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Bienvenida, Trini Reina

Bienvenida, Trini Reina

A media tarde

Tras la media luz de los visillos

bosteza la tarde.

Dentro, en la penumbra vespertina,

azulean las esquinas,

los fríos rayos solares,

señal inequívoca

de la soberanía de diciembre.

Pasan las horas y dejan

un aroma a lluvia y resina

en el trapecio circunstancial

donde fluctúa mi alma.

 

©Trini Reina
Dicciembre 2010

     '''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''

 

Norte y sur de la renuncia

La ternura:

a medio pulso.

La timidez:

desalojada.

El teléfono:

tan alto como tú

(y yo,

tan atarantada,

como el reloj tonante

donde indagabas).

 

El velador:

acero y distancia.

De mirarse,

se quemaban las miradas.

Dos cafés

y una nube fragante

velando las ansias.

Interrogaciones

por sombrero,

y el temor,

-cuervo varado-

sobrevolando la jugada.

 

Al norte:

el redoble de la duda.

Al sur:

las llamas soterradas.

Palabras divididas,

pisándose,

cayendo,

rompiendo estatuas.

Y el tiempo cabrioleando,

con pies de prisa y arrogancia.

Y en la sombra,

en la sombra,

la renuncia floreciendo.

Floreciendo hiel en rama.

 

©Trini Reina

Noviembre 2010

        ESPAÑA

Maritza Álvarez

Maritza Álvarez

     BOTERO

Se aleja el botero y su carga preciosa. Las aguas tranquilas

respiran de la paz de este hombre, que con su sabiduría y su

remo avanza río abajo. Su rostro vivido, dorado por el sol y

expresivo como él solo, manifiesta esa plenitud que sólo es

reflejo de una felicidad esquiva pero alcanzable.

 

Camino por el sendero adjunto. Sospecho sus pensamientos y

mi corazón tiembla al sentir las voces que cantan en el agua

transparente.

Los árboles tiñen de amarillos y rojos. El otoño les ha hecho el

amor. Yo piso algunas hojas caídas. Siento la potencia de esta

hora dentro mío.

 

Pronto llega hasta el lugar que buscaba. Siempre llega.

Siempre lo hace.

Justo en una desembocadura, donde se abre la tierra para dar

paso al remanso, los brazos hermanos, corrientes de aguas

leves, siguen su curso. A otros guiarán. A otros le hablarán.

Y sólo ellos entenderán

 

Se ha sentado a descansar y contempla el cielo maravillado y

sereno. Los arreboles lo sorprenden aún.

 

Los desafíos son de él.

Las victorias también.

 

     MARITZA ÁLVAREZ

            Chile

Delfina Acosta

Delfina Acosta

ESTATUA EN LA PLAZA VERDE

Te esperaría. Yo sería, amado,
la primera en llegar hasta la vía,
y la última en volver, con un paraguas,
de la estación del tren que te traería.
Iré hasta el mar como la lluvia, a veces,
y pasaré del mar a la otra cita,
en el muelle del puerto, frente al río.
Seré la gris silueta que tirita.
Inmensamente sola como novia
saldré a buscarte y volveré tardía.
Del balcón a la plaza partiré.
Seré una estatua de melancolía.
Y a la hora puntual de nuestras muertes,
si llegara primera a nuestra cita,
te estaré ya aguardando para darte
mi amor en una blanca margarita

      DELFINA ACOSTA

        Paraguay

 

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DELFINA ACOSTA te recomienda una nota publicada en ABC Digital: “LECTURA SUGERIDA”

FRANCISCO ÁLVAREZ VELASCO

Toda la Poesía de España


Para leer el texto completo de la nota hacé click en el siguiente link:
http://www.abc.com.py/nota/toda-la-poesia-de-espana-886/

 

 

 

Oscar Agú

Oscar Agú

 

          Meditaciones matinales

III

Cito de memoria.

- ¿Qué esta haciendo el Juan Vilche? ¿Durmiendo?

- No. Aprendiendo música.

Es un texto de Atahualpa Yupanqui en el que narra un diálogo de dos paisanos en ciertas serranías. Juan estaba tendido a la orilla del arroyo.

Lo leí hace ya un tiempo y vuelve a mí como agua mansa y cristalina que aclara el día. También un reportaje a Don Sixto Palavecino, ese violinista excepcional, que aprendió música imitando, cuando niño, con su violín de lata el canto de los pájaros en el monte santiagueño.

De una u otra manera es fundirse con los elementos. Es dejarse llevar por el sonido que emiten. Es hacerse, uno mismo, sonido. La música nace sola, sin forzar nada. Sin la exigencia de lo perentorio, de lo ya. Es estar ahí. Se dirá que es el subconsciente. Tal vez. Pero son despertares profundos, arcanos, de la conciencia de cada cual. Y se hacen arte.

                         OSCAR ÁNGEL AGÚ



 

Marta Roldán

Marta Roldán

Romance del requiebro

Una familia sonriente

con un corazón por marco.

La faz de la Madre Virgen

en cada uno de sus cuadros.

Mi rostro cuando te pienso,

mi sonrisa si te hablo.

Tu voz alegre al teléfono;

sobre mi talle, tus manos.

El beso que en la mejilla

se disfrutan dos ancianos.

La flor cautelosa abierta

entre la escarcha temprano.

La torpeza adolescente

del primer beso y abrazo.

El crepúsculo del alba

y también el del ocaso.

Pintar con tiernos colores

un vestido de verano,

un paisaje, una colina

y una pareja en un banco.

Carmiña Candido Daverio



 

Analía Pascaner

Analía Pascaner

             AMANECER              *

            Descripción: Junio en Catamarca

El lucero del alba brilla reconociéndose dueño indiscutible de la noche. El cielo aún está poblado de estrellas. Distingo la silueta negra de la majestuosa cadena del Ancasti obstruyendo el alba. Enfrente vislumbro una mole gris plomiza, la cadena montañosa del Ambato, quien adquiere todos los tonos en existencia para pintar cada milímetro de su superficie.
El guardián nocturno sigue fulgurante aunque con menor intensidad, una estrella cercana retarda su parpadeo. El cielo algo más claro les indica que pronto deberán entregarse a su sueño diurno.
El firmamento, sin brillo como si lo tapara el humo de una chimenea, deja entrever la sombra platinada de la nieve acumulada en las cimas. Escasas estrellas se animan a permanecer en la bóveda que se aclara a cada instante.
Al este el cielo se torna amarillento. Al oeste las montañas se robaron el celeste grisáceo de algún uniforme fabril, cada piedra toma un tono de gris o celeste para vestirse como más le plazca.
La mañana está quieta. Las plantas y los árboles inmóviles. La ciudad duerme aún. El silencio precede el despertar del día. Apenas se escuchan algunos ruidos lejanos.
El lucero cede su reinado al sol de manera imperceptible. Bastó apartar mi vista de la estrella pequeña para que ésta desapareciera. En lo alto, una audaz estrella titila con cautela sabiendo que pronto se consumirá su luz.
El celeste grisáceo de las montañas más lejanas se comienza a confundir con la cúpula celeste. Las cumbres más bajas toman un color gris verdoso, cual gigantesca alfombra tendida sobre una superficie despareja. Al este, la silueta del Ancasti es una línea recta trazada por una mano temblorosa.
Hacia el sur, una tenue y desteñida pincelada rosada colorea el cielo en su parte inferior, como si el humo de esa chimenea hubiera cambiado su color al trasladarse hasta allí.
Al este, el imponente corte negro del horizonte se pronuncia sobre el cielo blanco y radiante. Al oeste, el Ambato aparta lentamente su gris permitiendo la entrada de un temeroso rosado. El tapiz inferior se aclara. El volcán Manchao, centinela dormido, llama a la nieve desde su interior para nutrir la llama de la solemnidad que ostenta sobre el valle.
Momento extraño. Esa hora en que se confunde el atardecer con el amanecer. Esa hora en que no se reconoce si nos envolverá un manto negro o sobrevendrá una jornada de luz.
Las luces de la calle se apagan. Una tibieza amarilla me confirma que definitivamente comenzará un nuevo día, no hay retorno posible debajo de esta atmósfera transparente, y sin embargo el lucero sigue allí… pujando por permanecer en el poder. Las cadenas montañosas contrastan notablemente: la del este renegrida mientras la del oeste despliega gran variedad de tonos en una gama de colores que incluyen el gris, el verde y el rosado.
Un pájaro surca el cielo por primera vez, lo sigue uno más… y otro, y otro más. Su vuelo y su trinar indican el inicio de su trajín diario.
La franja rosada del sur permanece inmóvil. El firmamento desvanece el celeste intenso hacia sus bordes tomando distintos tonos de celeste, rosado, amarillo y blanco.
Siento la presencia del sol en el color de cada piedra. El Manchao comienza a teñirse de rosado. Las cumbres dejan el celeste grisáceo para ser rosadas brillantes y su contorno abrupto se recorta perfectamente en el cielo. Me empequeñezco ante el descarado cambio producido en esas montañas delante de mis ojos: del rosado al anaranjado, luego al amarillo blancuzco, segundos después al gris, terminando tan celestes como el cielo mismo, pasando a formar parte de él, ambos con superficies tan diferentes como atrayentes: una escarpada, la otra aterciopelada. El Manchao conserva una brizna amarilla que pronto lo abandonará para conservar el gris durante las horas de claridad. El sol demuestra su soberanía sobre estas montañas, al observarlas ya lo siento latir en mi piel, ya percibo cómo despeja mi aliento blanquecino.
Un brillo furioso me permite distinguir el lugar preciso por donde saldrá el sol. El cielo lo toma desde sus rayos para animarlo a gobernar el día. Un pájaro surca raudamente el celeste en dirección al sol para socorrer al cielo en su tarea. La fuerza de la corona anaranjada rompió la línea del horizonte y mi sombra estirada comienza a sentir su calor. Cuando la bola rabiosa se desprende del contorno de las montañas y esta línea retoma su continuidad, el sol se convierte en el amo irrevocable.
El cielo celeste intenso. La cadena montañosa del este verde oscuro. Las montañas del oeste con su silueta delineada en el cielo: celeste contra celeste. Los cerros cercanos verde claro. Todo exactamente como permanecerá mientras tanto el sol nos acompañe durante el día de hoy.

.*fuente:                                  ANALÍA PASCANER

http://www.analiapascaner.blogspot.com

 

Breves

Breves

La verdad no está de parte de quién grite más.-

   RABINDRANATH TAGORE

 

Mediante el trabajo ha sido como la mujer ha podido franquear la distancia que la separa del hombre. El trabajo es lo único que puede garantizarle una libertad completa.-

    SIMONE DE BEAUVOIR

 

Para hacer que una lámpara esté encendida, no debemos dejar de ponerle aceite.-

    MADRE TERESA

 

Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.-

    ALBERT EINSTEIN

 

Como los picos seculares, las vetustas cabezas tienen también sus nieves, sus fríos y sus silencios.-

    ORESTE ABIATTE

 

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          DESDE ROSARIO HACIA LOS LECTORES...

   ... De Literatura y Algo Más presenta las palabras de los autores invitados.

 

COLABORAN:     Raúl Astorga, Rosario

                        Lily Chávez, Córdoba

 

Mi agradecimiento a todos por la colaboración, asimismo a Blogia por el alojamiento

 

                         Betty Badaui

                         Rosario, Argentina

Lista de autores publicados

Lista de autores publicados

LISTA DE AUTORES PUBLICADOS

DESDE ENERO DE 2008 HASTA ENERO DE 2011.-

Oreste Abiatte, Delfina Acosta, Delmira Agustín i , Oscar Ángel Agú, Claudia Ainchil, Rafael Alberti, Andrés Aldao, Wallada Bin Al-Mustakfi, Claribel Alegría,Maritza Álvarez, Tomás Allende, Raúl Astorga, Mirley Avalis, Betty Badaui , Santiago Bao, Edgard Bayley , Gustavo Adolfo Bécquer, Mario Benedetti , María Rosa Berdou , Gloria de Bertero, Pere Bessó Gonzalez, Molly Bic , Alicia Borgogno, Marta Brossa, Gabriela Bruch , Alicia Cámpora , Olga Cabrera Ladu, Martín Canals, Concepción Cantelar,Julio Carabell i , Rosario Castellanos, Eugenio Castelli , Liliana Celiz , Luis Cernuda, Carmen Conde, Julio Cortázar, Antonio Juan Cruz, Rosa Lía Cuello , Liliana Chavez , Eduardo Dalter, Elisa Dejistani , Piero De Vicari , Ramón María Del Valle Inclán, Patricia Diaz Bialet, Marta Luz Dino, Danilo Doyharzabal , Anahí Duzevich Bezoo, Jorge Luis Estrella, Rosa Fasolís, Silvia Favaretto , Baldomero Fernández Moreno, Josefina Fidalgo, Elsa Florit, Julio César Forcat, Edita Gaite, Gustavo Galliano , Federico García Lorca, Laura García del Castaño, Zunilda Gaite, Inés Goyenechea, Ricardo Guiamet, Lelio Gurruchaga, Madre Teresa de Calcuta, Miguel Hernández, Perfecto Herrera Ramos, Nazim Hikmet, Vicente Huidobro, Lia Karavia, Omar Khayyam, Carmen Landaburu ,Nora Lanzieri, Héctor E. de León Born,  Florencia Lo Celso, Claudia Isabel Lonfat, Amalia López, Carlos López Narváez, Antonio Machado, Roberto Malatesta , Noemí Merlo, Miguel Ángel Migliarini , Gabriela Mistral, Betty Morero, Lilí Muñoz, Jorge Muñoz, Pablo Neruda, Nezahualcóyotl , Abu Nuwas, Sebastián Olasso , José Manuel Oliveros, Alvaro Olmedo, Norma Padra, Analía Pascaner, Emilio Pérez Delgado,  Mario Perone, Miguel Julio Perret, Edgar Piñeiro, Alejandra Pizarnik, Josefina Plá, Marita Ragozza , Clara Rebotaro, Rolando Revagliatti , María del Carmen Reyes, Soraya Righetti, Arturo Ríos, Alex Rodríguez Bonel , Ana María Rodríguez Francia, Marta Roldán (Carmiña Candido Daverio), Rafael Roldán Auzqui, Coca Rossi, Raúl A. Rossi, Darío Rossi, Yoli Rotenberg, Conrado Nalé Roxlo , Susana Rozas, Daniel Ruiz Rubini, María Angélica Salguero, Pedro Salinas, Susana Salomón i , Abel E. Schaller, Nora Lilián Séculi, Mariano Shifman , Emilio Silver, Sergio Sichenze, Fernando Sorrentino, Silvia Spinazzola , Alfonsina Storni, Stella Maris Taboro, Rabindranath Tagore, Alberto Tasso, Claudia Tejada, Raquel Tepich , Federico Tinivella , Gustavo Tisocco , Víctor Hugo Tissera , Lucila Tolari Guimarey, Elena Beatriz Tolosa , Osvaldo H. Trinchero , Astul Urquiaga , Marcelo Juan Valenti , César Vallejo, Camilo Valverde Mudarra, Rubén Vedovaldi, Rubén Vela, Bella Clara Ventura , Roberto F. Vince,  Lillian Viotti, María Wine, Berta Wexler, Gabriel Zacnún , Daisy Zamora , Cilda Zatzkin ,Edgardo Zotto, Beatriz Zuluaga

 

 

Lily Chávez

Lily Chávez

La desilusión

tiene forma de espera

una ola

que sólo moja los pies

inspira al viento

a detenerse

dejar la herencia

debajo de la roca.

* * *

¿Cuánto tiempo quedará?

la pregunta se repite

como una maza

de triturar minutos

* * *

Las sombras

hacen sus quehaceres

en la trastienda

preparan un ramo de flores

convaleciente,

la memoria llora

un nomeolvides

extraviado.

Lily Chavez

 

 

Gustavo Tisocco

Gustavo Tisocco

       MUERTOS INGENUOS

De niños jugábamos a los muertos,
pero la muerte era extraña, lejana,
apenas una osadía.

Comíamos moras
y los labios tenían el color del invierno,
poníamos flores en las manos, en el pelo
y con el rosario enredado,
orábamos alrededor de quien cerraba los ojos
en esa travesura horizontal.

Éramos muertos ingenuos,
felices, audaces pétalos de escasas primaveras
y reíamos hasta el cansancio.

Ahora somos flores mustias.
Los días son tan breves
y quedan tan pocos octubres.
Nos duele la casa gris, el patio deshabitado,
los ladridos que ya no están,
las fotos en la pared.

¡Qué lejos quedó la infancia!

Victoriosa
la muerte juega con nosotros
y nos asusta.

      GUSTAVO TISOCCO

    

 

Marta Roldán

Marta Roldán

De un amor y un barrio

Recuerdos de los malos colecciono,

de los otros, contados con los dedos:

la parra del pasillo de mi abuela

y esas uvas que Bacco envidiaría;

ese beso en el banco de la iglesia

con los ojos cerrados por placer

y tus rayos de luz sobre los párpados.

Calles de tierra, flor de paraíso,

comer fruta robada de la planta.

Haber tenido, haber amado mucho;

haber perdido, haber odiado tanto.

Filtraba entre las hojas desiguales

un sol que era pasado e ilusiones,

película gastada; sol, tu áurea.

Zanjas, charco engendrado por la lluvia,

el útero de jóvenes promesas.

Carmiña Candido Daverio

 

 

Juany Rojas

Juany Rojas

POEMAS DE JUANY ROJAS 

 

 

TEJER

           De    “Quehaceres”

 

Un punto al derecho

otro al revés

ahora cambio

hago entrecruces    lazadas

dejo un pequeño espacio

intento cerrar

vuelvo al revés

 

Malla del tiempo

transcurrir de labores hechas a mano

y a sangre

 

Y ese nudo

que quedó ahí oscureciéndonos

para siempre

aunque lo ocultemos atrás

aunque digamos

que ya no nos hiere

 

Y esa hebra suelta

ese hilo que se fue

dejándonos

un ojal involuntario

 

Y el aprendizaje de distintos puntos

a medida de los años

las equivocaciones

el ensayo en el amor   

en la difícil medida de la serenidad

 

El arte de cerrar las orillas deshechas

de urdir alegría en los pequeños contornos

del gran tejido.

 

OFIDIO DE TIERRA   

  De “Ofidios”

                                                                                 

 

 

Terrenal

me declaro

agradecida por la expulsión

del jardín milenario

Ángeles me conducen al Edén de esta tierra

sacra

profana

 

Sibarita

me declaro

malvada

por saborear sus frutos

santificados en la lujuria

 

Sibila

no viviré otra vez

no hay más tierra para mí

engarzada al universo

en sensual y continuo espiral

 

Carnal

no sé sino enrollarme suave

sobre el espejo de sus ríos

hurgar el calor que emana de sus volcanes

y entregar mi cuerpo

al éxtasis

de pernoctar en su geografía

      Juany Rojas Castro

 

Bienvenida, Maritza Álvarez

Bienvenida, Maritza Álvarez

            El pago

 

 

Tendré que “pagar”

Por tu abrazo dilatado

Por tus sedantes caricias

Por el milagro de  unos ojos humedecidos

Por tu piel sobre la mía

 

Para que el mundo no me juzgue

Tendré que “pagar”

Para entronarme sobre ti

Para dibujarte de mil maneras

 

Por mis besos desvergonzados

Que completo te van a conocer

 

Tendré que “pagar” por mis labores

tan ajenas a lo sucede allá afuera...

     

     MARITZA ÁLVAREZ

          Chile

 

                                            

 

 

Noticias, Delfina Acosta

Noticias, Delfina Acosta

DELFINA ACOSTA te recomienda una nota publicada en ABC Digital: “LECTURA SUGERIDA”

HUMBERTO GARZA

Poeta total de nuestros tiempos



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http://www.abc.com.py/nota/poeta-total-de-nuestros-tiempos-9170/

 

DELFINA ACOSTA te recomienda una nota publicada en ABC Digital: “BUENA LECTURA”

EDUARDO PRATT

Míster Internet



Para leer el texto completo de la nota hacé click en el siguiente link:
http://www.abc.com.py/nota/mister-internet/

Este mail fue enviado desde el WEBMAIL de ABC Color

 

 

 

 

Relato: Raúl Astorga

Relato: Raúl Astorga

-Sigo pensando en su suerte-

 

Créame que ocurrió ese fin de semana largo. Cuando Gustavo Olfatti aprovechó para reflexionar en torno a lo que era como persona y como laburante. Siempre supo que la vida no es fácil para nadie; pero no dejaba de tener en cuenta que para algunos viene algo así como regalada. Muchas veces, se preguntó si existía la forma de zafar, y otras tantas se respondió que sí. Pero el asunto pasaba por encontrar esa forma.

Cuando conocí a este muchacho, me di cuenta enseguida de que sabía lo que quería; pero no lo conseguía porque una y otra vez se presentaba algún insalvable obstáculo. No hay dudas; no era hombre de buena fortuna. Sí, era un hombre sensible y, además, de mucha inteligencia. Tenía un sueño por cumplir. Quería ser actor. Porque él no le negaba a nadie que deseaba ser famoso. Y estaba harto de la mediocridad, de la falta de dinero, de la rutina laboral, del alquiler de la casa, de no poder comprarse un pantalón, y esas cosas.

A Gustavo lo fue destruyendo como persona ese universo desordenado de transistores desparramados sobre la mesa de trabajo, de televisores baratos que se hacían trizas rápidamente, de equipos de audio muy valiosos que los nenes de mamá castigaban en escandalosos malos usos, de ellos y sus amigotes. Ya no daba para más. Y todo por cuatrocientos pesos mensuales, que los días cinco, con mala cara, le pagaba el dueño del service donde trabajó durante seis años. Desde que se casó.

Porque Gustavo Olfatti era casado. Con una bellísima muchacha que hacía unos años estudiaba Odontología. Y le costaba, porque con lo que ganaba Gustavo no le alcanzaba para los apuntes; menos para libros, imagínese. Sí, la muchacha era de una familia acomodada, pero la desheredaron cuando se puso de novia seriamente con Gustavo. Una injusticia. Porque él era de sentar cabeza, si se lo proponía.

Nunca un pucho; mire que eso de fumar es un presupuesto. Nunca una quiniela. Sólo el encierro de once horas en ese local de la galería del centro. Viendo en los televisores que reparaba cómo desfilaba la farándula… y sin él; sin él.

A Gustavo le quedó grabado, de tanta televisión que consumía, ese periodista que estuvo, no sé cuántos segundos, muerto de muerte clínica. Él se sintió impactado, imagínese. Pero más se conmocionó aquella tarde en que desenvolvió dos baterías nuevas, para un control remoto que debía rearmar. Vio en la lista de best-sellers, del diario que servía de envoltorio, el libro del fulano donde contaba su experiencia en el más allá. Y ahí creyó encontrar lo que venía buscando desde hacía bastante tiempo. Algo que lo hiciera trascender.

Él me dijo que fue un viernes, en ocasión de que su esposa, la bella muchacha desheredada quiero decir, se fue a estudiar con unas compañeras, para rendir un examen atrasado. Una vez solo, en su casa, encendió un pasacintas robado, que Gustavo compró por pocos pesos, casi con algún cargo de conciencia.

Me contó que la voz de la cantante era demasiado perfecta para creer que pertenecía a este mundo. Que era maravilloso oírle una canción de un tal … …

Bacharach, o algo así. La letra, que él sabía repetir, a veces, decía más o menos así:

“Todas las chicas de la ciudad

siguen a tu alrededor,

y me gusta que estén

cerca de vos.”

 

De pronto, una luz plateada brilló. Y Gustavo vio que la cantante entró en la habitación, y no lo podía creer. Porque él y cualquier entendido en materia de espectáculos sabían que ella había muerto hacía algunos años.

Era como en los sueños, todo transcurría en cámara lenta y siempre casi a punto de desaparecer. Gustavo hacía playback con el equipo de audio; y ella, simplemente… cantaba.

Lo fuerte ocurrió unos minutos después. Cuando Gustavo y la cantante bailaban mejilla a mejilla, entró la bella muchacha desheredada. Imagínese. Al ver la escena, hizo un gesto poco amable, dio media vuelta y cerró de un portazo. Gustavo vio desvanecer ese momento único. La cinta comenzó a patinar hasta que se enredó en el rodillo y dejó de oírse, como adhiriendo a la situación. Luego, lo fueron a buscar por orden de su esposa y se lo llevaron. Mejor dicho, lo trajeron.

Yo conocí a Gustavo cuando la idea de publicar el libro sobre su experiencia sobrenatural había tomado cuerpo, verdaderamente. Eran pocas las páginas en blanco que quedaban por llenar, y él me confió que ya tenía editor. Lo vi demasiado entusiasmado como para creerle. Vio cómo son estos lugares. Está repleto de mentirosos. Eso sí, yo a Gustavo siempre lo respeté. Porque era un hombre que sabía lo que quería…, y hoy en este mundo vertiginoso, no es fácil saber lo que se quiere.

Una pena que lo hayan trasladado. A Gustavo, digo. No me acuerdo cuándo, pero… una pena. Yo todavía sigo pensando en su suerte.

Aún no me dijo su nombre, señor periodista. Qué extraño que el director de su diario lo mande a hablar conmigo. ¿Cree que figuro en un libro? ¡Nooo! Está equivocado. Si yo, hace más de veinte años que vivo encerrado entre estas cuatro paredes blancas.

(Enero 1996)

 

Raúl Astorga dirigió un cortometraje en video basado en este cuento, que fue estrenado en televisión en septiembre de 1997, en  el canal Red de noticias del grupo TELEFE.

 

 

 

Breves

Breves

Dejamos de temer aquello que se ha aprendido a entender.-

     MARIE CURIE

 

La belleza es ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica.-

     JORGE LUIS BORGES

 

Agradece a la llama su luz, pero no olvides el pie del candil que, constante y paciente, la sostiene en la sombra.-

     RABINDRANATH TAGORE

 

La actividad más importante que un hombre puede lograr es aprender para entender, porque entender es ser libre.-

     BARUCH BENEDICT SPINOZA

 

Me parecía que la tierra no hubiera sido habitable si no hubiese tenido a nadie a quien admirar.-

     SIMONE DE BEAUVOIR

    

                

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          BUEN AÑO 2011

Este mes de enero cumplimos tres años enlazando palabras, autores, lectores, comentaristas e imágenes que conforman esta pequeñita comunidad que armoniosamente convive en De literatura y algo más.

En lo que a mí concierne me siento gratificada, ya que todo circuló con un mínimo aporte mío y una estupenda capacidad de colaboración de parte de los demás.

Me agrada continuar en Blogia, motivo por el cual envío mi agradecimiento a Roberto Abizanda.

Colaboran:           Raúl Astorga, Rosario

                      Lily Chávez, Córdoba

A todos; Armonía Total Año 2011

                       Betty Badaui

                    Rosario-Argentina

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Para publicar enviar en letra Arial o semejante, tamaño 12, al siguiente contacto:      bettybadaui@yahoo.com.ar

 

 

 

Bienvenida, Juany Rojas

Bienvenida, Juany Rojas

 

 

LIRIO DEL SUR  

 De “Espejismos en la pampa”

 

                  Es él. Está lloviendo

Es él. Mi padre viene mojado. es un olor

                 a caballo mojado.

                  Gonzalo Rojas

 

 

Es el sol                                                                                                                                                                        

el mismo insolente y soleado sol                                                                                  

que lamió mis piernas en juego de niños                                   

Tanto

tiempo embelesado con mi salitrera                                          

hoy gime su muerte

Sus lágrimas   tizones enrojecidos

sellan su duelo en la sangre de mi sangre

Y es mi padre caminando bajo el sol

sediento  sudoroso

tronaduras y rajos    pólvora y dinamita

Un puñado de su adolescencia

dejó en los ríos del sur

el otro viajó en trigales al norte

entretejido en su pelo rizado

 

Es Otilio Rojas

es él   transportando sueños   caliche

trasnochadas de esfuerzo

Su adolescencia muriendo en la mina

a golpes de soleadas y camanchacas

 

Madre hoy es domingo y él estará en casa

déjame ser yo quien lleve el agua

que refresque sus pies y su cara

Es él quien asoma a la puerta

cansado   sediento   enrojecido su rostro claro

Es él cantando   sonriendo

durante veinte años en la pampa

Es él

lirio del sur florecido en el yermo

 

Adelante padre   entra a esta pequeña casa

que huele a cazuela y a niños que te aman

Abrázame con tus ojos de ríos sureños

soy la tercera de tus siete hijos

como vez    me he vestido de domingo para  esperarte

 

 

Bailemos

fotografiémonos en la plaza

no importa que te hayamos enterrado hace tanto

ni que brotaran tantos duelos a mi paso

tu guitarra aún está en mi almohada

 

y tu voz nunca se ha ido

 

 

JUANY ROJAS CASTRO

   Chile

 

 

 

 

Bienvenido, Emilio Pérez Delgado

Bienvenido, Emilio Pérez Delgado

  TE AMO HASTA PECAR 

Si la enfermedad fuese tu amor
la enfermedad desearía,
y aun retorciéndome en el dolor
o en la peor de las agonías
mis labios te invocarían
con pasión y con fervor.

Si el hambre fuese tu beso...
obeso de tus besos viviría,
y con el calor de tu boca
o con sólo besar tu ropa
mil manjares yantaría.

Si la miseria fuese tu abrazo
de miseria gozaría,
y aferrado a tu regazo
y con la eternidad como plazo,
en los cielos yo estaría.

Y si el quererte es ya un pecado
yo me doy por condenado;
pues es tanto lo que te quiero
y es tanto lo que te amo
que los infiernos por ti prefiero,
y los avernos por ti reclamo.

   EMILIO PÉREZ DELGADO

Nacido en Ceuta, radicado en Girona

Presidente de:

Grup Plomes Poètiques

Palol de Revardit Catalunya

http://plomespoetiques.iespana.es