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La mujer en la poesía

La mujer en la poesía


Noche en el suburbio

ahì viene la noche y yo creo lo que no creo

hay una foto en algùn lugar

tan verde como hermosa

el territorio de mi cuerpo

tiembla de añoranza

es que una estrella

fingiò que no era para mì

pero yo sola la vì una noche de diciembre

cuando los diablos y los maleantes

poblaban

las calles de los suburbios del sur

y alguien caminaba impune

como suelen caminar los locos y los delirios

Gabriela Bruch

revlaiguana@yahoo.com.ar

   “””””””””””””””””””””””

 

 

LAS VOCES DE LAS MARIPOSAS

 

                             

“aunque me muestre transparente,

 me salpica la ciénaga, el abismo,

porque cielo e infierno marchan juntos.”

   

                          Elena Caricati Pennella

                                                     

 

 

Bajo el cielo…

 

las mariposas

 

atan su voces

 

a  ras del agua

 

igual a los gemidos en Haití

 

 atados entre los escombros…

 

 

Baten sus alas sobre las tumbas

 

 tan cerca del horror…

 

Bajo el cielo…

 

las voces de las mariposas

 

inaugurarán en su metamorfosis

 

ojos de niños nuevos

 

preguntando por Dios.

 

 ANAHÍ DUZEVICH BEZOZ

   Cañada de Gómez

   “”””””””””””””””””””””””””

 

 

 

Un perfume

 a hierbas

nos invade

y habita/

hasta en los espacios

inexplorados

del pasado.

 

ZUNILDA GAITE

de Tiempo de Almendras

Santa Fe

Fuente: Luz Azul Nº 116

 

 

 

 

 

 

 

 

Jorge Luis Estrella

Jorge Luis Estrella

ARIES

 

La flor de fuego abre por fin su primavera

y el clarín se deshace por los arduos caminos

con un grito de guerra estridente y heroico.

Fluye la sangre joven desde el caos perfecto

en una llamarada de incontenible fuerza

y la luz de los ojos es también sangre viva.

El músculo despierta y es activo resorte

que salpica los mismos intersticios del alba

con un cuchillo tenso para cortar la nieve.

El amor se desboca tras la yegua de acero,

el amor se destroza lamiendo las barrancas

con su lengua punzante hecha lirio de fuego.

La cabeza se yergue, misteriosa muralla,

donde yace la perla que conduce a la vida,

que conduce a la abierta resurrección del triunfo.

La voluntad magnífica va destruyendo obstáculos

y no hay blanda caricia ni sutil estrategia

que detenga la dura carrera hacia delante.

El silencio se puebla de yunques y de fraguas,

la lira se hace filo sangrante de machete

y el sol alumbra el ínclito campo de batalla.

La fe viene de adentro de la misma corola,

viene con un pasaje de ida solamente,

viene lúcida y firme, sin arreglos ni trampas.

El coraje se monta a la grupa del potro

y es necesaria suma del intuido logro.

El héroe no descansa. Su pionero destino

no conoce el sedoso murmullo de la sábana.

El enemigo acecha inclaudicablemente.

El héroe no descansa. Pero, veces, en la valentía

de su avance constante y su lucha precisa,

se adivina la terca crueldad del asesino.

 

 

TAURO

 

El poderoso pasado

va diciendo su consejo

mirándose en el espejo

de lo que fue y ha quedado.

 

La gloria de lo heredado

es el pan de lo vivido

y nada es bien recibido

si antes no fue sopesado.

Ser fiel a todo legado

hecho a luz de la lumbre

de la más vieja costumbre

y el más antiguo cuidado.

 

Venerar lo trabajado

por el padre del abuelo

y la semilla en el suelo

dará su fruto sagrado.

 

El ayer es respetado

porque su mensaje es cierto

y cada pájaro muerto

es trino reconquistado.

 

Lo concreto es valorado

porque se toca  y se pesa

y es buena la buena mesa

y es bueno estar abrigado.

 

Todo terreno tasado,

toda maldad prevenida,

toda ilusión reprimida

y el sudor recompensado.

 

Si un paisaje es admirado

es porque en él hay belleza

y lo bello es la simpleza

que Dios puso en lo creado.

 

Lentamente ponderado

todo sentido se alcanza

y es mejor lo que se afianza

que lo último alcanzado.

 

El poderoso pasado

es un trigo sin olvido

y es el pan de lo vivido

la gloria de lo heredado.

 

 

GÉMINIS

 

Dice el gallo de la veleta “cucurucú”

mientras mi norte desorientado se vuelve al sur.

Mi fu y mi fa sobre el sofá de tergopol .

Toca mi mano ahora el sí mañana el no.

Vuelan las piernas sobre el tablado de vodevil

y con los dedos se da el enredo del do re mi.

Por el micrófono digo que sí, digo que sé

y cuanto sé es que no sé lo que sabré.

Hoy el buen tiempo anuncia tiempo de tempestad

y, en el camino, ya me imagino mi fu y mi fa.

Mi fu y mi fa, mi fa sin fe, mi fa y mi fu

y en el tablero prendo y apago la laz, la luz.

Sé que conozco hasta horóscopo de mi opinión

pero la duda se me desnuda en contradicción.

Escribo y digo, hablo y comento con frenesí

y me desvivo por ser el traje y el maniquí.

Voy con la tera mientras el tero se toma el té,

voy con la pava mientras el pavo toma el café.

A la mañana lo reporteo al General

y por la tarde me reportea un Capitán.

Sobre los brezos se va la brisa tras el simún,

la anchoa habla con la caballa de aquel atún.

No sé lo que hago si me deshago de mi pulmón,

porque soy aire, porque es el aire mi salvación.

Si voto voto por la coherencia de mi desliz

y si critico yo me critico hasta sufrir.

Cuando discuto... Siempre discuto y no sé por qué

nadie me gana porque soy rana en el arroyo del conocer.

Soy el que busca y todos saben de mi buscar

y busco y busco y hasta rebusco a la verdad.

Yo soy la duda, yo soy la muda, yo soy el tul,

yo soy el nexo, el intermediario, el fa y el fu.

Yo pongo en jaque y doy el mate con mi razón,

yo soy mi doble, yo soy mi simple, yo no soy yo.

Yo soy mi hermano, yo soy mi viaje, yo soy mi fin,

yo estoy allá y más allá y estoy aquí

Yo tengo fa , yo tengo fi pero no fe

porque la fe es para siempre, yo lo sé.

Yo tengo esposa y tengo amante y tengo más

y tengo un campo de madreselvas para jugar.

 

 

CÁNCER

 

Un miedo hecho de duras cortinas al moverse,

hecho de tigres rugiendo en pleno salto,

hecho de terremotos, hecho de lobizones,

nacido mucho antes que los primeros pasos.

Una madre que es pecho y que es mimo y que es luna

y que no tiene espinas y que no tiene engaños

y que sabe la hora del beso y del abrigo

y que mata la angustia y que sofoca el llanto.

La madre calma el miedo pero el miedo renace

detrás de los espejos, encima de los cuadros,

entre los rododendros y junto a las encinas

porque es miedo a la vida, porque es miedo al fracaso.

Y la madre retorna con su beso perfecto,

con su canción de cuna y su cariño exacto,

retorna y con su espada destroza lobizones

y los tigres se esfuman huyendo en pleno salto.

Y la madre se adueña del sentido del tiempo,

del amor, del destino, del arte y del espacio

y el hombre se hace hombre con una madre adentro

que cura las heridas y alivia los espasmos.

Y el hombre se hace madre, y el hombre pide madre,

y la madre es lo único respetable y sagrado.

Y cuando da cariño, lo da maternalmente

y cuando ama siente maternales orgasmos

y cuando lucha lleva su ejército de madres

con clarines maternos y maternos cuidados.

Se endurece en la lucha y parece de bronce

y luce un aguerrido e intrépido penacho

pero en los entretelones de su alma se adivina

un cántico de cuna y un pecho amamantando.

Y la vida se vuelve una defensa heroica

contra las agresiones y contra los rechazos

y una búsqueda eterna de humanas simpatías

y de tiernas sonrisas y amigables abrazos.

Y el hogar se hace luna y la luna es el ciclo

inexorable y santo

que florece en pequeños sentimientos flotantes

y en grandes sentimientos puros y cotidianos.

Agudo y sensitivo, se vuelca mansamente

a toda fantasía de espíritu romántico

y huye de este mundo llevado por la música

o teje sus novelas con caballos alados.

Agudo y sensitivo, se hace todo poesía

y gime entre los lirios sus múltiples quebrantos

y abreva manantiales

nunca jamás hollados.

Y cuando da la vida, la da maternalmente

y siempre vuelve al seno materno, esperanzado,

y todo viaje es viaje hacia la luna triste

que presidió el momento fatídico del parto.

 

 

 

 

LEO

 

Luzco,  reluzco,

soy Rey etrusco, soy sol  de Cuzco,

gobierno, soy eterno,

soy antiinfierno, soy antiinvierno,

estoy orgulloso de lo que soy,

creativo,  generoso,

monarca que no garca

porque soy digno de lo que soy.

Mi conducta arraiga en la feraz felicidad

induciendo a todo placer y goce.

Soy importante, voy adelante,

soy importante,

soy importante.

Jamás doblo mi pierna o mi cerviz

empeñado siempre en la irradiación de alegre amparo.

Yo me autoexpreso, yo me autoadmiro,

y voy en auto

y voy en bote

y de robote nunca nunca me autorreprimo.

Yo soy el Sol,

soy el León,

el Corazón,

soy majestuoso

y soy grandioso

y no me tachen de fanfarrón

porque críticas no acepto.

Mi semen procrea seres

que continuarán mi grandeza

formando así una magna dinastía.

No me den pico, no me den pala,

yo organizo a gran escala.

y no me salgan con asuntitos

ni cotidianos ni muy triviales,

admírenme

que lo merezco,

yo siempre crezco,

¡¡¡qué grande soy!!!

 

 

VIRGO

 

En el valle, en la calle,

en el vado, en el prado,

cuido, con mucho cuidado,

hasta el último detalle.

Primero, el organigrama

y después la ejecución

para que la producción

sea sin peros ni dramas.

 

Lo que sirve se usa,

lo que no sirve se tira,

todo lo demás mentira,

invento, farza o excusa.

 

En amor lo que conviene

es una franca porfía

por lograr la economía

valorizando la higiene.

 

En la rueda del destino

otros dirán su verdad;

yo digo con claridad

la verdad del intestino.

 

A la luz del alimento

mi trabajo resplandece

y todo animal que crece

va dejando su excremento.

 

En mi lógica analítica

nada de ilusión ni vicio,

sólo trabajo y servicio

y también severa crítica.

 

Me gusta filosofar

mas les advierto una cosa:

lo que hace a la flor hermosa

es su perfección sin par.

 

La vida que no se irrite

si me ve siempre ocupado

en planchar lo ya planchado

mientras espera el confite.

 

La muerte que no se calle

si tiene algo que decir;

si quiere puede venir

como un último detalle.

  JORGE LUIS ESTRELLA

Delfina Acosta

Delfina Acosta

 Foto de Greta Garbo  obtenida de intern et.  Envío de Delfina Acosta. 

QUE NO TE PASE A TI
DELFINA ACOSTA


Era caída la tarde. Supe que Mario llegaba porque el portón rechinó.
El perro de la casa lo recibió festivamente.
Yo le dije el mimo al que lo tenía acostumbrado, cuando abrí la puerta: “Pero si vas a resfriarte con el fresco de la calle, cariño. Pasa pronto, pronto, y tomaremos un té de chamomilla ”. Los hombres son niños. Y somos las mujeres quienes los transformamos en señores.
Ellos se convierten en gente mayor sólo cuando se enamoran y deben aguardar bajo la farola de la cuadra, golpeados por los saltarines insectos de luz, que el reloj de la iglesia dé las ocho, para encarar la noche de luna llena. Es entonces cuando el alma de los murciélagos se apodera de los hombres, y comienzan a merodear -sigilosamente- alrededor de tu casa; finalmente su amor se convierte en aquel golpeteo incesante de la rama del boj contra los vidrios neblinosos de tu ventana. Si lo sabré yo, que una noche de estío me pasé sin dormir pues el árbol de los agrios extendía sus ramas espinosas, sus alambres con flores, hasta mi ventanal; un sacudón nervioso, como si recibiera un pinchazo en la vena yugular, me llevó a gritar: “¡Vete Rodrigo de mi habitación!”.
Mario entró. Olía a perfume que uno se aplica detrás de los lóbulos para ir a una cita. Una cena, tal vez. Ah... la espada de la fragancia que corta el aire...
Me dijo que estaba bella.
- Tienes un brillo especial en las pupilas. ¿Entonces has leído “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”? -preguntó. Y yo le dije que todavía no, y él me contestó que era común la injusta vacilación de los lectores ante aquellos hermosos versos de astros azules, de viento, de olvido y de amor de Pablo Neruda.
- Mañana, sí. Mañana... - le susurré.
Debo contar que me amaba. Lo adoraba.
Mientras tomaba su té, cantaba por lo bajo una canción de Edith Piaf.
Vestida a lo Greta Garbo yo me observaba en el espejo con marco de plata de la pared y esperaba que el espejo me mirara fijamente para empezar a delinear un grabado artístico sobre mis grandes párpados.
Después de tomar su té, Mario se sentó al piano. Insistía en el opus 67 de Ludwig van Beethoven en vano. No conseguía liberar el espíritu del genial compositor perseguido, quizás, por los ratones de aquella vieja caja de cuerdas y macillos forrados con fieltro.
Un último sol de oro, el sol crepuscular, intentaba levantar el ánimo de la tarde, posándose sobre las rosas amarillas de los canteros de mi jardín; el aliento rojizo del astro se entremezclaba con el chorro de agua que salía de las fauces de un hierático león por cuyas melenas trajinaban lagartijas amarillas. Y verdosas. De golpe, el sol se desplomó. Había oscurecido. Mario bajó la tapa del piano. Pero ya no era él. Había muerto. A lo lejos se escuchaba el triste piar de un pájaro gris con capucha negra.
No recuerdo qué ocurrió luego, sólo sé que semanas después, cuando el viento soplaba con fuerza en las calles y hacía rechinar el portón, yo me encontraba contando las gotas medicinales preparadas por el doctor Vázquez, que revolvía en mi té de tilo, y en mi otro té, una infusión de flor de azahar, milagrosos, al decir de las lenguas, para los nervios destrozados.
El perro se me volvió tristón. No movía la cola como antes, cuando le decía que se veía fortachón, y le pasaba -suavemente- mis manos por su pelaje gris. Nos mirábamos, y cómo nos comprendíamos. Era esa melancolía, de cuando se trata inútilmente de matar moscas sobre la mesa, la que consumía mis huesos.
Un día Mario vino a casa. Caí semi-desvanecida sobre la alfombra.
- ¿Pero cómo has hecho? -le pregunté.
- Ah..., creí que tú lo sabías mejor que yo. Me has invocado, Margarita. No has hecho más que llorar y dejar la marca de tu boca pintada en el espejo de la sala, que era tu manera de besarme y manchar mi camisa. No pude resistir...
Suspiré. Las aves de los árboles se entremezclaban bulliciosamente.
- Se quedaron con la propiedad de San Telmo mis hermanos María y Alberto, de modo que tendré que vivir aquí, por un tiempo. Dormiré en el sofá. Y ahora haré un café especial, bien batido, para los dos -comentó animado.
Me sentí asombrada al escucharlo resolver con tanta simplicidad su muerte y su permanencia en mi casa. Cada noche, cuando me levantaba para asegurarme de que las barretas cilíndricas de hierro estaban bien corridas, lo encontraba escribiendo con entusiasmo. ¿Qué podría escribir un hombre muerto?
Me figuraba que tendría poco apetito. Sin embargo todas las mañanas se servía un tazón de leche de cabra acompañado con rosquillas untadas con dulce de higos. Como a las nueve y media tomaba dos o tres tazas de café. Almorzaba en una pieza, que funcionaba como ático. Un almuerzo importante, imperial, que superaba las condiciones de mi sucia y estropeada libreta de almacén: tortillas de arroz con una guarnición de ensalada griega, y encima un café espeso y caliente. Al principio no me incomodó que dejara los cubiertos sucios en el lavadero, y que la leche hervida se añadiera como costra a la mesa de la cocina. Pero luego me fastidiaron, me fueron saturando, tantas cáscaras de huevos, tanta sal esparcida sobre la mesa, como si fuera a propósito, tantas semillas de cítricos arrojadas fuera del basurero, que atraían a las cucarachas, las cuales, una vez reventadas por mis zapatillazos, atraían a su vez a las hormigas.
Me hallaba disgustada.

Muchas, tantas cosas no funcionaban bien en nuestra relación. Además había empezado a beber y me trataba con violencia cuando el whisky se le subía a la cabeza. Mario era el menos interesado en encarar con juicio y sentido común los permanentes requerimientos que le hacía.
- Pero es que ya no puedo. ¿Me entiendes? Me he cansado de lavar los platos sucios. ¡Estoy hasta las narices! -Le grité mientras bajaba una tarde de fina llovizna sobre los bulbos de los crisantemos del patio.
El viernes 23, a la noche, al levantarme para asegurarme de que los cerrojos estuviesen corridos, no lo encontré.
Desapareció.
Se hizo humo.
Ya no está más.
Quisiera sentirme en paz, considerar la idea de enamorarme nuevamente y de comprar helados de higos y de frutillas para tomarlos mientras miro la tele.

Pero los hombres, cuando ya no los quieres, siempre vuelven.

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Este mail fue enviado desde el WEBMAIL de ABC Color

DELFINA ACOSTA te recomienda una nota publicada en ABC Digital: “BUENA LECTURA”

EL OBSERVATORIO

Luis Alberto del Paraná



Para leer el texto completo de la nota hacé click en el siguiente link:
http://www.abc.com.py/nota/luis-alberto-del-parana/

 

 

 

 

 



 

Grandes recuerdos: Gloria de Bertero

Grandes recuerdos: Gloria de Bertero

Amarte

es esta sed de tu presencia,

es este loco deambular la casa quieta

buscándote.

Es verte aún en la ausencia

es bordar con besos tu imagen,

es abrazarte silenciosa,

es buscarte en la frente de los hijos,

en las manos,

acaso en la mirada.

Es encontrarte siempre

En tanto viva.

 

GLORIA VON MENDE DE BERTERO

1926-2010

http://www.gloriadebertero.com.ar/paginas_de_la_memoria.htm

 

 

Breves

Breves

Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo, por consiguiente sé discreto.-

      EL TALMUD

 

No hay nada que muestre mejor a la gente que su actitud hacia el dinero.-

      GURDJIEFF

 

He visto bastante de una guerra para no querer ver otra jamás.-

      T. JEFFERSON

 

Para mi hija mejor prefiero un hombre sin dinero que un dinero sin hombre.-

     TEMÍSTOCLES

 

Creo lo que mis ojos ven. Mas ¡cuántas veces no creo lo que mis ojos ven!.-

     ORESTE ABIATTE

 

deliteraturayalgomas

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                  DE LITERATURA Y ALGO MÁS

   Las palabras, doloridas o felices, se unen compartiendo espacios y yo con placer he reunido algunas.

   Muy especialmente le solicité a Jorge Luis Estrella sus poemas sobre los signos del zodíaco, publiqué los primeros seis dejando los siguientes para el próximo mes.

   Desde mi ternura y agradecimiento nombro a GLORIA VON MENDE DE BERTERO; falleció el mes pasado y recomiendo su web.

  He colocado, también, textos de Delfina Acosta, Gabriela Bruch, Anahí Duzevich, Zunilda Gaite, Abel Schaller, Oscar Agú, Arturo Ríos, Concepción Cantelar y Lia Karavia; espero que los disfruten. 

   En los Breves siempre me regalo los Grandes pensamientos de todas las épocas.

   Gracias lectores y comentaristas por acompañar y estimular a los escritores.

                  Colaboran: Raúl Astorga, Rosario

                           Lily Chávez, Córdoba

                           y muchos más.

   Gracias, BLOGIA, por el alojamiento .-

 

                     BETTY BADAUI

                   Rosario-Argentina

 

Mi deseo: ARMONÍA, a nivel mundial.-

La mujer en la poesía

La mujer en la poesía

 

ESE BESO

Ese beso de ayer
me abrió la puerta
y todos los recuerdos
que yo creí fantasmas
se levantaron tercos
a morderme

CLARIBEL ALEGRÍA, Nicaragua

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  TE AMO
Te amo porque eres fuerte.
Podrías sostener en tu puño
un jacinto
sin provocarle dolor alguno.
Te amo porque eres ético como el animal.
Seguro como la naturaleza.
Fecundo como la lluvia.
Humilde como los ríos
que desembocan en el mar.
Perfecto como el círculo.
Y sobre todo
inalcanzable
como la línea del horizonte
en un largo viaje

  LIA  KARAVIA, Grecia
 “Dibujos en el agua”, (1956)

Trad. Marta Silvia Dios Sanz
“Poetisas Griegas contemporáneas”,

Centro de Estudios Griegos, Bizantinos y Neohelénicos,

Universidad de Chile, 2006

 

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Aquí hay un árbol  

Aquí hay un árbol:
el viento canta poemas sin palabras
en su amplia copa.


que el destino del árbol es convertirse en papel:
un papel con ansias de palabras

de una palabra con ansias de plasmarse en el papel
de una palabra con ansias de empezar un poema

de un poema no escrito que ansía su primera palabra
de un poema que ansía su poeta
Pero sé también
que el poeta sufre
cuando se tala el árbol para hacerlo papel.

    MARIA WINE,  Copenhague, 1912-2002

    Traducción: Francisco Uriz

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YO
Como si fuera árbol
estremezco.
Como si fuera hoja
me empaño en el rocío.
Como si fuera una palabra
una estrella precisa
unas manos abiertas
sigo en la lucha cotidiana
por ese amor que está tan olvidado.
Como si fuera desierto
no quiero solo imágenes
estadía corpórea de profundas lejanías.
Como si fuera vendaval
como si fuera estrépito
¿debo gritar
para que descubras esos remolinos
que llevamos siempre a bordo?.

CLAUDIA AINCHIL

Buenos Aires-Argentina

http://www.poetasdelmundo.com/verInfo_america.asp?ID=4140

 

 

 





 

Oscar Agú

Oscar Agú

 

Estos dos poemas pertenecen  a ELLA, algo que estoy escribiendo según el sabor del tiempo y de la palabra.

                           Oscar Agú

 

XII Hija

 

Niña aún

     el mundo rodaba en sus pies.

 

     Cuarenta países, decía,

 

     para volver a la tertulia con las cosas

     que su estatura de entonces le daba.

 

Mujer, ya

        talla su sombra de fronteras

             de voces recientes

        y las hace suyas.

 

        La estatura, crisálida ayer, de niña

        hoy

        mariposa trashumante entre la tertulia

        con las cosas y el mundo

 

XIII Con sus quince

 

Ella, con sus quince

    adolece de variadas cosas

   menos de sus quince.

 

Eso importa porque aún el saco

     no tiene tanta cargas de ausencia

     y los sueños saben a arcoiris.

 

Amanece su cuerpo

     y si todo va bien

     será portal de nueva vida.

 

Ella, con sus quince

     aún brinca en la vereda

      para llegar al cielo.

     OSCAR ÁNGEL AGÚ

Nació en Hersilia, provincia de Santa Fe

      

 

Bienvenido, Antonio Juan Cruz

Bienvenido, Antonio Juan Cruz

 

WATUKUY

(Melancolía)

 

Mansa, sin urgencia,

la tarde resbala hacia la noche.

 

Impaciente,

algún cuarzo azulino

invade el cielo.

 

Mientras el nocturno se anticipa

irremediable,

camino hacia el recuerdo

desangrando memorias.

 

 

 

VIII

Era la quietud.

Bajo el cielo incendiado

el aire herido de silencio.

Agonizaba el día en los esteros

y la callada melodía

del crepúsculo

era el preludio del naufragio

total,

definitivo,

nuestro.

 

 

IX

Todavía danzan en mi mente

las miradas descalzas

y el callado murmullo

de los algarrobales.

 

La tierra

latía de tristeza.

 

Aquella tarde

nuestro adiós era una pena

con las alas al viento.

                             ANTONIO JUAN CRUZ

                              Santiago del Estero

                                   Argentina           

                                                                           

Claudia Isabel Lonfat

Claudia Isabel Lonfat

 

 

Soy una mujer de cuarenta y pico

Las de cuarenta y pico
Desafiamos día a día al espejo.
Aprendimos a encontrar
el verdadero brillo
de la mirada
que se oculta
bajo las párvulas pestañas.

Nuestra verdadera belleza
viene del equilibrio
De haber dudado
para encontrar certezas
de haber llorado
para descubrir la risa
Esa que nace desde adentro
y no aquella
que es el gesto
de mostrar los dientes
o estirar los labios.

Las mujeres de cuarenta y pico
nos hemos parido,
después de un ensayo
prolongado de situaciones
que duró nada más
y nada menos
que cuarenta años

Y debutamos exitosas
en la vida
cuando comprendimos
el verdadero valor
de ser maduras,
y porque madurez
siempre es sinónimo de belleza.

¿Quién dijo que la vida
empieza a los veinte años?
Sepan jóvenes,
que la vida
empieza a los cuarenta.

CLAUDIA ISABEL LONFAT

      Buenos Aires

 

 

              

 

 

 

 

 

 

 

Bienvenida, Yoli Rotenberg

Bienvenida, Yoli Rotenberg

 

LIBERACIÓN

 

Por la ladera gris del desengaño

se  desliza tu nombre

-cual marioneta sin hilos-

hacia el abismo.

Nada es casual.

Hoy los árboles

reverdecen su ramas

aletargadas,

inaugurando brotes

sobre los grises despojos del invierno.

Retornarán a refugiar sus nidos

los pájaros errantes,

y beberán desde sus hojas tiernas

en cada amanecer,

savia y rocío.

Ya no hay montañas en derredor…

apenas

un  esfumado trazo de recuerdos…

una ilusión, una nueva fantasía…

maternidad en ciernes,

capullo imaginario,

que riela en mis ojos verdes,

verdes de esperanza.

Ya nada importa. Nada es urgente,

nada es confuso…

y no recuerdo tu nombre…

se ha empañado

en el fulgor de una mirada nueva.

Extiendo mis brazos

para enlazar al universo entero.

 

 

 

YOLY ROTENBERG

 

Raquel Teppich

Raquel Teppich

 

Tú último beso

 

Si hubiese sabido

que sería éste,

lo hubiese aprisionado

en el cofre más suntuoso.

Un último beso,

tan hondo,

late fuerte,

vigente en mi corazón.

Aquella mañana

florida de Primavera,

noche cruel,

invadida por

el frío letal de tu partida.

Horas infinitas,

transcurre la existencia.

Añoro y paladeo

aún tu besos.

 

© Kellypocharaquel.-

 

  Inocencia

 

Cesaba el verano,

las plazas

se vestían nuevamente

de delantales blancos,

uniformes coloridos,

gritos y corridas

de niños que

se asemejaban a

gloriosos ángeles

danzando junto a Dios.

El aire se purificaba,

en esos ratos de ocio

de cada niño, vertiendo

mieles de sus almas

vírgenes de maldad alguna.

Infancia memorable

y fugaz como el viento.

Inocencia fastuosa

vierte la niñez

amparada

o desamparada,

sueños similares,

desafiando la

perversidad

de este mundo

virulento.

 

© Kellypocharaquel.

 RAQUEL TEPPICH

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bienvenida, Josefina Fidalgo

Bienvenida,  Josefina Fidalgo

 

       DIVAGANDO

 

Cuando me desvelo en las noches

             Vuelo  melada  con  pájaros  desorientados

 

Me desgañito cantando fragmentos de operetas

             Visito amores  entre  paréntesis

 

Como marioneta sin rumbo

             Me mezclo entre inviernos y primaveras

 

Cuelgo carteles con amapolas rojas

             Tizno espumosas nubes de crepúsculo

 

Bebo insaciable las lluvias asombradas

              Sacudo el tóxico de plumas grises de las bandurrias

 

Filtro profecías  de oscuros  graznidos

              Combato  fantasmas  de entrecasa

 

Subasto ermitas sin caníbales

              Amonesto lunas maduras  sin romance

 

Bostezo rosas  entre gnomos y pistilos

              Musito   como   Píndaro

 

“Soy sueño de una sombra”

                Y rendida me digo hasta mañana

 

            JOSEFINA FIDALGO 

 

Noticias: Delfina Acosta

Noticias:  Delfina Acosta

 

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To: delfina@abc.com.py
Sent: Mon, 16 Aug 2010 06:30:00 -0400
Subject: ABC Digital | Ni Benedetti se salva

DELFINA ACOSTA te recomienda una nota publicada en ABC Digital: “LECTURA”

Ni Benedetti se salva



Para leer el texto completo de la nota hacé click en el siguiente link:
http://www.abc.com.py/abc/nota/169575-Ni-Benedetti-se-salva/

DELFINA ACOSTA te recomienda una nota publicada en ABC Digital: “BUENA LECTURA”

LITA PÉREZ CÁCERES

Cartas de amor y otros cuentos



Para leer el texto completo de la nota hacé click en el siguiente link:
http://www.abc.com.py/abc/nota/164695-Cartas-de-amor-y-otros-cuentos/

DELFINA ACOSTA te recomienda una nota publicada en ABC Digital:

   “LECTURA SUGERIDA”

EL OBSERVATORIO

La cédula sicológica



Para leer el texto completo de la nota hacé click en el siguiente link:
http://www.abc.com.py/nota/delfina-acosta-observatorio/

 

 

 

 

Breves

Breves

 

En la vida hay tantos enredos irremediables, que contra ellos no queda más arma que la risa.-

         JUVENAL

 

La iluminación, es el descubrimiento del verdadero valor de cada cosa.-

        KRISHNAMURTI

 

Arte no es reproducir, arte es transformar.-

        A. MACHADO

 

No olvidemos que las pequeñas acciones de cada día hacen o deshacen el carácter.-

       O. WILDE

 

Hay muchas cosas en la vida más importantes que el dinero. ¡Pero cuestan tanto!.-

       GROUCHO MARX

 

deliteraturayalgomas

deliteraturayalgomas

 

¿Las alas?

Apenas para algunos vuelos.

 

No alcanza la vida

para tanto retorno.

 

Hay cazadores

expertos

que juegan

a precipitarlas

    LILIANA CHÁVEZ

http://lilianachavez.blogspot.com

     """"""""""""""""

   Comenzar el blog de setiembre con un poema de Lily Chávez es gratificante, siento que les va a gustar.  Lily llega al otro con pocas palabras, parece que las elige cuidadosamente y no sé cuál es su objetivo, sí sé que transmite sentimientos con fuerza y sosiego a la vez, espero que lo disfruten igual que yo.

   Y hablando de Lily… gracias por colaborar desde el comienzo.  Así también va mi agradecimiento para Raúl Astorga, escritores, lectores…

   De Blogia digo, nuevamente, que aloja a “De literatura y algo más” desde su inicio digital: Gracias Blogia.

   Un abrazo y mi deseo de Armonía y Equidad mundial.

              Betty Badaui

           Rosario-Argentina

 

Pueden enviar poemas, relatos y artículos breves para su publicación, en letra Arial o semejante, tamaño 12, al siguiente mail:

bettybadaui@yahoo.com.ar

 

Poema: Betty Badaui

Poema:  Betty Badaui

traías en tus alforjas

enseñanzas de vida

             ¿sabiduría?

tenía en mis alforjas

cicatrizadas heridas

             ¿sabiduría?

vos allá

yo acá

en el medio, Wagner,

nada más

            ¿sabiduría?

  BETTY BADAUI

Bienvenido, Héctor Edgardo de León Born

Bienvenido, Héctor Edgardo de León Born

 

lejanías

 

la luna y la mujer son lejanías

 

sólo me es dado tocar

la luz de aquélla en la piel de ésta

 

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el grito

 

el grito

que me dejó sin mí

buscándote

 

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espejo

 

mi amor te está buscando

desde la imagen de un espejo

que no existe

 

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ausencia

 

tu ausencia

cae

gota a gota

sobre la piedra

 

los huecos de mi vida

 

sin vos lo perdí todo

hasta el dolor

hasta el desamparo

hasta el olvido

 

 

HÉCTOR EDGARDO DE LEÓN BORN

 

Sergio Sichenze: traduce Marta Roldán

Sergio Sichenze: traduce Marta Roldán

Il mondo che non ho visto

Morirò

con un bel pezzo di mondo
che non ho visto
e una moltitudine di persone
che non ho conosciuto
di cui non ho scritto
il passo prima di cadere nel vuoto
la lama alla gola
prima che la nausea prendesse il sopravvento
il ventre gonfio
prima che diventasse silenzio
Ora, mentre sono vivo,
so che tutto questo accade
e sento il vuoto dell’uomo senza casco
annuso l’odore violento di chi sta schiacciando la donna
vedo il cielo secco sotto cui muore un bambino
e vorrei conoscere loro
e molti altri loro
più della mia carne
e la loro terra
più della mia terra

Sergio Sichenze

El mundo que no he visto

Moriré
con una gran parte del mundo
que no he visto
y una multitud de personas
que no he conocido
de quienes no he escrito
el paso anterior a caer en el vacío
el filo en la garganta
antes de que la náusea supere
el vientre hinchado
antes de que se convirtiera en silencio
Ahora, mientras estoy vivo,
sé que todo esto sucede
y siento el vacío del hombre sin casco
huelo el olor violento de quien está aplastando a la mujer
veo el cielo seco bajo el que muere un niño
y quisiera conocerlos a ellos
y a muchos otros ellos
más que a mi propia carne
y a su tierra
más que a mi propia tierra

Sergio Sichenze
(traducción de Marta Roldan)

 

Relato: Raúl Astorga

Relato: Raúl Astorga

-En sueños-

 

No importa, le dijo. No importa que ya no te guste demasiado, prosiguió. Al fin y al cabo, nos conocemos de toda la vida, aunque ni siquiera nos hayamos besado en la boca alguna vez, por esas cosas extrañas de la amistad entre el hombre y la mujer. Dale, ya entraste en mi sueño, y yo te necesito, repitió. Toda mi vida esperé tener un sueño así. Porque los sueños no se eligen. O no te pasó de estar soñando con una chica espectacular, te despertás por el ruido del gato y cuando querés volver... no podés. Sí, te pasó, sé sincero. Sabés que siempre soñé con ser Esmeralda. Y vos me contaste varias veces en noches de borrachera y soledad, en mi casa o en la tuya, que soñabas y soñabas permanentemente con avanzarme. Me lo decías en broma, para ver si yo te daba el gusto. Claro, ahora te tomás revancha. Ahora recordás cuando yo venía a contarte acerca de algún chico que me gustaba. Yo veía que no lo tomabas demasiado bien, pero pensaba que querías protegerme, como a una hermanita, qué sé yo. No te hagas rogar. Ayudame, te necesito. Ya estás en mi sueño, y sólo durará hasta despertar, pero quedará para siempre en mi memoria. Siempre soñé con ser Esmeralda. Y vos me contaste alguna vez que esperabas un sueño con Gatúbela. Nos reíamos de ese sueño, pero si alguna vez se te da, yo estoy dispuesta a ayudarte. Ya olvidaste aquella noche del baile de disfraz en el boliche de La Florida, cuando terminamos la secundaria. Nos quedamos solos hasta que vimos asomar el sol desde la playa sucia, entre latas de cerveza aplastadas por el tiempo, y servilletas de papel  usadas, y nuestras inocentes ganas de charlar juntos acerca de otros chicos y chicas que nos habían impactado esa noche. Vos estabas de Batman y yo de Gatúbela pero, como el de la tele, no me tocaste un pelo. Cómo es eso de que ya no te gusto demasiado. Si tres veces me dijiste que... Ya está bien, va a amanecer, por favor, necesito a ese Quasimodo que hiciste en aquel cumpleaños que le festejamos a Dani. Sólo tenés que tocar las campanas, mientras mi príncipe me abraza y me besa con pasión. Ni siquiera importa que no me quieras más, es sólo un favor de amigo el que te pido. Ya amanece, ya amanece, gimió ella con recurso melodramático.

Él se despertó, se lavó la cara, fue hasta la cocina del departamento para prepararse un café. Con el pocillo en su mano, el humo en ascenso lento hacia el infinito,se asomó a la ventana. Contempló el campanario de la catedral, y recordó que se había venido a Liverpool, no por ese trabajo como le dijo a algunos, sino para olvidarla.

 

Raúl Astorga