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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2008.

Breves

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El dinero es como el tiempo, no lo desperdicies y tendrás bastante.-

A. ONASSIS

El hombre se descubre cuando se mide con el obstáculo.-

SAINT EXUPERY

Lo que toda persona desea es que le demuestren un poco de aprecio, que la consideren un ser humano.-

MADRE TERESA

¿Para qué amontonar un hombre millones que otros gastarán cuando él se muera?

P. GIANNINI

01/10/2008 20:22 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

La mujer en la poesía

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LAS PUERTAS

…Un cerrarse de puertas,

a derecha e izquierda;

un cerrarse de puertas silenciosas,

siempre a destiempo,

siempre un poco antes

o un momento demasiado tarde;

hasta que solo queda abierta una,

la única puntual,

la única oscura,

la única sin pasaje y sin mirada.

JOSEFINA PLÁ

España *

1909-1999

* Radicada en Paraguay desde 1926

 

SOLEDAD

El viento, el mar.

Los pensamientos lejos.

Hoy está sola.

AMALIA LÓPEZ

Argentina

 

 

LAS ROSAS NO HABLAN

Estaba entre las ruinas del cemento

con la paz guerreándole al coraje.

Aquel rosal aprisionado

cantaba su limosna de pétalos abiertos

y la raíz del mundo entre las hojas.

Evitar al papel

o no saber que empuño

un cementerio flaco en los nudillos.

Algo vaciaba en mí su fuente desprolija.

No sabía que el hambre se acodaba

sobre el reparo servil de lo ignorado.

No hubo tiempo

Ni las ganas de entonces.

las tuercas oxidadas de dolernos

tanto amor circular

fundieron su armadura

y al fondo esa canción sin más anclaje

que la sórdida reunión de los sentidos.

Volar siempre volar para encontrar distancia

para saber que la existencia es sólo un punto.

No hay pájaros ni hay lobos que alimenten

su infierno con mis sombras.

Nada para expresar

sólo la cruda inmediatez

del devenir que trae a contramano

muda resignación que incordia a lo intuido

y estarse así pariéndose la vida.

Una verdad siniestra nunca dicha

de haber amado tanto ese camino

de búsqueda o sorpresa

sin conocer

el mundo que se arrastra.

Algo para decir sin que lo diga

no renunciar a tanta lucha

de continuar rodando en la pendiente

razón del equilibrio que me arruga

El paso vacilante del desierto.

Nada para decir tan solo un precipicio

que redobla su apuesta

para no sucumbir

y se cuelan las notas

aguijones que prenden músculos con los huesos.

si mis dedos pudieran arrancar maravillas

a una escala a medio del vacío

algo para decir

sin que lo diga

SILVIA SPINAZZOLA (Silsh)

Argentina

 

°°°°°° *

Soy la sombra de una vida,

soy la paz después del temor,

soy el grito, que en la noche, vuelve a mi voz,

soy la sangre que no derramé porque afortunadamente huyó,

soy la magia de una muerte,

soy la sal del mar cuando se oscurece,

soy los pasos que aún escucho de un gigante que nunca existió,

soy el calor de un cuerpo y el alma de un corazón,

soy el llanto del olvido, y el suspiro de un vencedor,

soy la esquina, que al doblarla, encuentra de frente al sol,

soy el silencio de un beso y la mirada de un adiós,

tú, tú que sabes quién soy yo.

M. Y. C

*: enviado por la locutora y amiga Marcela Barrera, radicada en España y añorada por los rosarinos. Gracias Marce, por tu colaboración.-

DE LITERATURA Y ALGO MÁS

 

 

 

01/10/2008 20:28 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

El hombre en la poesía

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EL VAGO ENCANTO

Bellas, airosas, pálidas, altivas

como tú misma otras mujeres veo;

son reinas victoriosas; su trofeo

es una multitud de almas cautivas.

 

Su blancura de mármol, sus flexivas

formas, sus ojos, flechan el deseo…

Yo, indiferente y sin afán las veo

bellas, airosas, cálidas, altivas.

 

¿Por qué? Porque les falta a todas ellas,

aún a las más puras y bellas,

un detalle sutil, un casi nada:

 

no brilla entre la gracia turbadora

de sus encantos, el que te decora:

el vago encanto de mujer amada.

CARLOS LÓPEZ NARVÁEZ

COLOMBIA 1897

 

CONSUMACIÓN *

Tomemos como punto de partida

este día de hoy; esta mañana,

y un rayito de sol en la ventana

al desflorar el alba de la vida.

 

Y apuremos sin riesgo ni medida

la febriciente luz que nos hermana;

dejemos de rolar por esta insana

adoración que pasa inadvertida.

 

Y así en irreverente sintonía,

haremos del amor una contienda

de corceles a crines descubiertas.

 

Después me iré cuando despunte el día,

sin apuro saldré por la trastienda

¡Consumado el amor tras de las puertas…!

OSVALDO H. TRINCHERO

Rosario-Argentina

*Fuente: “Por la vida” (1993)

 

01/10/2008 20:33 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Para niños

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A LA MANCHA

Por allá a la tardecita

dentro del espacio azul

están jugando a la mancha

diez mil bichitos de luz.

 

Como va siendo de noche

todos llevan un farol

que apagan, para esconderse

como diciendo ¡a mí no!

Que encienden para mostrarse

como gritando ¡aquí estoy!

 

Por allá a la tardecita

dentro del espacio azul

están jugando a la mancha

diez mil bichitos de luz.

CONRADO NALÉ ROXLO

01/10/2008 20:36 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Cuento: Delfina Acosta

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DOS LOROS
DELFINA ACOSTA
Mi hermana Leny andaba ociosa ese caluroso día de mayo. Me di cuenta de su estado de ánimo cuando descubrí una mueca de desprecio que le subía al rostro al observar las formas perezosas de la siesta vagando por el patio.
Tenía la mirada vencida de quienes sólo se reaniman un tanto, al oír, de cuando en cuando, el llamado a la vagancia de la cigarra subida al eucalipto.
Una chispita se prendió en su cabeza de repente; me dijo que no sería mala idea ir al rancho del señor Antonio y su mujer, Rosa, para tantear alguna diversión con sus dos loros.
Sabía de su existencia. En la colina corría la leyenda de que aquellos pájaros hablaban.
Fuimos por un caminito angosto con olor a polvo pasajero. Y mientras caminábamos, bastante animó mi espíritu de viajera ese sitio colmado de árboles tan añosos como jorobados e infestados de insectos rastreros.
Si algún ave salía disparando hacia el cielo, asustada ante nuestra presencia, más asustada que el ave, lanzaba yo un grito, como de quien va a perder el juicio en el instante; bien se sabe que a las niñas nos encanta chillar, dar pataletas y hacer escenas hasta que vienen nuestras madres a propinarnos cintarazos en las nalgas.
Una sombra fugaz alzó ruidoso vuelo desde el pastizal. Retrocedí unos pasos.

- Pero si es solamente un tero - tero - me dijo mi hermana.
Nunca tuve un loro. Sí me congracié con una perra, llamada Laica.
Mientras íbamos andando, Leny cantaba en voz alta una estrofa del Himno Nacional. Siempre que ella se daba a la libertad de soltar sus pasos por la campiña, el Himno le venía a la boca; lo hacía para entreverar la ilusión de la fuga de la casa con letras patrias de la escuela, y hacerme creer - de esa manera - que en empresa de huida no estábamos embarcadas.
Llegamos al rancho. Don Antonio, hombre de cabellera blanca, y acostumbrado, como muchos viejos, a tomar el mate todo el día, estaba sentado infinitamente sobre una silla de cuero. Asiento, vejez y mate solían ser una estampa común en los ranchos de la colina.
Nos miró con indiferencia. Cerca de él, junto a una enorme olla de hierro donde hervía un caldo de pescado, su mujer nos echaba una mirada de simpatía.
Una fila de enormes hormigas negras subía por la pared de barro de la tapera.

En un limonero del patio estaban las bestias de pluma. Paco, el loro hablador, nos saludó.
“Buen día. Don Antonio, viene gente. Geeeente. Geeeente”, decía.
Pronunció esta frase melosa estirando el cuello: “Qué linda visita. Que linda visita. Qué linda visita. Liiiiiinda. Liiiiiinda”.
Leny reía.
“Adelante. Adelante. Adelante. Entren. Entren. Entren. Están en su casa”, insistía. Mi hermana y yo, permanecimos quietas en el pequeño patio de arena, por el respeto y el miedo tan comunes en los niños, quienes cuanto más son invitados a pasar al interior de una vivienda, y cuanto más la amabilidad se alarga, más se quedan plantados y tiesos donde tienen puestos los pies.
Fijé mis ojos en el otro loro, que no decía palabra.
Era un bello ejemplar. Su plumaje tenía vivos colores verdes y amarillos.
Si bien nos miraba de cuando en cuando, permanecía mudo como la imagen misma del silencio.
- Acaso Chilito perdió el habla, pobrecito - le susurré a mi hermana, quien se encogió de hombros. A ella le faltaba el sentido trágico y sentimental de la vida, que en mí creció y me cubrió, como la hiedra, encarcelándome.
Cuando uno es niño, suele figurarse, a veces, que puede llegar a tener alguna influencia en los animales. Sobre todo en los loros. El silencio de aquel ave, fue interpretado por mi curiosidad, como una dignidad del animal. Lo suponía talentoso aunque tímido. Una caja de sorpresas aunque disimulador.
Sospechaba que podía sacarle algunas palabras, echándole una conversación amable.
Silbé la canción “El pino y la paloma”.
Luego me acerqué a él.
- ¿Qué te pasa, lindo Chilito?
Silencio.
- Tu nombre es muy bonito. Yo me llamo Delfina. Quiero ser tu amiga. ¿Te sientes triste? Yo también estoy triste.
Silencio.
- Chilito de mi corazón - le dije casi al oído, mientras el otro loro, prendido al alambre del que colgaba la botella, seguía verseando.
- Sé lo que pasa por tu cabecita - exclamé.
A veces me daba por pensar, en mi infancia, que tenía poderes sobrenaturales. Lanzaba en los momentos de mi locura infantil, maldiciones a los rayos y a los truenos, para que la lluvia cesara. En algunas ocasiones he llegado a convencerme de que daba continuidad a las lloviznas de las siete de la mañana, la hora de marchar al colegio.
- A ver... Chilito... ¡Ya sé qué es lo te ocurre! ¡Ya sé! - afirmé, sin saber lo que le ocurría, por supuesto, y mirando fijamente los ojos inquietos del animal.
¡Qué firme pero insensata manera de pretender llegar al alma de un ave!
En ese instante, Paco, dando un vuelo veloz, se largó sobre mí. Sus uñas se convirtieron en gruesos alambres clavados en mi cuello y su pico en una tenaza de fuego que doblaba mi nariz.
No lloré. Don Antonio y su mujer dijeron que Paco solía portarse mal y con esa explicación se quedaron mirándonos, y nos seguirían mirando todo el tiempo, de no ser porque el ave, más dueño de la casa que sus amos, gritó: “Adiós. Adiós. Gracias por la visita. Gracias por la visiiiiiiita”.
-Adiós - dijimos.
Mientras mi hermana y yo emprendíamos el viaje de retorno, el sol calentaba el pasto como el aliento de un caballo y algunas golondrinas alzaban vuelo en dirección al norte, con un trino festivo.

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     NOTICIAS

Este artículo ha sido enviado por Delfina Acosta

Escritores y drama

No se trata de desmitificar a los escritores, pero se sabe de su parte de culpa en algunas enfermedades sicológicas de sus hijos. Víctor Hugo, el extraordinario escritor francés, autor de Nuestra Señora de París y Los miserables, tuvo cinco hijos. Una descendiente suya encontró la muerte como consecuencia de la locura.
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Este artículo ha sido enviado por Delfina Acosta

 

Poemas de la Adolescencia



Ha sido publicado hace poco tiempo el libro Primeros poemas de Ramiro Domínguez. La obra literaria lleva el sello editorial de Servilibro.
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01/10/2008 20:45 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Ana María Rodríguez Francia

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Para Alicia Cámpora

Escuchando “Galdson sólo piano”

Roots

I

Bronces.

Bronces en la noche de abril,

casi lamentos,

resonancia del tiempo

y de la ausencia

Bronce que inunda

el alma adolorida.

La luna, en el misterio,

me susurra tu nombre

que se aleja de a poco

y no puedo entender, en estas horas,

el grito de la noche.

II

Arpegios, en cuyo deslizar

se filtran voces

que la Fuente derrama.

Palabra sin palabra.

Fuego sin luz.

Armonía perfecta del silencio.

Allí te veo,

en el perfil del viento.

IV

Un diálogo de notas

Impregna el día que,

con luz naranja,

dispersa el ventanal

en la penumbra.

Raudos, por instantes solemnes,

los sonidos dibujan

un paisaje distinto

y pasas como un ave

que vuela su línea de oro

sobre un lago.

IV

Esta paz,

que la música redime,

dice de frondas,

de iluminados bosques transparentes.

Sol y lluvia a la vez

en sinfonía

transparencia de algo

tan secreto, tan íntimo,

que solamente el esplendor

devela.

Es el lugar donde

tus ojos verdes,

aventan de los párpados

la sombra..

V

Y la memoria

llega con antiguas imágenes,

compañía perfecta

de los días que fueron.

VI

Alguien,

en algún sitio

danza.

Velos de otoño envuelven

una figura que nos aproxima.

Y estamos otra vez

en esta orilla,

tan frágil,

pero nuestra.

VII

Velaré para siempre tu nombre

amiga mía, hermana mía.

Ángel fugaz, sereno y vulnerado.

Maga sutil

en tu ritual de estrellas.

ANA MARÍA RODRÍGUEZ FRANCIA

01/10/2008 20:49 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Nezahualcótyol

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             YO LO PREGUNTO

          Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:

¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?

          Nada es para siempre en la tierra:

                   Sólo un poco aquí.

         Aunque sea de jade se quiebra

          aunque sea de oro se rompe,

aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.

             No para siempre en la tierra:

                   Sólo un poco aquí.

                 NEZAHUALCÓYOTL

                   Rey de Texcoco

                      1402-1472

 

01/10/2008 20:52 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Bienvenido, Gustavo Tisocco

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Es parte del entierro

estos brazos que por colgar pesan tanto,

esta voz que quedó muda

entre exilio y sin-razón,

estos zapatos que visten abismos.

Es parte del entierro

el lento dolor de la daga,

la sed en labios secos,

la hoguera que siempre espera.

Es parte del entierro

estas ganas de ser pájaro,

esqueleto inerte.

 

 

Para escribir un poema de diez hectáreas

tendré que convocar a todos los peces,

al mago que deambula en las noches,

al aroma de pan horneado,

a la espuma del mar.

Deberé resucitar a los que me dejaron,

retornar barcos encallados en la brisa,

zafiros y esmeraldas,

al niño que soñaba con ser espantapájaros,

al viejo campanario, al andén del pueblo aquel.

Pondré el nombre de mi madre,

los fantasmas de mi gente,

una gota de río, la caricia del sauce.

De la más ínfima hierba la fragancia,

del rompecabezas los enigmas

y de los ojos del ausente las plegarias.

Un poema de diez hectáreas insume tener frío,

dejarse llevar como una veleta,

despertar en el tango que nos desnuda,

ser cometa, buzón, arquero.

Que nos deslumbren los cuentos de sal,

el vuelo del colibrí,

y las estatuas en su jaula.

Que tenemos un país herido no debo olvidar,

que hay abuelas que esperan y

una isla llena de lápidas y voces en la bruma.

Que el Crucificado sigue siendo crucificado,

que se mutilan a diario tantas alas,

que se ríen en el norte de los que pernoctamos aquí en el sur.

Y cuando me falten palabras para las diez hectáreas

acudiré a tu nombre, tus pies de duende,

a tu beso, tu sexo enhiesto,

tu mirada verde, a tus dudas y certezas,

a tu valle encantado,

a tu insomnio, a tu alcohol.

Sólo ahí nacerá el poema,

grito extendido

inmortalidad cierta.

 

Niña

afuera llueve,

no te acerques al aljibe

que puedes caer al foso.

El foso es penumbra,

humedad y tragedia.

Niño

afuera hay sol,

no te acerques al aljibe

que puedes caer al foso.

El foso es para suicidas,

ladrones y asesinos.

Madre estamos ya en el foso...

aquí hay cadáveres honestos,

sueños desechos, hermanos torturados.

Rescátanos

y desenmascaremos juntos a los duendes verdes

que habitan entre flores.

   GUSTAVO TISOCCO

   Corrientes- radicado en Buenos Aires

01/10/2008 20:58 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 19 comentarios.

deliteraturayalgomás

20081002013020-margaritas.jpg

 

Bienvenidos a “de literatura y algo mas“, en este mes de octubre.

A los colaboradores y lectores gracias por estar. Me complace colocar en el blog poemas de Gustavo Tisocco, Ana María Rodríguez Francia, Amalia López, Maica, Silvia Spinazolla y también de quienes ,antes de partir, nos dejaron obras de gran envergadura; para ellos: Nezahualcóyotl, Josefina Plá, Osvaldo H. Trinchero, Carlos Narvaez, Conrado Nalé Roxlo…, mi emoción por volver a leerlos.

De los pensadores de todos los tiempos nos quedan sus palabras para comprender mejor a la humanidad.

A Delfina Acosta le decimos que su buen humor siempre es bien recibido en este espacio virtual.

Mi agradecimiento total para Raúl Astorga, principalísimo colabora-todo de este sitio; lo mismo para Liliana Chavez por su apoyo desinteresado.

Antes de cerrar esta página les recuerdo que solemos tener Noticias Literarias del diario ABC digital, del Paraguay, enviadas por la escritora y columnista Delfina Acosta.

Y ahora sí, me despojo de horarios, disfruto de este silencio con aromas a jazmines y mentas y comienzo este mes, con la certidumbre de que la sencillez de este espacio está madura de palabras que fueron guiadas por importantes nombres de las Letras.

Un abrazo

 

betty badaui

primavera 2008

Para los envíos de poemas, artículos o relatos cortos: en el cuerpo del mail, en Arial u otro semejante, tamaño 12.

Contacto:

bettybadaui@yahoo.com.ar

 

Si dejan comentarios para los autores será gratificante para todos. Gracias.-

02/10/2008 01:30 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Día de la Madre

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Argentina - Tercer domingo de octubre

 

 

RECUERDOS DE CENIZAS

Nuestras madres eran como vestales

que no dejaban consumir el fuego

         del hogar

Luchadoras y resignadas

conservaban encendida

la llama de la vida

la de la eternidad.

Por la simpleza de aquellos días

nunca supieron

que ellas, sólo ellas,

mantenían el evo

del templo mayor.

BETTY BADAUI

 

CANSADOS *

Los huesos están cansados

No hay modo de no estar cansados

aunque haya descanso

 

Los huesos están exhaustos

Por eso no hay modo de no

estar cansados

aunque haya descanso

 

Los huesos, además, están hartos

de soportarnos, de tolerarnos

nos odien

o nos amen

 

Los huesos nos expulsan

suplican que los dejemos ir

 

Detestan que los retengamos

que los exijamos todavía

 

“¡No es humano!”, chillan.

ROLANDO REVAGLIATTI

                           (a mi madre)

*Fuente: SOPITA. - Rolando Revagliatti

Colección La esponja y el faro

Poesía contemporánea/31

1a ed.-Buenos Aires: La Luna Que, 2008

17/10/2008 00:25 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.


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