 

 

Dúo de poetas: Edita Gaite y Elsa Florit

Dúo de poetas: Edita Gaite y Elsa Florit

    REMINISCENCIAS

 La mañana empapó sus horas

el sol estiró su descanso

y abrazando las gotas rezagadas

trazó un arco iris que trajo recuerdos

 

Era un tiempo de juegos en los charcos

formando  barquitos de papel,

era la abuela y su ternura que amasaba

delicias, completando el Paraíso.

 

La mañana se entrega al mediodía

el sol despliega su dorado tenue

endulzando las blancas ilusiones

 

Quizás, cuando  regrese la lluvia

la tomaré entre mis manos

para buscar el ángel de mi infancia

       EDITA GAITE

         Rosario

 

     REGRESAS

 

Lo sé, regresas con el vuelto mal contado

después de haber malgastado el capital

de tus sentimientos.

Habías quedado atrincherado

en las noches insepultas

donde vagan tus pensamientos.

Y has vuelto, por el mismo sendero,

y con las mismas palabras,

con iguales intenciones

pero con la redención tatuada

en tu semblante.

Yo intento creerte, sin preguntas.

Me vanaglorio de ser depositaria

de tus besos.

Me desdibujo los sueños

para no errar nuevamente

en el esbozo de mi vida.

Y tu vida ¿te ha desencadenado de los miedos infligidos

cuando marzo pregonaba sus misterios?

¿Te has confesado con la inexistencia, con la eternidad,

con las legiones de soldados alertas

que te socavaron los miedos?

Sé que regresas, con los dardos apuntando a mi cordura.

Sé que has desnivelado las ausencias

y emparejado los olvidos.

Has vuelto con las manos lujuriosas

y con la lumbre, recelando mis pasos.

Has vuelto, con la postergación de tus errores.

No es momento para encarcelar inviernos.

Regresas, y yo te abro la puerta

porque en mi alcoba se huele el frío,

y se me han desmedido las insolencias

de muchos estíos sin verte.

Entonces vuelves, y yo comienzo  a ensayar

la forma imperfecta del olvido.

     

          Elsa Florit

      Cañada de Gómez

 

 

        

 

 

 

 

Jorge Isaías

Jorge Isaías

LITERATURA. LLUVIA DE MARZO, POEMARIO DE JORGE ISAIAS

El madurado oficio del poeta

Editada por Ciudad Gótica, la nueva obra del escritor nacido en Los Quirquinchos reúne 94 poemas. A lo largo del libro no hay retórica vacua ni estridencias, con las palabras de una vida cotidiana plena de la riqueza de un saber nombrar.

 

 Por Beatriz Vignoli

La editorial rosarina Ciudad Gótica, que le publicó su Poesía reunida, editó en marzo de este año un nuevo libro de poemas de Jorge Isaías, Lluvia de marzo. Como señala Graciela Cariello en un prólogo amable con la obra y con el lector, esta lluvia de marzo, más que cerrar el verano, abre el otoño. ¿Y qué es el otoño para este escritor nacido en 1946 en Los Quirquinchos, el pueblo santafesino al que rememora en sus contratapas para este diario en una prosa que se viste con las galas naturales del haiku? El otoño, en los versos breves de los 94 poemas reunidos en este libro, es el presente de la memoria.

Jorge Isaías se vino a vivir a Rosario a mediados de los años 60. Aquí se graduó de Licenciado y Profesor Superior en Letras por la Universidad Nacional de Rosario; en 1970 publicó el primero de sus numerosos libros, La búsqueda incesante. En 1971, cuando Pablo Neruda recibía el Premio Nobel de Literatura, Isaías fundó junto a Guillermo Colussi y Alejandro Pidello la revista y editorial La Cachimba. "Sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres", decía Neruda en su discurso de recepción del Premio Nobel de Literatura haciendo explícita la utopía implícita en aquel "Al alba, armados de una ardiente paciencia, entraremos en las espléndidas ciudades" del poeta francés Arthur Rimbaud en el texto "Adieu" de su libro Una temporada en el infierno (la versión aquí citada, de memoria, es la de Raúl Gustavo Aguirre). Sobre aquellas palabras del poeta chileno que nombraban los sueños de la alborada de los setenta es que vuelve la memoria del otoño; el verano sigue abierto y no para de retornar.

"Hoy soy feliz/ estoy soñando/ un cielo/ que exhibe/ margaritas/ casuarinas/ fresnos/ macachines/ que copian/ con sus flores/ tanto espacio", escribe Isaías en estos versos cortos, algunos de una sola palabra, como si se tratara de un repaso o inventario de lo que se tiene, lo atesorado en la memoria de la niñez y la juventud. Pero "ya no entraremos/ a las ciudades/ con la paciencia/ ardiente", aclara. Madurar es perder el futuro de que se disponía como posibilidad al comienzo de la vida; aquí este duelo se aborda desde un presente que por momentos se confina estoicamente a sus propios límites, y por momentos resplandece con el fulgor de la memoria en ese instante lúcido de la experiencia vivida. El amor ya no se enuncia como ruego o expectativa sino que se carga de regreso a los comienzos y de recuerdos del pasado. Un tiempo circular, cíclico, se superpone al tiempo lineal, y esta vivencia se expresa en la melodía incesante de los versos que se cortan sin quebrarse, como si dibujaran en el arabesco de una línea continua el paisaje que se tiene ante los ojos.

La forma misma del poema parece expresar una voluntad de detenerse y continuar. El ritmo del verso es como el ritmo del tiempo, o como el de la lluvia que "golpea/ con sus mil patitas/ sobre el techo/ de un cinc paciente y entregado". Pasado y presente son para Isaías lo que se tiene a la mano, sin retórica vacua ni estridencias, con las palabras de una vida cotidiana plena de la riqueza de un saber nombrar, gracias a su madurado oficio de poeta que ya ni necesita nombrar los colibríes ("Nerviosos/ y ágiles/ con sus alitas/ minúsculas/ y su pico/ larguísimo") para que aleteen en la página.

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Isaías, Licenciado y Profesor en Letras por la UNR, publica en las contratapas de Rosario/12

Fuente: Rosario/12 - Cultura/ Espectáculos

Enviado por el autor. Gracias, Jorge Isaías.

 

 

 

 

 

Noticias: Delfina Acosta

Noticias: Delfina Acosta

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/suplementos/cultural/obras-literarias-para-jovenes-431401.html

 

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John Keats

John Keats

A Quien En La Ciudad

A quien en la ciudad estuvo largo tiempo
confinado, le es dulce contemplar la serena
y abierta faz del cielo, exhalar su plegaria
hacia la gran sonrisa del azul.
¿Quién más feliz, entonces, si, con el alma alegre,
se hunde, fatigado, en la blanda yacija
de la hierba ondulante y lee una acabada,
una gentil historia de amor y languidez?
Si, atardecido, vuelve al hogar, ya en su oído
la voz de Filomela, y acechando sus ojos
la fúlgida carrera de una pequeña nube,
lamenta el deslizarse del presuroso día,
desvanecido como la lágrima de un ángel
que cae por el éter claro, calladamente.

      JOHN KEATS

Inglaterra,1725 – Roma, Estados Pontificios, 1821

Versión de Màrie Montand

 

 

Breves

Breves

Antes de mirar el mundo me puse a oírlo.-

     LEDA VALLADARES

 

El hombre que ha empezado a vivir seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera.-

     ERNEST HEMINGWAY

 

Mi vida de niña puede parecer espantosa, pero era hermosa... Pasé hambre... Pasé frío... Pero era libre... Libre de no levantarme... De no acostarme... De emborracharme... De soñar... De esperar.-

     EDITH PIAFF

 

Las mujeres con pasado y los hombres con futuro son las personas más interesantes.-

     CHAVELA VARGAS

 

No me duele la herida; me duele el cuchillo.-

     ORESTE ABIATTE

 

 

deliteraturayalgomas

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 "Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos"

                 PABLO NERUDA - CHILE

                 Parral, 12 de julio de 1904

              Santiago, 23 de setiembre de 1973

 

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              DE LITERATURA Y ALGO MÁS

 

   Bienvenidos todos los que por el motivo que sea están aquí, impulsando a mis invitados, los que trabajan y crean.

   Los recibo con una frase de Neruda, no sólo por la fecha, sino por el placer de releerla.

   Traté de buscar obras que les agraden y creo haberlo logrado, ustedes lo merecen por el apoyo brindado mes a mes.

   Hasta la próxima.

                               BETTY BADAUI

                              Comenzando la primavera del 2012

                               Hemisferio Sur

 

Colaboradores:

RAÚL ASTORGA, DE ROSARIO

LILY CHÁVEZ, DE CÓRDOBA

 

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Recibimos poemas y prosas breves, para su publicación en este blog, al siguiente contacto:   betty.badaui@gmail.com

 

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Gracias a todos y una vez más les recuerdo y me recuerdo a mí misma que el Planeta nos brinda y a la vez nos necesita.

       

Edgar Allan Poe

Edgar Allan Poe

Amigos que por siempre nos dejaron

 

Amigos que por siempre

nos dejaron,

 

caros amigos para siempre idos,

fuera del Tiempo

y fuera del Espacio.

 

Para el alma nutrida de pesares,

para el transido corazón, acaso.

 

 

   Edgar Allan Poe

   Estados Unidos

   Nació en Boston en 1809

   Falleció en Baltimore en 1849