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Gabriel Zacnún: periodismo deportivo

Gabriel Zacnún: periodismo deportivo

 

Fútbol Pasión de Multitudes

 

Quizás el título parezca simple dado que desde hace años se sabe que el fútbol es una pasión inigualable en cada rincón del planeta. Pero lo de multitudes, no pierde vigencia y cada vez tiene mas sustento.

Recordemos que hasta fines de la década del `80 el amante de este deporte, iba a los estadios, lo seguía por radio y el domingo a las 22 veía los goles. Era todo más tranquilo y la familia concurría a la cancha sin temores.

En Argentina había dos campeonatos el “Metropolitano”, con mayoría de equipos de Capital y Gran Buenos Aires y los clubes de Rosario, Santa Fe y Córdoba alternadamente. El otro era el viejo y querido “Nacional” en el que intervenían mayoría de equipos del interior. Comenzaba en Septiembre y terminaba casi en las fiestas de Diciembre.

En 1986 comenzó a jugarse un solo campeonato con mayoría de equipos del Metropolitano (del Nacional solo quedo el recuerdo). Lo más trascendente aparece con la irrupción de los medios electrónicos. Primero la TV aporta dinero y televisa un par de partidos a la semana. Surge un programa estandarte los domingos a las 22: “Fútbol de Primera”. La TV creció y hoy se televisan los diez partidos de primera por sistema de cable (para algunos hay que pagar extra). Este desarrollo del fútbol se refleja en todos los medios: radios deportivas, programas de TV por doquier y de cualquier gusto, diarios deportivos, suplementos de deportes en todos los diarios importantes. Y desde la irrupción de Internet: foros partidarios, partidos relatados o televisados, y juegos interactivos. Páginas online de medios y de futbolistas se llenan de visitas.

También hay más representantes, empresarios y padres ansiando un hijo “Maradona”. El fanatismo creció.

Hoy la mujer habla de Fútbol, tiene programas deportivos y se desenvuelve bien. ¿Alguien imaginaban una comentarista de fútbol en la década de los 60?

Con tantos condimentos, partidos televisados diariamente, copas, mundiales juveniles, mayores y de mujeres, cómo el fútbol no va a ser de multitudes. Pasamos parte del día consumiéndolo. El fútbol siempre está.

En fin así es el fútbol “una pasión inexplicable”.

 

                    GABRIEL ZACNÚN

                       Rosario-Argentina

 

Narrativa: Betty Badaui

Narrativa:  Betty Badaui

 

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                      EL ZUMO DEL JUEGO

    Fenia, vino Adelón. Comimos, bebimos, nos bañamos, hicimos el amor...

   Y tengo deseos de llorar.

 

   ¿Recuerdas, Fenia?, nos disputábamos sus cerezas, hicimos un pacto..., y te gané, Fenia. Al menos, eso creímos.

 

   Adelón hacía escala en tus ojos de fuego, con ellos marcaste su cuerpo que fulguraba de placer; yo también era de fuego, hermana, buscaba los frutos del bosque y los ordenaba primorosamente para levantar castillos jugosos, palpitantes; con verdes pisos y maduras ventanas.

 

   ¡Cuántos castillos pisoteé mientras contemplaba, furiosa, cómo chorreaban los jugos azules, granates, naranjas, verdes...

 

   Me acostaba ardorosa sobre los ácidos o dulces zumos mientras tú, mi hermana, recostabas tu piel en el bosque y consumías en el fuego de los placeres a Adelón.

 

   Cayeron muchos frutos y brotaron otros tantos en el bosque hasta el instante en que, Adelón, con sus pies descalzos, también quiso pisar uno de mis castillos.

 

   Y te gané hermana.  Al menos, eso creímos...

 

   Fenia, vino Adelón, hicimos el amor y percibí, en cada estremecimiento de su cuerpo, la marca de fuego de tus ojos.

 

   Tengo deseos de llorar, Fenia, mientras arranco los frutos del bosque para armar el castillo más jugoso que nadie haya osado mirar.

 

   En él harás el amor con Adelón y con tus ojos de fuego marcarás su placer para que ninguna otra se atreva, hermana, a disputártelo.

 

                             BETTY  BADAUI

 

 

 

Delfina Acosta

Delfina Acosta

 

LA DOMADORA DE LAS BESTIAS
DELFINA ACOSTA
Era una serpiente pitón,  enroscada junto al tronco de un árbol de jacarandá,  y yo debía domarla, pues ésa era mi cautela: sujetar la voluntad de las fieras y restregarla ante mi juicio, aunque - interiormente -   temblaba como la hoja de la calle golpeada por el viento.
 La destreza para domar me salió del asmático piano alemán de mi madre, al que le arrancaba un grito de guerra de Beethoven diariamente,  a fuerza de descargar mis dedos de fiera (solía romper mis uñas)  sobre sus teclas de marfil; el instrumento de tres pedales acabó por perder la totalidad de sus dientes, reduciéndose a cumplir una simple finalidad decorativa en la sala.
No olvidaré  los arañazos del gato montés durante una práctica en el patio de mi casa. La sangre de mi oreja arrancada caía sobre el suelo lodoso, y el gato,  sin parpadear, me observaba desde la ventaja de su magnificencia de  cometa con cola.  Éramos torero y toro en el ruedo. Pero el animal, después de dos semanas acabó entreteniéndose  con mi entrenamiento, de manera que cuando yo le decía que se hiciera el muerto, ya había muerto, y cuando le pedía que tomara la leche del platillo, volvía a la vida.
 
También tuve que domesticar a un halcón: Era un ave magnífica de cetrería, de fuerte musculatura,  con un plumaje negro como no se había visto por los alrededores; no se dejaba convencer y  volaba hasta las bisagras del techo de la caballeriza espantando a los caballos;  en cierta oportunidad estuvo a punto de arrancarme la cabellera, pues sus picotazos parecían querer volar la tapa de mis sesos. Pero yo le dije que se quedara quieta, como le dije que volara a una  paloma moribunda de mi ventana;  y ella llevó lejos una hoja de canela del cantero del jardín y sanó regresando con una ramita de olivo en el pico.
El halcón empezó a ponerse querendón conmigo.
Desde entonces la gente dejó de faltarme al respeto. Y los hombres me traían sus aves, y yo cobraba sólo el metal justo; el negocio de domesticar me daría  dinero más adelante, cuando tuviera en mi poder  a aquellos animales que vivían en el bosque, y se acercaban, peligrosamente, al parpadear  el crepúsculo, y tapándose  con la neblina, al pueblo.
Hubo quienes dejaban ante mi presencia  caballos desbocados, y sapos de verrugas venenosas, y lobos de ojos cegados  por las chispas del odio, y hasta cabras del monte que despedían un olor espantoso cuando se les cubría las cabezas con capuchas.
Coloqué   un letrero frente a la puerta de mi casa.
“Se domestica animales peligrosos”.
Una tarde, una mujer ojerosa y jorobada   me pidió que la acompañara a su casa.
Allí estaba el monstruo, sentado junto a la chimenea. Fumaba, caminaba, se sentaba y se volvía a levantar pues la sarna lo enfurecía. Y eran sus pasos como de eucalipto recién tumbado que arrastraban con las espaldas dobladas los leñadores.

Las hormigas y las cucarachas presentían al monstruo e iniciaban una  emigración hacia la plaza.
La mujer no conseguía acercarle el servicio de café con leche y pan untado con almíbar, porque con un manotazo él hacía volar el pocillo y la bandeja por los aires.
Bajé a su taller. Allí se encontraban sus cuadros paisajistas que reflejaban una naturaleza verdosa, primaveral y caleidoscópica. ¿Cómo entender  el hecho de que aquel hombre semejante  a un animal pudiera ser capaz de sentimientos que iluminaran la conciencia del arte?  ¿Y que perdiera la paciencia con la servidumbre?
Me intrigó su manera.
Le rogué que se bañara.
Se rió grandemente.
- Conque te has enamorado de mí - dijo.
Entonces acabé por domarlo, pues el hombre me seguía como un perro a donde iba, queriendo saber porqué razón deseaba que se duchara.
Y yo no se lo decía.
Y  un día, el séptimo de la era de acuario, bañado y acicalado, me pidió que me casara con él.
No hubo manera de decirle que no.

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Este mail fue enviado desde el WEBMAIL de ABC Color

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 Este artículo ha sido enviado por Delfina Acosta

Bestiario

Debo decir que los tres cuentos que más me impresionaron, durante la larga lectura de todas las obras del escritor argentino Julio Cortázar, son: “La autopista del sur”, “Casa tomada”, y “Carta a una señorita en París”. Pero quiero dejar un breve impresión sobre su libro Bestiario.

 

 Este artículo ha sido enviado por Delfina Acosta


Documentos de gran valor histórico y literario

Una mañana, Margarita Kallsen se acercó a mí y me entregó un fajo importante de libros también importantes.
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La mujer en la literatura

La mujer en la literatura

 

A HUAMANGA - PERU

AYACUCHO

 

Te haces tierno,

niño de ojos negros,

grandes como el alma,

tez de indio de los ancestros.

Sombrero de pariguana

abre alas,

alaza amistades.

Palabras de adobe curten

la batalla.

Bolívar regresa,

lluvia de honores,

jinete de sueños.

Yo, desde mi colombianidad,

hija de Simón,

de sol me baño,

anfitrión de mañanas sonrientes.

Hoy entre ustedes,

huamanginos de estirpe y fuerza,

me bebo vuestra tierra.

Una comida con las manos,

manjar de costumbres del lugar

entrelaza puentes,

ayeres de amor,

de patria fértil,

unificada.

Plumas de luna bajo la mirada

del Inca dibujan

el quechua de mis infinitos,

donde se posan nuevas querencias.

Ayacucho de huella hidalga

en el corazón ajeno,

susurro de historia

en mi canto hermano.

BELLA CLARA VENTURA

       Bogotá-Colombia

 

 

Encuéntrame

 

Encuéntrame,

pero no me busques

en los caminos adoquinados del estío,

búscame por esos senderos etéreos

que conducen al alma.

Encuéntrame,

pero no me busques

entre lo más probable,

busca mejor en lo imposible.

Encuéntrame,

pero búscame en el recodo de un río

o en el ocaso sobre un mar en calma.

Jamás me hallarás

en el ruido ensordecedor

de una ciudad y su gentío.

Encuéntrame,

pero no me busques

entre las órbitas vacías de la noche,

búscame en el frescor del alba,

cuando el aire va montado

sobre el canto de las aves.

Búscame en la humedad de una lágrima

y en los arpegios de un otoño olvidado.

Encuéntrame,

pero no me busques por los sitios

poblados de pisadas.

Búscame allá donde el silencio

está acodado entre la piel

de los recuerdos.

Encuéntrame,

estoy perdida en la vida

pero no en los sueños.

   ELSA FLORIT

  Cañada de Gómez

 

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Carta a lo que no fue                                           

 

Amor:

        Ayer encontré el poema de Idea Vilariño, aquel que te recité la primera vez que te sentaste a charlar conmigo.”Ya no será, ya no, no viviremos juntos….Nunca sabrás quién fui, por qué me amaron otros.”

          Nunca lo sentí tan mío como hoy ¿Profético? Tal vez por eso me gusta tanto, tal vez por eso te prendí una luz en la mirada, una luz que aún se balancea en tus pestañas.

          Somos dos almas que en determinado momento vibraron en la misma frecuencia, quizás por que se necesitaban. Después llegó la andanada de mensajes al celular y tus apariciones repentinas con cualquier excusa para verme. Fuiste compañía, el mago que siempre tenía un conejo a mano para mostrarme.

          Era linda esa magia que nos rodeaba y saber que nadie tendría  tantas certezas sobre tu vida como yo, y que la alquimia nos envolvía  y el disfrute era mutuo.

          Qué importaba el después, si los dos sabíamos que era yo la que se alejaría. Qué importaba el después si los dos entendíamos que nunca te irás de mí, ni yo partiré de tu vida aunque estemos lejos.

          Jugaste al protector, me viste por dentro y me dejaste verte .Y sabías que yo sabía, y que cada gesto, cada caricia disimulada la guardaríamos para siempre en nuestro corazón.”Ya no soy más que yo para siempre y tu ya no serás para mí más que tú”.

   En el país del presente la nostalgia anda revoloteando recuerdos y esta noche te pertenecen. Un abrazo muy grande.

                                                                                        

              ROSA LÍA CUELLO

                Cañada de Gómez

                                                                                   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El hombre en la literatura

El hombre en la literatura

 

 

LA PERSISTENTE TORMENTA DEL CORAZÓN       *

 

que haya pan

que haya luz

que el viento sople

que no se agoten las caricias

que haya siempre surgentes en el norte

que el día

simplemente

llegue

cada día.

ALBERTO TASSO

De Dibujos al carbón

Reside en S. Del Estero

*Fuente final: Luz Azul N° 104

 

 

VI

Y de pronto, como si nada, como si todo, aparecen ellas alertando el devenir con su canto desde los arracimados árboles, desde sus cortezas rústicas y monocromas, canto naciente desde la profundidad misma donde los sueños duermen y despiertan fogosamente.

Y el canto arde en los árboles, cobijantes de la luz, de los susurros, de los pasos, de los amores, de las angustias y de las alegrías de los humanos. Arde el canto y se expande hasta pasar desapercibido a los oídos, recordándonos que el verano está afincado en estas tierras.

Es un sueño vivo, es el sueño de la tierra transformado canto.

Las chicharras, hijas de la tierra, nos recuerdan que los sueños se comparten con el canto. Y celebro.

 

(Del escrito inédito: “Los sueños del parque”)

 

Oscar A. Agú

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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          DESDE EL AGRADECIMIENTO

Blogia:  nos aloja.

 

        ESTE MES DE AGOSTO

 

Autores invitados:

Delfina Acosta, Oscar Agú, Martín Canals, Rosa Lía Cuello, Jorge L. Estrella, Elsa Florit, Betty Morero, Alberto Tasso, Bella Clara Ventura, Gabriel Zacnún.-

 

       JULIO CORTÁZAR: lo hemos leído, lo seguiremos leyendo y pertenece al mundo

 

       LOS LECTORES: reenvían, leen, comentan

 

      Raúl Astorga, Liliana Chávez, Elsa Florit  y  Delfina Acosta: brindan un apoyo permanente

 

      MI TRABAJO: unirlos con enorme afecto.

                          Betty  Badaui

 

Las colaboraciones enviar, con letra Arial u otra semejante, en tamaño 12, a la sig. Dirección: bettybadaui@yahoo.com.ar

 

 

La propuesta del mes:  PRESERVAR  LA  PAZ  DEL  MUNDO.-

 

Bienvenida, Raquel Tepich

Bienvenida, Raquel Tepich

 

 BUENOS AIRES, LLUVIA Y TU NOMBRE

 

 

Nostalgia de lejanía,

Eterna amada Buenos Aires.
Nada te iguala y lates hondo en mi.
Rememorando tiempos ,
sin regreso

para nuevos reencuentros, 
besos sin tu  aroma .
Cae fuerte la lluvia,

castigando mi sueños

con lastimeros escarmientos.

Poseedora de senderos

inciertos sin ti.

Ricardo Lister interpreta

a la Reina del Plata,

azucaro el pocillo de café.

Regresa tu mirada,

tus caricias y besos sedientos 

a mis noches huecas por tu ausencia.

Regresaré algún dia,

la lluvia bañará mi Buenos Aires,

nada será igual,

porque no estarás amor...

 

                                     ©  Kellypocharaquel .

                                         27 - 05 - 2006.

 

El jardín

 

Verano  a pleno,

una tarde de enero.

Despojo  mi  ardua tarea

sobre la reposera  de  madera .

El sol  arrebata mi cuerpo,

pensamientos se remontan

vacíos de un ayer  sangrante.

Lesiones  hondas

carcomen aún el presente.

El sol  se  ha  ido,

el jazmín del cabo

aroma   sutilmente.

Una alondra canta  a la vida

y acaricia  mi alma.

Se posa un colibrí sobre mi hombro ,

apiadándose  de mi soledad.

La noche  se  hace presente

con astros de brillos  magnificentes,

el viento estremece  el alrededor

y mi cuerpo  tirita  hasta  localizar

las mantas de mi  lecho vacío de ti.

 

© Kellypocharaquel .

 

INSOMNIO

 

Desamparo y vacío.

La luna baña la buhardilla.

La brisa fuerte  castiga el ambiente

como tu lo hiciste al abandonarme sin piedad.

Mis sentimientos tomados como juguetes.

Ilusiones truncas,

corazón sangrante de repulsión.

Un tango cruel

en la  raida Spica ,

suena al compás  de las heridas .

Michoux, ronroneando ,

percibiendo la hecatombe

de vivir sin su amor.

Las horas se suceden,

sin haber conciliado el sueño.

Suena el despertador,

tomo un baño

regreso al trabajo

analgésico de las heridas

de un amor burlado.

 

© Kellypocharaquel .

 

 

 

 

 

 

Concurso de Literatura, Escuela Juan Arzeno

Concurso de Literatura, Escuela Juan Arzeno

 

-Concurso Arzeno, Cuentos Julio-

 

-Menciones Turno Mañana, Categoría “B”:

 

-La Torta Atrasada-

de Camila Fontana

     Érase una vez, en la ciudad de Villasuela, la familia Plantilla se divertía en un día de campo.

     El papá Zapato, preparaba los juegos, mamá la elegante Bota, elaboraba unos ricos sándwiches. Mientras que los chicos, Alpargata, el mayor, Ballerina, la del medio y Escarpín, el más pequeño, jugaban en el arenero.

     Almorzaron y jugaron toda la tarde, hasta que cayó la noche y partieron hacia su casa.

     Al llegar, su perro Sandalia, los saludó sin parar.

     Esa noche, mamá Bota se acordó de que al otro día papá Zapato cumplía los años, así que le organizó una fiesta sorpresa. Guirnaldas, confeti, regalos todo estaba preparado. Excepto, la torta, la mamá desesperada llamaba a Alpargata por su zapatófono pero el no atendía. Se lo había olvidado en la pastelería.

      Todos se escondieron y cuando papá llego del trabajo, lo sorprendieron y le cantaron el feliz cumpleaños.

      Luego de los regalos, papá quería soplar las velas, pero la torta no llegaba.

      Ya rendido empezó a ponerse triste, pero en ese momento llegó Alpargata con la gran torta.

    Fue el mejor cumpleaños de papá Zapato.

    Y en la familia Plantilla vivieron felices por siempre!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-La Rara-

de Lucía Fernández Tell

    Le decían “la Rara”. Ella lo predecía todo, sin embargo, nadie le creía. En realidad se llamaba Ana, niña de trece años, de una larga cabellera negra y lacia, y unos ojos negros intensos como la noche. En la aldea, nadie jugaba con ella, la discriminaban, era mal vista.

    Una tarde, viendo las nubes predijo que esa noche habría un diluvio que duraría mucho tiempo. Ella advirtió a todos sobre la catástrofe, pero nadie le creyó, le decían qu estaba loca. Esa noche, las nubes grises poblaron el cielo y una violenta tormenta se desató. Ella les dijo que agarren sus cosas y huyan de allí. Todos le hicieron caso, pero algunos no pudieron sobrevivir, ni siquiera ella. Era tanta el agua que había, que terminó ahogándose. Hace una semana que terminó la tormenta. Duró cien años. Los sobrevivientes pasaron la historia de generación en generación, pero nadie recuerda el nombre de aquella niña.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-Locura en Nueva York-

de Guadalupe Carmona

    Una noche de tormenta, en la ciudad de Nueva York, se comete un crimen; la policía investiga pero no hay respuestas, lo único que se puede llegar a suponer es que fue un homicidio, pero no están seguros.

    Me llamo Carmela de Garibaldi, tengo 26 años y soy detective, estoy en el caso.

    No tengo muchas pistas como para resolverlo pero las voy a ir encontrando.

    Voy a comenzar por el lugar donde se cometió el crimen, sigue lloviendo en la ciudad, pero me llevo paraguas, a una detective nada la detiene.

    Después de varias horas encontré algo muy interesante, un diario íntimo, que por lo que leí deducí que era de la fallecida. Había una parte muy interesante que decía así: “estoy desesperada, no sé qué hacer, sé que me están persiguiendo, y en cualquier momento me matan ; yo estoy segura que es por la fortuna de mi padre. Me parece que tengo que recurrir a alguien. Pero tengo miedo de que si yo le cuento algo a una persona, la maten también.

    ¡No aguanto más, me voy a volver loca!

    Después lo demás no tiene importancia, soy yo de vuelta. Me parece que resolví el caso, pero antes tengo que ir a consultar unas cosas. Voy a ir con los vecinos.

    Minutos más tarde, después de haber hablado con ellos, tuve que pensar, ya que no me dieron muchas pistas.

    Pensé y pensé por horas y llegué a una conclusión: a la muchacha no  la habían matado, sino que se había suicidado por el miedo y la locura.

    En una cosa tenía razón, unos hombres la perseguían por el dinero de su padre, y ahora seguro que se apoderarán de todo, pero hay que impedirlo.

    Como sospechaba, esas mismas personas, se encuentran en la casa de la muchacha. Son dos hombres musculosos y con cara de mafiosos.

    Enseguida, entré en acción y los arresté. cayeron en manos de la Justicia de Nueva York.

    Yo creo que este casotiene muchas cosas más por descubrir, por ejemplo: ¿si el padre de ella había muerto por enfermedad o porque lo mataron? ¿quién era la familia de la muchacha?

    Eso me parece que es otro caso por resolver...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

-El misterio del cuadro-

de Agustina Wnuk

    Recuerdo con nitidez el día que entré a esa casa abandonada en Palermo... recuerdo cuando nos escapamos de nuestras casas, mi amiga Margarita y yo, para entrar a esa descuidada mansión y descubrir el secreto que se escondía en ella.

    Fue toda una aventura. Cada vez que relato este hecho, revivo el temor, la ansiedad y la curiosidad que sentí en aquella ocasión.

    Todo comenzó cuando... tomé el picaporte de la puerta de entrada y con un empujón logramos abrirla. Comenzamos a recorrerla. Los pisos crujían produciendo sonidos extraños que nos atemorizaban. De pronto y sin darnos cuenta nos separamos. Marga se dirigió hacia la cocina y yo hacia una oscura habitación. Cuando entré, un resplandor iluminó aquel cuadro que estaba sobre la pared... Me acerqué y permanecí inmóvil observándolo, había una familia y sus rostros sombríos reflejaban una profunda tristeza. Detrás de la escena aparecían dos ancianas haciendo graciosas muecas. Advertí que eran rostros conocidos. Me acerqué aún más, y un escalofrío recorrió mi cuerpo. Tomé coraje, descolgué el cuadro y corrí tratando de encontrar la salida. Desorientada, deambulé por los oscuros pasillos, me senté en un sillón y volví a observar el cuadro con mayor detenimiento. Me di cuenta de que los rostros conocidos de las ancianas iban mutando, comenzaban a cambiar su aspecto y cada vez se parecían más a nosotras. Mientras la imagen tomaba fuerza y sus colores se intensificaban, mi cuerpo se debilitaba y mi rostro perdía su rosado tono. Desesperadamente, grité llamando a mi amiga. De repente, apareció una anciana: era Marga. Sus cabellos se habían vuelto blancos, innumerables arrugas surcaban su rostro. Parecía tener más de cien años. Volví a observar el cuadro y comprendí el secreto que escondía. Las niñas que fuimos quedaron atrapadas en el óleo. Desde entonces vivimos aquí. Finalmente, la casa nos había revelado su misterio.

  

 

  

  

 

 

Día del Amigo

Día del Amigo

 

-Acerca de la amistad-

    Es en este mes de julio que el tema de la amistad sale a flote en los medios y en algunos debates de café. Desde siempre existe la amistad aunque suele dársele distintas categorías: amistad de café, amistad de escuela, amistad de club, amistad de trabajo; y así podríamos proseguir enumerando rubros que cuánto más se piensa más se dilatan. Pero, siempre, aparece una pregunta que en algunos lugares provoca cierta incomodidad: ¿qué es la amistad? Yo prefiero una respuesta que, no sé si será universal, sintetiza tal vez un deseo de que así sea: la amistad es entregarse sin esperar nada a cambio.

    Por ende, tendríamos que preguntarnos si una alianza, política, deportiva, sindical, o lo que fuere, es un acto de amistad cuando hay detrás un interés, común, pero interés al fin. Y también podríamos preguntarnos si realmente hay amistad sólo cuando se desarrolla en ámbitos de bonanza. ¿La amistad se disuelve frente a problemas de salud, de falta de dinero; frente a momentos de crisis emocionales? ¿O nunca hubo amistad, sólo fue un espejismo?

    Frases de pósters, canciones, películas, novelas, y otras expresiones han intentado descifrar el término amistad, incluso transpolándolo al término amigo o amiga: un amigo es un hermano que uno elige; una amiga es una persona con la que una puede pensar en voz alta. ¿Existe la amistad entre el hombre y la mujer? ¿Existe amistad entre un explotador y un explotado? ¿Existe la amistad entre dos seres de culturas absolutamente diferentes? Prefiero creer que existe en cuanto abarque la idea de uno se regocija con la alegría del otro por un logro más allá de cualquier interés.

    Por eso, en Julio, cuando se alquilan mesas en restaurantes para reunirse, hecho comercial que no invalida la sinceridad de ese encuentro, prefiero creer que lo importante no es llevar las ganas de beber y de comer, sino llevar el corazón en la mano y ante una mirada sin brillo preguntar qué pasa, y acompañar esa pregunta con una frase a tiempo: te puedo ayudar.

               RAÚL ASTORGA

 

 

Comentario: El árbol se hizo pájaro

Comentario: El árbol se hizo pájaro

 

EL ÁRBOL SE HIZO PÁJARO – Libro de Poemas

Autora:  María Angélica Salguero

    YAGUARÓN EDICIONES

 

         PERSPECTIVAS DE LA REALIDAD         (1)

  En una fría y soleada tarde, con ansias de paz y con aromas a naturaleza fresca, leí “EL ÁRBOL SE HIZO PÁJARO”; de María Angélica Salguero.

   El título sugiere el contenido.  Junto al título la ilustración, también obra de la autora, exhibe la hidalguía de un tronco vital que abre sus ramas, se convierte en pájaro y logra la unificación de la raíz y el vuelo, con verdes trazos seguros y naturales; una especie de antesala que nos guía hacia el interior.

   En mi recorrido por sus páginas no pude evitar una vibración al leer “Bestias de carga” (pág. 11).

   En mi opinión, María Angélica no es indiferente a la necesidad de justicia que la humanidad busca de la misma humanidad a la que pertenece; usa un símbolo –el disfraz- y concisamente expresa: “En el escenario vacío/colgado de una percha/un disfraz esperando” (pág. 13). Recomiendo que analicen y disfruten este poema.

   La tierra, la lluvia, las sensaciones que han ido dejando huellas en su existencia, van siguiéndose en sucesiones de términos cuidadosamente escogidos, dichos con naturalidad:

“El trueno no tarda en llegar./Petrificados, sorprendidos,/escuchan la palabra...” (pág. 24).

   En estas construcciones, encuentro una buena utilización en la comunión de lo incorpóreo con lo humano; porque me sorprendió cito: “Silencio Testigo” (pág. 27).

   En “Filtro de luz” logra sintetizar el gran contenido.

   Salguero desliza con suavidad las palabras logrando transmitir vibraciones que no chocan al lector.

   “El tiempo” (pág. 32) es un parpadeo de luz, parpadeo que descubro en casi todos los breves de este libro.

   Abrigo la ilusión de que muchos* tengan  al alcance de su vista el libro mencionado, para que se convierta en transmisor que enriquezca los sentires; ya que su contenido puja para encontrar, en esta vorágine en la cual estamos todos inmersos, una realidad plena y franca, sin falsas metas y con ondulaciones de amor robustecidas en la fe.-

                     BETTY BADAUI

*: El adjetivo gramatical lo uso para ambos sexos.-

(1)Publicado en Diario El Norte, de San Nicolás, el 20 de junio de 2009.-

 

Delfina Acosta

Delfina Acosta

 

 

 EL GALLO
DELFINA ACOSTA
El gallo, de carúnculas muy rojas y espolones  curtidos, se largó a cantar  a las cuatro y media  de la madrugada. Miles de hormigas laboriosas cargaban sobre sus lomos aquellas pequeñas mudanzas de los árboles que empezaban a corromperse en el cementerio levantado con ambición de necrópolis.
Don Manuel ordenó su cabeza frente a la tabla de cristal   y se fue a caminar, buscando  el pueblo.
Sentado sobre un tronco, en la vereda  de polvo amarillento,  Francisco tocaba el violín; y era el sonido el sueño, la iluminación  de una música que parecía llegar llorando de un pueblo muy  lejano.
Con los ojos cerrados el artista  ejecutaba el instrumento musical mientras una claridad rojiza, la primera claridad de la mañana, caminaba por las calles de polvo, como otra gente más, parlanchina  y ansiosa por saber qué ocurría, quién se había muerto, quién se había casado.
Depositó dos  metales  lamidos por el óxido en el platillo de lata y caminó tres cuadras hasta llegar a la casa número veinte, frente a la que estaba sentado en su banquillo Don José.
 Y le dijo Don José, lo que se dice en un pueblo tranquilo, bien dormido, siempre soleado, acarreando a su gente ya por la pastura o por los caminos polvorientos: “¿Qué hay de nuevo?”.
Doña Dolores apareció por la esquina  cuando entró Don Manuel al almacén; entonces se acordó de todo: la cajetilla de fósforos, la bolsa de legumbres, el frasco de azul de metileno,  el kilo y medio de maíz para las gallinas, las  velas para sacarse de encima los sustos desde que la luz se fue de la casa.
 Una vez hechas las compras y salido a la vereda miró hacia el río. El olor del pueblo era igual. Eso quería decir que el planeta seguía su curso y que no había descompostura de astros y demás cuerpos celestes.
Doña Rosa, la mujer más vieja del sitio, había amanecido nuevamente, y con ella habían amanecido las mujeres que le limpiaban las escaras del cuerpo y que hablaban en voz alta sobre el sentido de sus desvaríos, total la enferma ya no escuchaba nada.
Don Manuel quería saber no sé qué cosa, y vino para su casa. Su mujer, Rosa,  se hallaba  hablando para sí. Como no sabía qué cosa quería saber se sintió indefenso frente a ella quien lo confundía  hablando tan larga y rápidamente  como hablaba.
- ¿No te estarás volviendo loca? - preguntó.
- No estoy para bromas; el carbón está húmedo y ya son las diez - respondió Rosa.
Y el día dio vueltas en torno a él que quería saber no sé qué cosa. A veces eso le pasaba y el mal  humor le cortaba la mirada. Entonces no prestaba atención a Doña Magdalena que pasaba, caída ya la tarde, con su hato de marranos, cantando la canción que los domingueros entonaban  en la iglesia.
Tres días pasaron y él seguía queriendo saber no sé qué cosa.
La costumbre es la costumbre.
Cuando el gallo se largaba a cantar a las cuatro y medio de la madrugada, ya estaba ordenando su cara frente al espejo.
Y bajaba al pueblo.
Y al encontrarse con Francisco, el violinista, escuchaba la música venida de un  pueblo muy  lejano.
Y respondía a Don José, cuando le preguntaba qué había de nuevo, que no ocurría nada, con lo que  ambos pensaban  que todo  marchaba bien.
 Al día siguiente el gallo no cantó.
Sintió que el corazón le salía por la boca y que un relámpago le cruzaba el pecho.
 A las ocho de la mañana se supo en el pueblo que Don Manuel murió.


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Delfina Acosta este artículo ha sido enviado por Delfina Acosta

Atravesando el Jordán

En el Paraguay hay muchas muestras de poesías místicas. Me vienen a la memoria los versos de José Antonio Bilbao, quien con palabras transparentes, diáfanas, sencillas, rendía un elevado culto a Dios, en la persona de su hijo Jesucristo. El padre César Alonso de las Heras (sacerdote español), mentor de la Academia Literaria del Colegio San José, que congregó a inspirados orfebres de la palabra, como José Luis Appleyard, Ramiro Domínguez, Ricardo Mazó y José María Gómez Sanjurjo, fue un genuino representante de las ofrendas del alma a Je! sús.
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Hombre diccionario

Si hay una persona, un ser humano que está permanentemente siguiendo los pasos de las “noticias”, vale decir las palabras que entran en uso en el diccionario de la Real Academia Española y en otros diccionarios o fuentes, esa persona es Juan E. Aguiar Benítez. Dejémoslo así, con su solo apellido, Aguiar.
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Rezando en la isla de Castro

La Iglesia católica ha ejercido siempre una influencia importante en todos los gobiernos cuya religión es -obviamente- cristiana.Con la aparición del comunismo ateísta se pensó que desaparecerían los templos y las congregaciones, pero no fue así. En la Rusia del comunismo stanilista-leninista se formó la Iglesia ortodoxa rusa para superar los múltiples escollos que la política y el pueblo iban generando en una relación difícil, y hasta traumática, por momentos.
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La mujer en la poesía

La mujer en la poesía

 

     ROPAJE

Es el mar mi ropaje: así desnuda

como una enorme ola a ti yo llego.

Mi ocasión las tormentas y los relámpagos,

y es la montura de mi amor el viento.

No retorno: ya voy pues son mis pasos

como a la hierba la pasión del fuego.

Soy la bestia de larga cabellera

que lame la otra lengua que es el beso.

En la forma de piedra me hallo a gusto

porque es así tan duro mi silencio

que no lo vencerá el dolor del mundo,

ni del odio la gota de veneno.

Es el mar mi ropaje: así  desnuda

como a una enorme ola a ti yo llego.

Brotaron en mis manos de agua sucia

las flores venenosas de estos versos.

       DELFINA ACOSTA

 

POEMA

¿Qué fue de ese poema

que no pude atrapar

el que pasó rengueando

frente a mí

con las alitas rotas?

 CLARIBEL ALEGRÍA

        Nicaragua

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        

    ILUSIONANDO ALONDRAS

Busco horizontes

sobre pasos esfumados por el tiempo.

Cargo un inventario de recuerdos

y un sin fin de nostalgias

que libero.

Mientras ando esta fuga,

sólo huelo

los perfumes que esbozan las ausencias.

Hundida en esta senda

imagino una silueta.

en un fugaz parpadeo,

sobre mis pisadas

siembro claridad,

ilumino mis huellas...

ilusionando alondras.

  ALICIA BORGOGNO

 

        ESLABON DEL TIEMPO

 

                  “El hombre, que juega perpetuamente entre los dos planos 

                  de  la experiencia y la imaginación,...”

                                          Marcel Proust.                            

 

 

Estoy al límite de los símbolos

              por caer

 de un lado          o de otro

en el borde ávido de los días

en esa búsqueda insensata del tiempo.

 

Convivo con mi miedo de pájaro

amalgama de locura y raciocinio

                de presencias y ausencias

                de heridas y cicatrices.

 

                                       Intento...un vuelo evasor

                                       huidizo de la grisura cotidiana.

 

Sobre las ramas ocres un rastro nombra

los espacios del alba.

El rumor de las aves y las cosas

vuelven la voz desde otra dimensión

sobre la eternidad cóncava.

 

          Tras la monotonía emergen

                      resquicios aventureros

atentos para engarzar el eslabón

que me une

al modo sustancial

de la existencia.

    ANAHÍ DUZEVICH BEZOZ

          Cañada de Gómez

 

   POEMA

Llueven tormentos

en la inescrupulosa sed

de la muerte.

Un dolor se desmigaja

cuando todos duermen.

Nadie recorrerá los silencios

que me aturden por las noches.

Nadie sabrá de las sombras

que se han hecho añicos

en algún rincón de mi memoria.

¡Y tú...! ¡Soberbia desnudez

de la esperanza!

¡Tú! Que te agazapas

para envolver entre tus garras,

la vida endeble del que pierde.

¡Tú! Muerte sedienta

que vienes a abrevar

en mis sueños tardíos.

Deja ya de rondar entre poemas,

permíteme abrazar la vida...

ya te has llevado al poeta.

    ELSA FLORIT

 

                                                                 YO MUJER...

… que puedo consumar

el instante más sublime a tu lado

recorrer poro a poro tu piel adormecida

con el deseo ancestral de un pensamiento.

Yo que puedo salvar tu nombre del olvido

y naufragar distancias que no existen

 que me resisto a sentir que la muerte

está rondando los finales inciertos

y que  abdicaría mi reino en tu favor

para que te salves y entiendas el por qué de la existencia.

Yo que te encuentro en la tristeza insaciable

y me abstengo de la soledad para nombrarte

en el brillo de antiguos espejos.

Yo mujer- hembra- fémina- ama

que te libera de tus miedos

y reconoce la piel que oscila en el obraje de los cuerpos.

Yo que te descubro cada día

cancerbero implacable de mis sueños

me niego desde este instante a aquietar mis alas

en la salobridad de tus enigmas

y  levanto las banderas de la sangre

en señal  de independencia.

                                                                ROSA LÍA CUELLO

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El hombre en la poesía

El hombre en la poesía

 

    

 

 

   EL MÁS FUERTE

He  visto un hombre que al huir del mundo

halló su paz en tierra desolada:

no fue un hereje ni un muzlím profundo,

no tuvo bienes ni creencias en nada,

ni en verdades, ni en dudas, ni en la muerte.

 

¿Quién pudo ser más fuerte?

 

    OMAR KHAYYAM

 

 
     Amor
Porque el amor es nube, sobre mí,
y torrentes, debajo.
Y me hunde los pies,
o me cae el diluvio.
Como una ciudad, como una tribu,
me envuelve la pasión;
encuentra la nostalgia
su albergue y su descanso
aquí en mi corazón.
Y en torno mío, tan sólo,
hay vientos circulando.
   ABU NUWAS
 

 

 

MADUREZ 

Hasta yo

dentro de poco

pareceré aplomado:

 

crucial

            obsolescencia.

 ROLANDO REVAGLIATTI

        ESPACIOS PUROS    *

                    Al fin

          creo espacios puros

         comprendido el todo

       de la razón inteligente

 

mezcla de compulsión y renuevo

       asoman con fuerza

con aroma a jazmines recién cortados

      gorjeos esperanzados

 

                       llegar con ellos

   a las entrañas del fervor

  exigió seguir hasta hallarte

en las arenas movedizas de la sinrazón

 

      supuso audibles los silencios

arribar a la cita sin yerros culpables

         emerger del acaso feliz

    descubrirte por lo absurdo.

    LELIO R. GURRUCHAGA

*Fuente:CANTO DE HOMBRE-Poemas

 

 

         

 

 

Breves

Breves

 

 

Empieza alguna vez a ser quien eres en vez de calcular qué serás.-

     FRANZ KAFKA

 

El recurso natural más valioso de cualquier país son los niños.-

     DANNY KAYE

 

Sujetarse a las reglas de la razón es la verdadera libertad.-

     PLUTARCO

 

Nada esperéis del mundo, vuestra aprobación tiene que venir de dentro.-

     MADRE TERESA

 

Casi siempre la burla arguye pobreza de espíritu.-

     LA BRUYÉRE

 

Lista de Autores publicados

Lista de Autores publicados

 

LISTA DE AUTORES PUBLICADOS

DESDE ENERO DE 2008 HASTA JULIO DE 2009.-                                                     

 

Oreste  Abiatte

Delfina Acosta

Delmira Agustini

Oscar Ángel Agú

Rafael Alberti                                                                                                              

Andrés Aldao

Wallada Bin Al-Mustakfi

Claribel Alegría

Tomás Allende

Raúl  Astorga

Mirley Avalis

Betty  Badaui

Edgard Bayley

Gustavo Adolfo Bécquer

Mario Benedetti

María Rosa Berdou

Pere Bessó Gonzalez

Molly Bic

Alicia Borgogno

Marta Brossa

Gabriela Bruch

Alicia  Cámpora

Julio Carabelli

Rosario Castellanos

Eugenio Castelli

Liliana Celiz

Luis Cernuda

Carmen Conde

Rosa Lía Cuello

Liliana Chavez

Elisa Dejistani

Piero De Vicari

Ramón María Del Valle Inclán

Patricia Diaz Bialet

Marta Luz Dino

Danilo Doyharzabal

Anahí Duzevich Bezoo

Rosa Fasolís

Silvia Favaretto

Baldomero Fernández Moreno

Elsa Florit 

Julio César Forcat

Edita Gaite

Gustavo Galliano

Federico García Lorca

Inés Goyenechea

Lelio Gurruchaga

Madre Teresa , de Calcuta

Miguel Hernández

Nazim  Hikmet

Vicente Huidobro

Omar Khayyam                                

Carmen  Landaburu

Florencia Lo Celso

Amalia López

Carlos López Narvaez

Antonio Machado

Noemí Merlo

Miguel Ángel Migliarini

Gabriela Mistral

Betty Morero

Lilí Muñoz

Pablo Neruda

Nezahualcóyotl

Abu Nuwas

Sebastián Olasso

José Manuel Oliveros

Alvaro Olmedo

Norma Padra

Octavio Paz

Carlos Pellicer

Frede Peralta

Emilio Pérez Delgado

Miguel Julio Perret

Edgar Piñeiro

Alejandra Pizarnik

Josefina Plá

Marita Ragozza

Clara Rebotaro

Rolando Revagliatti

María del Carmen Reyes

Soraya Righetti

Ana María Rodríguez Francia

Marta Roldán (Carmiña Candido Daverio)

Conrado Nalé Roxlo

Coca Rossi

Daniel Ruiz Rubini

Pedro Salinas

Susana Salomoni

Nora Lilián Séculi

Mariano Shifman

Emilio Silver

Fernando Sorrentino

Silvia Spinazzola

Alfonsina Storni

Rabindranath Tagore

Claudia Tejada

Raquel Tepich

Federico Tinivella

Gustavo Tisocco

Víctor Hugo Tissera

Lucila Tolari Guimarey

Elena Beatriz Tolosa

Osvaldo H. Trinchero

Astul Urquiaga

Marcelo Juan Valenti

César Vallejo

Camilo Valverde

Bella Clara Ventura

Rubén Vedovaldi

Rubén Vela

Berta Wexler

Gabriel Zacnún

Daisy Zamora

Cilda Zatzkin

Beatriz Zuluaga

 

 

 

deliteraturayalgomas

deliteraturayalgomas

 

                 DE LITERATURA... Y ALGO MÁS

   El primero de enero de 2008 ingresó a la red http://deliteraturayalgomas.blogia.com

  Teniendo en cuenta la temporalidad de los hechos me reconforta el recorrido mensual sin interrupciones.

   En este quehacer me desenvolví cómoda en el oficio literario, al que estoy habituada, pero debo reconocer la falta de concordancia en la unión literatura-informática, por mi escasa idoneidad tecnológica.

   Es mi costumbre perseverar y pedir ayuda a los que saben, así es como desde el comienzo, el escritor y amigo Raúl Astorga  me solucionó problemas.

   Liliana Chávez, Elsa Florit, Delfina Acosta  -  colaboran con afecto y tesón-

   Agradezco una vez más a BLOGIA el alojamiento y para los escritores va mi reconocimiento por la buena disposición que demostraron aceptando mi invitación a participar cuando les he solicitado.

  Creo que mucha gente lee por internet, lo compruebo por los comentarios precisos que dejan en el blog, también por la cantidad de mails que envían, además de dejar sus nombres demostrando la seguridad que sienten al hacerlo.

   Este mes vuelvo a citar a  los autores que hemos publicado .

  En el umbral de la Palabra les digo:  GRACIAS

   Para publicar:  enviar poemas, relatos o artículos breves a  bettybadaui@yahoo.com.ar

, en letra Arial o semejante, tamaño 12 puntos.

La propuesta del mes:  RESPETAR A LOS NIÑOS SI EN REALIDAD LES DESEAMOS UN FUTURO NOBLE.

        Hasta la próxima

        BETTY BADAUI

 

 

Narrativa: Delfina Acosta

Narrativa: Delfina Acosta

 

EL LÍMITE
DELFINA ACOSTA
Siempre que iba a la farmacia para comprar apósitos, aspirinas, violeta de genciana y aquellas medicinas menores con las que mantenía acabado y completo mi botiquín, me solía hacer acompañar por Ogro, mi perro. 
El tránsito estaba endemoniado aquel día. Lo noté al sacar la cara.
Así, con aquella impaciencia de los autos por llevarse adelante los segundos que faltaban antes de que la luz de los semáforos cambiara de rojo a verde, decidí que no llevaría a Ogro. No fuera que tuviera que llorar su muerte y   ocurriera que el tiempo me transformara en una de esas mujeres de pelo mal teñido y sandalias desparejas   con la memoria de   su perro en cualquier conversación: “Ay, sabía que era el auto del vecino el que llegaba, porque en vez de ladrar hacía una suerte de bocina con  su boca. ¿Arte? ¿Magia? No lo sé.” O: “Adivinaba  el menú (carne roja a la parrilla o una presa de paleta de marrano) en mis ganas y movimientos.”
El farmacéutico hablaba por teléfono cuando llegué.
- ¿Aún no se lo encontró? Cierto es que la gente desaparece y aparece después de tres  días... - lo escuché decir.
Colgó el teléfono y se acercó a mí comentando: “Es el primer caso.”
- Pero es seguro que reaparecerá - contesté sin saber de qué se trataba el asunto. 
Usted sabe: la gente de la ciudad es así; uno apenas espera que termine de hablar el otro, para decir ya lo suyo, como si estuviéramos todos apremiados,  cuando en realidad nos apuramos en balde  porque los demás, como por ejemplo esa gente obscura y obediente es la que arriesga su existencia al  subir la escalera para limpiar de telarañas de las bisagras del techo. Y es  la gente tonta quien carga con la faena  de  sacar el esplendor y la gloria de los candelabros, lustre de por medio.
Cuando venía para la casa, vi  un grupo de seis hombres; conversaban  nerviosamente frente a un bar. Tres  fumaban y los tres restantes no parecían darse cuenta de que el humo de los cigarrillos sacaban lágrimas de sus ojos.
Me acerqué a los hombres  haciendo como que intentaba ponerme a resguardo del  viento sur.
- Cándido ya debería haber regresado - dijo uno de tez morena. Se le notaba el cuidado que ponía en sus palabras; aquella gente preocupada por la tardanza de Cándido buscaba el favor de la inteligencia para saber cómo resolver el caso.
Yo sé de individuos que desaparecieron y volvieron a aparecer. Pero me estoy refiriendo a personas que dejaron el aseo de su casa, el plato de  escarolas, de apios y de plantas oleaginosas, y la esposa de rostro  sonrosado, para ir tras las pisadas  de aquellas mujeres de la zona portuaria; cuando ellas se sacaban la ropa frente al espejo de luna del ropero, era como si se desprendieran de todas sus alas de aves, hasta que quedaba de su figura sólo el pico; picoteaban durante horas,  días, semanas y meses el rojo purpurino  de sus amantes. Y bueno..., si el vientre les crecía, se convertían en pájaros de torpe andar, y su voz huraña sonaba, al caer la última claridad  del crepúsculo, como graznidos de cuervos.
Los hombres, desesperados,  retornaban tristes y cansados.
El grupo seguía charlando. Mencionaron  varias veces la palabra  límite.
Aquí debo hacer un aclaración en honor al límite: Hay una casa abandonada, pintada con color azul, en donde vienen, cuando la lluvia es grande, a buscar refugio los mendigos. A diez metros de ella, aún se animan algunos  niños a intentar una rayuela, algún juego propio de la perversidad de los pequeños como buscar  una tarántula para luego meterla en un frasco de cuello largo.
  Una niña albina  suele   marcar con tiza la figura del sol en el empedrado, que la lluvia pronto borra, hasta que ella vuelve a despejarlo, a veces ya con crayolas de distintos colores.
Ahí termina la ciudad.
Y empieza el bosque.
En fin, los hombres formaron una cuadrilla.
- No queda más remedio que ir - dijo uno; quien parecía  liderar el ánimo de los otros.
Y se internaron en el sitio poblado de existencias negras. El viento cambió de dirección y un olor a comadrejas, a hojarasca de árboles de las más diversas como eternas especies, giró en el aire y dio un grito de advertencia.
Los curiosos  de la ciudad se quedaron en el límite, de cara a la oscuridad.
Pasaron tres días y tres noches.
La cuadrilla regresó cansada. Sólo  pudieron encontrar el cuerpo de Cándido convertido en carne corrompida sobre un matorral; en sus cavidades parecían haber hecho nido las aves de carroña, si bien peleaban ferozmente por las vísceras. Eso fue lo que contaron.
Pero trajeron, colgado de un grueso alambre, el cuerpo todavía sangrante del lobo feroz abatido por los disparos de las escopetas.

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Concurso de Cuentos Escuela Juan Arzeno

Concurso de Cuentos Escuela Juan Arzeno

 

-Concurso Arzeno, Cuentos Junio-

 

-Menciones Turno Tarde, Categoría “B”:

 

-La bruja bondadosa-

de Julieta Dantur

 

    Había una vez, una bruja llamada Berta, comenzó el colegio de hechicería cuando sólo tenía cinco años.

    Cierto día, la directora Amalia decidió citar a los padres. Cuando llegaron a la reunión, vieron muchos libros sobre el escritorio y nuca se hubiesen imaginado lo que sucedía. Su hija estaba sufriendo un caso grave de “extrembondadosis”, porque leía muchos cuentos donde las brujas siempre pierden, ejemplo: caperucita roja, la cenicienta, etc.

    Saltó Berta de repente y dijo:

    -¡Las brujas siempre se lo buscan! Por ejemplo a Hansel y a Gretel ¡la bruja se los quería comer!

    Y dijo la directora:

    -Pobrecita ¡tenía hambre!

    Y a la pobre de Berta la expulsaron del colegio. Pero bueno, no fue la mejor de las brujas pero se convirtió en ¡¡la mejor de las hadas!!

 

 

 

 

                                                  -Bosque encantado-

de Najchel Cres

 

    Érase una vez en un bosque muy lejano habitaba una criatura misteriosa, con grandes dientes y filosas garras.

    Los habitantes del pueblo cercano jamás se acercaban por temor a desaparecer. En el poblado se contaban muchas historias. Una de ellas decía que aquel que se metiera en el bosque jamás regresaría. Muchas personas se habían adentrado pero nunca volvían, hasta que un día un valiente joven decidió adentrarse, compró un caballo y le pidió que lo ayudara un viejo sabio. Este aceptó sin problemas.

    Una mañana soleada salieron hacia tal lugar, después de unas horas viajando se detuvieron para descansar. Sintieron pasos y todo se apagó.

    Cuando despertaron estaban en un lugar hermoso con plantas que jamás habían visto y animales extraordinarios. Uno de esos seres se les acercó y les dijo que estaban en el paraíso encantado y que se acostumbren a tal lugar porque jamás se irían.

    Pasaron muchos años y se fueron acostumbrando al paraíso perdido, así lo llamaban los seres extraordinarios, hasta que se hicieron parte de la familia

 

 

 

                                -Las vacaciones de Julieta y Tomás-

de Florencia Nerli

 

    Julieta y Tomás se iban a Jamaica, ella era rubia de ojos verdes y él rubio de ojos marrones. Ellos vivían en Rosario.

    Salieron el viernes a la tarde, hacía frío y estaba nublado. Llegaron el domingo a la mañana y ese día hacía calor y había mucho sol. Decidieron ir a la playa, allí conocieron a mucha gente, a Gabriela, Guadalupe, Lautaro y a Martina. Julieta se hizo muy amiga de Guadalupe, pero Martina no le caía muy bien, Gabriela le parecía muy simpática. Tomás se hizo amigo de Lautaro y le cayó muy bien Martina.

    A la noche volvieron al hotel, a Tomás le sonaba el celular, era Martina, atendió, era para salir a algún lado y decidieron ir a Werner, un lugar muy conocido de allí. Cuando ya estaban allá Julieta observó que Tomás le prestaba más atención a Martina y entonces se fue muy enojada al hotel. Tomás se estaba por ir cuando Martina le ofreció a Tomás ir a su departamento. Le dijo que sí, pero sólo un rato.

    Se sentía muy incómodo y se quiso ir, pero Martina se transformó en una bruja verde que lanzaba fuego azul. Rápidamente Tomás llamó a Julieta para que vaya a ayudarlo. Cuando Julieta llegó no había nadie, salió al patio, se encontró con Martina enterrando a su enamorado. Ella y la bruja pelearon, la bruja le lanzó una llama de fuego azul verdoso y la derrotó. Martina enterró a Julieta en su patio justo al lado de Tomás.

    Justo Guadalupe y Gabriela llegaron con la policía y entonces mandaron a l a bruja a la cárcel. Al ver a su amiga enterrada, a Guadalupe le agarró un infarto y murió. La enterraron al lado de Julieta. Gabriela se sentía la única viva y entonces se suicidó y se la enterró al lado de Guadalupe. Llegó Lautaro pero él no se mató, sino que se puso de novio con la bruja.

 

 

 

                                                    -Las gemas mágicas-

de Brian Morris

 

    Hubo una vez, un chico llamado Lionel que vivía en un pequeño pueblo en Argentina. se divertía mucho con sus amigos haciendo apuestas.

    Un día apostaron y Lionel perdió. El que perdía, tenía que entrar en una cueva cerca de allí...

    Aquel día, los amigos lo esperaban afuera mientras Lionel ingresaba a la oscura cueva. En el momento en el que entró vio una preciosa gema multicolor. Se acercó y la sostuvo en sus manos, en ese momento el muro se abrió en puertas y adentro había un portal luminoso gigante y él entró.

    Lionel, se despertó de un desmayo en un bosque y frente a él había otra gema... pero ésta era verde, el chico la tomó y de la nada apareció un árbol viviente que empezó a perseguirlo pero luego lo perdió de vista.

    Más tarde, Lionel encontró un mural con seis hoyos, pero sólo cinco tenían color. Colocó la piedra verde en el hueco verde y apareció el gran y maligno árbol pero ya no era malo, era su amigo.

    Luego fueron a caminar, empezó a nevar y encontraron una gema blanca, de la nada apareció un monstruo en cuerpo de hombre de nieve y los atacó, el árbol comenzó a luchar contra él mientras el chico corría hacia el mural y colocó la piedra, el hombre de nieve se hizo su amigo.

    Cuando tomaron otro camino había una tormenta de truenos espantosa y había una gema amarilla. Apareció un monstruo rayo que los persiguió el chico corrió pero el rayo era muy rápido. Pudo colocar la piedra solamente cuando sus amigos lucharon contra el monstruo.

    Desde otro camino se encontraron con el océano, el hombre de nieve se sumergió y encontró la gema azul la tomó y la llevó a la superficie, esta tarea fue fácil ya que la velocidad del monstruo rayo era suficiente.

    Después de unas horas, por otro camino, se encontraron con un volcán y hallaron la gema roja y apareció un monstruo de fuego los cuatro monstruos lucharon contra él, pero perdieron. La bestia flameante atacó al chico pero éste se defendió con la piedra multicolor y el monstruo salió dañado. El chico colocó la piedra. El último hueco se hizo multicolor y Lionel fue emperador de aquel lugar.

    Y volvió a su mundo donde continuó con su vida normal.

 

 

 

 

Bienvenida Marita Ragozza

Bienvenida Marita Ragozza

 

OBSESIONES

 

Espejos quebrados

en recortadas noches

campanas sin badajo . . .

remolinos oscuros con ropaje de angustia

y esqueleto de flor

¿Cómo abortar vuelos estériles?

 

Espero

llamo puertas

¿ Alguien abre?

(Entonces

levadura de sangre

y menester de vino)

 

Nadie

nada

turbará mis sueños

 

ÍNCUBO – SÚCUBO

 

Nuestro amor es el oficio suspendido

del cuello de los que van a ahorcarse

vamos a buscarlos y olfatearlo

con los ojos desmigajados

pero todavía hambrientos.

 

Las palabras cenicean el aire

sólo digo las caricias y lo que nos enerva

como gatos prisioneros de nuestro salto.

 

Ven otra vez como anoche,

como cualquier noche

desnudo como una plegaria,

nos amaremos con la angustia

que atornilla las piedras

con el amor que se desmelena,

con la desnudez a gritos

con la perfección de cualquier fracaso

con la vida de todos los muertos.

 

 

MI SOMBRA

 

A veces creo que tengo dos sombras.

Una, la de siempre

                            compañera silenciosa

                            bruno perfil

                            espejo en negativo

                            mímesis de mi figura

y  en algunos días

siento su roce en la mejilla de mis penas.

 

Pero ¿ y la otra?

¿ la que no conozco?

Estrella velada

                     desierto negro

                                            yugulada luz . . .

 

¿ Es que habrá  en mí

otro cuerpo  para revelarse?

  

MARITA RAGOZZA DE MANDRINI

 

Recordando a Mario Benedetti

Recordando a Mario Benedetti

 

Amigo:                       *

Se fue un amigo, de esos que conocimos aun antes de nacer, de lo que seguirán después que la vida diga después.

De esos que están siempre palpitando.

 
 
 CHAU NÚMERO TRES

Por Mario Benedetti

Te dejo con tu vida
tu trabajo
tu gente
con tus puestas de sol
y tus amaneceres.

sembrando tu confianza
te dejo junto al mundo
derrotando imposibles
segura sin seguro.

te dejo frente al mar
descifrándote sola
sin mi pregunta a ciegas
sin mi respuesta rota.

te dejo sin mis dudas
pobres y malheridas
sin mis inmadureces
sin mi veteranía.

pero tampoco creas
a pie juntillas todo
no creas nunca creas
este falso abandono.

estaré donde menos
lo esperes, por ejemplo
en un árbol añoso
de oscuros cabeceos.

estaré en un lejano
horizonte sin horas
en la huella del tacto
en tu sombra y mi sombra.

estaré repartido
en cuatro o cinco pibes
de esos que vos mirás
y enseguida te siguen.

y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos
y mirándoté.


 UN SALUDO DE ÁLVARO

EN ESTA DESPEDIDA ESPECIAL

 

* El 18 de mayo, ÁLVARO OLMEDO, envió este poema de MARIO BENEDETTI, como homenaje al entrañable escritor

Gracias Álvaro