con el pescado de plata.
de azúcar dormida.
En el dolmen
la niña muerta
alumbra
una criatura de teratológicos
rasgos.
La devora de inmediato,
antes del primer berrido,
la carne tibia
cruje
en sus colmillos.
Asomada
al acantilado,
con su grito trizará
nuestra obediente comunión.
MARCELO JUAN VALENTI
Rosario-Argentina
HOMBRE OBSERVÁNDOSE A SÍ MISMO
de a ratos
el hombre se ahueca
cabe en la palma de una mano
ya no es más hombre
tampoco es niño
solo un rumor de piedras
de arena pálida
de musgo
pero de a ratos, no más
y entonces
resulta fácil desnudar sus almanaques
sus caras encendidas en la noche
en la noche sin máscaras
en las máscaras sin padres, sin madres
en el hijo que es
más allá de las sombras
de a ratos, solo de a ratos
el hombre se ahueca
y la palma de una mano
lo contiene
PIERO DE VICARI
San Nicolás - Argentina
ALGUIEN OBSERVANDO
Te he observado espiar tras las cortinas,
con la mirada perdida en algún horizonte,
devorando a otras gentes tan indiferentes
que machacan veredas sólo por costumbre.
He notado la inquietud de tus pupilas,
con manos crispadas por tanta impotencia,
y un suspiro profundo empaño los cristales,
sin poder destruirlos como hubieras deseado.
Te he visto observar desde tu fortaleza,
con frente sudorosa y aspecto cansino,
bebiendo la brisa que obsequia la noche,
sin penas ni glorias, solo por destino.
He descifrado de pronto tus dudas y temores,
náufrago del llanto que abraza la impaciencia,
soñando una isla sin tesoros ni puertos,
y miles de gaviotas de incesante vuelo.
Te he visto observar hacia mi ventana,
papel y lápiz en mano, escribiéndome algo,
y dudé entonces si en verdad existías
o un gigantesco espejo pendía del cielo.
GUSTAVO GALLIANO
Rosario
(traducción al portugués)
ALGUÉM OBSERVANDO
Te observei espiando detrás das cortinas,
com a mirada perdida em algum horizonte,
devorando outras gentes tão indiferentes
que esmagam veredas apenas por costume.
E notei a inquietação das pupilas,
com mãos crispadas por tanta impotencia,
e um suspiro profundo embaço os cristais,
sem poder destruí-los com teria desejado.
Eu te vi observar desde tua fortaleza,
com a fronte suada e aspecto cansado,
bebendo a brisa que obsequia a noite,
sem pena nem glória, apenas por destino.
Decifrei de repente tuas dúvidas e temores,
náufrago do pranto que abraça a impaciência,
sonhando uma ilha sem tesouros nem portos,
e milhares de gaivotas de incesante vôo.
Eu te vi olhar na direção de minha janela,
papel e lápiz na mão, escrevendo-me algo,
e duvidei então se em verdade existes
ou serias um colossal espelho no céu.
Abril de 2008 -GUSTAVO GALLIANO