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Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2011.

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          DESDE ROSARIO HACIA LOS LECTORES...

   ... De Literatura y Algo Más presenta las palabras de los autores invitados.

 

COLABORAN:     Raúl Astorga, Rosario

                        Lily Chávez, Córdoba

 

Mi agradecimiento a todos por la colaboración, asimismo a Blogia por el alojamiento

 

                         Betty Badaui

                         Rosario, Argentina

01/02/2011 02:04 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

Breves

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La verdad no está de parte de quién grite más.-

   RABINDRANATH TAGORE

 

Mediante el trabajo ha sido como la mujer ha podido franquear la distancia que la separa del hombre. El trabajo es lo único que puede garantizarle una libertad completa.-

    SIMONE DE BEAUVOIR

 

Para hacer que una lámpara esté encendida, no debemos dejar de ponerle aceite.-

    MADRE TERESA

 

Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.-

    ALBERT EINSTEIN

 

Como los picos seculares, las vetustas cabezas tienen también sus nieves, sus fríos y sus silencios.-

    ORESTE ABIATTE

 

01/02/2011 02:08 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

Analía Pascaner

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             AMANECER              *

            Descripción: Junio en Catamarca

El lucero del alba brilla reconociéndose dueño indiscutible de la noche. El cielo aún está poblado de estrellas. Distingo la silueta negra de la majestuosa cadena del Ancasti obstruyendo el alba. Enfrente vislumbro una mole gris plomiza, la cadena montañosa del Ambato, quien adquiere todos los tonos en existencia para pintar cada milímetro de su superficie.
El guardián nocturno sigue fulgurante aunque con menor intensidad, una estrella cercana retarda su parpadeo. El cielo algo más claro les indica que pronto deberán entregarse a su sueño diurno.
El firmamento, sin brillo como si lo tapara el humo de una chimenea, deja entrever la sombra platinada de la nieve acumulada en las cimas. Escasas estrellas se animan a permanecer en la bóveda que se aclara a cada instante.
Al este el cielo se torna amarillento. Al oeste las montañas se robaron el celeste grisáceo de algún uniforme fabril, cada piedra toma un tono de gris o celeste para vestirse como más le plazca.
La mañana está quieta. Las plantas y los árboles inmóviles. La ciudad duerme aún. El silencio precede el despertar del día. Apenas se escuchan algunos ruidos lejanos.
El lucero cede su reinado al sol de manera imperceptible. Bastó apartar mi vista de la estrella pequeña para que ésta desapareciera. En lo alto, una audaz estrella titila con cautela sabiendo que pronto se consumirá su luz.
El celeste grisáceo de las montañas más lejanas se comienza a confundir con la cúpula celeste. Las cumbres más bajas toman un color gris verdoso, cual gigantesca alfombra tendida sobre una superficie despareja. Al este, la silueta del Ancasti es una línea recta trazada por una mano temblorosa.
Hacia el sur, una tenue y desteñida pincelada rosada colorea el cielo en su parte inferior, como si el humo de esa chimenea hubiera cambiado su color al trasladarse hasta allí.
Al este, el imponente corte negro del horizonte se pronuncia sobre el cielo blanco y radiante. Al oeste, el Ambato aparta lentamente su gris permitiendo la entrada de un temeroso rosado. El tapiz inferior se aclara. El volcán Manchao, centinela dormido, llama a la nieve desde su interior para nutrir la llama de la solemnidad que ostenta sobre el valle.
Momento extraño. Esa hora en que se confunde el atardecer con el amanecer. Esa hora en que no se reconoce si nos envolverá un manto negro o sobrevendrá una jornada de luz.
Las luces de la calle se apagan. Una tibieza amarilla me confirma que definitivamente comenzará un nuevo día, no hay retorno posible debajo de esta atmósfera transparente, y sin embargo el lucero sigue allí… pujando por permanecer en el poder. Las cadenas montañosas contrastan notablemente: la del este renegrida mientras la del oeste despliega gran variedad de tonos en una gama de colores que incluyen el gris, el verde y el rosado.
Un pájaro surca el cielo por primera vez, lo sigue uno más… y otro, y otro más. Su vuelo y su trinar indican el inicio de su trajín diario.
La franja rosada del sur permanece inmóvil. El firmamento desvanece el celeste intenso hacia sus bordes tomando distintos tonos de celeste, rosado, amarillo y blanco.
Siento la presencia del sol en el color de cada piedra. El Manchao comienza a teñirse de rosado. Las cumbres dejan el celeste grisáceo para ser rosadas brillantes y su contorno abrupto se recorta perfectamente en el cielo. Me empequeñezco ante el descarado cambio producido en esas montañas delante de mis ojos: del rosado al anaranjado, luego al amarillo blancuzco, segundos después al gris, terminando tan celestes como el cielo mismo, pasando a formar parte de él, ambos con superficies tan diferentes como atrayentes: una escarpada, la otra aterciopelada. El Manchao conserva una brizna amarilla que pronto lo abandonará para conservar el gris durante las horas de claridad. El sol demuestra su soberanía sobre estas montañas, al observarlas ya lo siento latir en mi piel, ya percibo cómo despeja mi aliento blanquecino.
Un brillo furioso me permite distinguir el lugar preciso por donde saldrá el sol. El cielo lo toma desde sus rayos para animarlo a gobernar el día. Un pájaro surca raudamente el celeste en dirección al sol para socorrer al cielo en su tarea. La fuerza de la corona anaranjada rompió la línea del horizonte y mi sombra estirada comienza a sentir su calor. Cuando la bola rabiosa se desprende del contorno de las montañas y esta línea retoma su continuidad, el sol se convierte en el amo irrevocable.
El cielo celeste intenso. La cadena montañosa del este verde oscuro. Las montañas del oeste con su silueta delineada en el cielo: celeste contra celeste. Los cerros cercanos verde claro. Todo exactamente como permanecerá mientras tanto el sol nos acompañe durante el día de hoy.

.*fuente:                                  ANALÍA PASCANER

http://www.analiapascaner.blogspot.com

 

01/02/2011 02:11 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 7 comentarios.

Marta Roldán

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Romance del requiebro

Una familia sonriente

con un corazón por marco.

La faz de la Madre Virgen

en cada uno de sus cuadros.

Mi rostro cuando te pienso,

mi sonrisa si te hablo.

Tu voz alegre al teléfono;

sobre mi talle, tus manos.

El beso que en la mejilla

se disfrutan dos ancianos.

La flor cautelosa abierta

entre la escarcha temprano.

La torpeza adolescente

del primer beso y abrazo.

El crepúsculo del alba

y también el del ocaso.

Pintar con tiernos colores

un vestido de verano,

un paisaje, una colina

y una pareja en un banco.

Carmiña Candido Daverio



 

01/02/2011 02:13 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Oscar Agú

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          Meditaciones matinales

III

Cito de memoria.

- ¿Qué esta haciendo el Juan Vilche? ¿Durmiendo?

- No. Aprendiendo música.

Es un texto de Atahualpa Yupanqui en el que narra un diálogo de dos paisanos en ciertas serranías. Juan estaba tendido a la orilla del arroyo.

Lo leí hace ya un tiempo y vuelve a mí como agua mansa y cristalina que aclara el día. También un reportaje a Don Sixto Palavecino, ese violinista excepcional, que aprendió música imitando, cuando niño, con su violín de lata el canto de los pájaros en el monte santiagueño.

De una u otra manera es fundirse con los elementos. Es dejarse llevar por el sonido que emiten. Es hacerse, uno mismo, sonido. La música nace sola, sin forzar nada. Sin la exigencia de lo perentorio, de lo ya. Es estar ahí. Se dirá que es el subconsciente. Tal vez. Pero son despertares profundos, arcanos, de la conciencia de cada cual. Y se hacen arte.

                         OSCAR ÁNGEL AGÚ



 

01/02/2011 02:16 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Delfina Acosta

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ESTATUA EN LA PLAZA VERDE

Te esperaría. Yo sería, amado,
la primera en llegar hasta la vía,
y la última en volver, con un paraguas,
de la estación del tren que te traería.
Iré hasta el mar como la lluvia, a veces,
y pasaré del mar a la otra cita,
en el muelle del puerto, frente al río.
Seré la gris silueta que tirita.
Inmensamente sola como novia
saldré a buscarte y volveré tardía.
Del balcón a la plaza partiré.
Seré una estatua de melancolía.
Y a la hora puntual de nuestras muertes,
si llegara primera a nuestra cita,
te estaré ya aguardando para darte
mi amor en una blanca margarita

      DELFINA ACOSTA

        Paraguay

 

“”””””””””””””””””””””””””””””””””””””””

DELFINA ACOSTA te recomienda una nota publicada en ABC Digital: “LECTURA SUGERIDA”

FRANCISCO ÁLVAREZ VELASCO

Toda la Poesía de España


Para leer el texto completo de la nota hacé click en el siguiente link:
http://www.abc.com.py/nota/toda-la-poesia-de-espana-886/

 

 

 

01/02/2011 02:18 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

Maritza Álvarez

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     BOTERO

Se aleja el botero y su carga preciosa. Las aguas tranquilas

respiran de la paz de este hombre, que con su sabiduría y su

remo avanza río abajo. Su rostro vivido, dorado por el sol y

expresivo como él solo, manifiesta esa plenitud que sólo es

reflejo de una felicidad esquiva pero alcanzable.

 

Camino por el sendero adjunto. Sospecho sus pensamientos y

mi corazón tiembla al sentir las voces que cantan en el agua

transparente.

Los árboles tiñen de amarillos y rojos. El otoño les ha hecho el

amor. Yo piso algunas hojas caídas. Siento la potencia de esta

hora dentro mío.

 

Pronto llega hasta el lugar que buscaba. Siempre llega.

Siempre lo hace.

Justo en una desembocadura, donde se abre la tierra para dar

paso al remanso, los brazos hermanos, corrientes de aguas

leves, siguen su curso. A otros guiarán. A otros le hablarán.

Y sólo ellos entenderán

 

Se ha sentado a descansar y contempla el cielo maravillado y

sereno. Los arreboles lo sorprenden aún.

 

Los desafíos son de él.

Las victorias también.

 

     MARITZA ÁLVAREZ

            Chile

01/02/2011 02:20 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 6 comentarios.

Bienvenida, Trini Reina

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A media tarde

Tras la media luz de los visillos

bosteza la tarde.

Dentro, en la penumbra vespertina,

azulean las esquinas,

los fríos rayos solares,

señal inequívoca

de la soberanía de diciembre.

Pasan las horas y dejan

un aroma a lluvia y resina

en el trapecio circunstancial

donde fluctúa mi alma.

 

©Trini Reina
Dicciembre 2010

     '''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''''

 

Norte y sur de la renuncia

La ternura:

a medio pulso.

La timidez:

desalojada.

El teléfono:

tan alto como tú

(y yo,

tan atarantada,

como el reloj tonante

donde indagabas).

 

El velador:

acero y distancia.

De mirarse,

se quemaban las miradas.

Dos cafés

y una nube fragante

velando las ansias.

Interrogaciones

por sombrero,

y el temor,

-cuervo varado-

sobrevolando la jugada.

 

Al norte:

el redoble de la duda.

Al sur:

las llamas soterradas.

Palabras divididas,

pisándose,

cayendo,

rompiendo estatuas.

Y el tiempo cabrioleando,

con pies de prisa y arrogancia.

Y en la sombra,

en la sombra,

la renuncia floreciendo.

Floreciendo hiel en rama.

 

©Trini Reina

Noviembre 2010

        ESPAÑA

01/02/2011 02:23 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

Bienvenida, Susana Valenti

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Poemas de Susana Valenti

 

 

La caja de los prestidigitadores

 

La que camina no soy yo.

Por eso nadie logra reconocerme.

Cuando el talón y el número exacto de mi pie

rozan alguna encrucijada

se abre ante mis ojos

el paisaje más extraño de la tierra.

Es que no hay nada tan azaroso y bello

como la caja de los prestidigitadores,

esa frontera en que se invierten

la magia y el asombro,

que son la llave secreta de los párpados.

La que camina no soy yo.

Sólo mis huesos, mi exclusivo fracaso

y alguna claridad,

que bajo el talón y el número exacto de mi pie,

alcance para devolverme el cielo.

 

 

 

Sobre el borde

 

La profundidad es algo que sucede.

Y es cuando sobre las palmas

la noche se descorre como un lienzo.

El resplandor

no cabe ya en ninguna calle.

La sombra es todo lo que existe.

Y no es necesario nada más

que confundir el asfalto con la altura.

Entonces, uno puede sacarse el corazón,

ponerlo a descansar sobre la mesa

hasta que alguna hormiga

decide recorrerlo por los bordes.

El paso imperceptible nos ve resucitar

cuando nos muestra

que el corazón puede ser algún camino.

 

 

 

Justificaciones

Nada más erróneo 
que pensar en la infancia como un tiempo feliz.
¿Acaso, cumpliendo aniversarios,
la breve llama de una vela
no nos quemó algún dedo?
¿Acaso no lloramos
con la tenebrosa soledad de Blanca Nieves
o la transformación de Alicia?
Cuando crecemos 
esto puede justificar nuestros silencios. 

       SUSANA VALENTI

   Nació en Santa Fe, reside en Rosario

        ARGENTINA

 

01/02/2011 02:25 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 7 comentarios.

Rubén Vedovaldi

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  NO ESTABAS SOLO

No estabas solo antes de formarse el sol

y escupir los planetas de este sistema

ligado estabas a la sustancia-esencia de todo

o al menos de todo esto

 

no estabas solo cuando embrión primero

latió en el mar y se multiplicó

poblando río tierra, piedra y cielo

no estabas solo

en el vientre cigoto de tu madre

 

la soledad vino después del parto

del corte de cordón y del destete

vino cuando sentiste aquel silencio

el vacío doliente alrededor

la falta de los seres

que contuvieron cuidaron mimaron

 

la soledad vino en el pensamiento

y los tropiezos dudas laberintos

de la razón desesperada

 

la soledad vino con la ruptura

y la otra ruptura que seguiría

y la otra y la otra

 

el del espejo que era semejante

ya empezaba a desconocerte

el otro yo de tus versos también

ya empezaba a salirse de vos

 

no estabas solo hasta asomar a esta

multitud de mensajes sin piel ni entraña

horizonte virtual de tantas y tantos

lanzados a la red sin red de ser

un nudo

entre miríadas innumerables

gritando estamos solos no lo estamos

 

gritando ciegos en la foto miren

gritando mudos en el disco escuchen

desgañitandonos en nuevas formas

de impresión y expresión

compré una nueva mascota no estamos solos

se murió la mascota pero un amigo

me regaló tal chiche electrónico

 

estamos solos atrapados locos

empujados desesperadamente a las cada vez más afueras

enredados semidormidos miren

anduve de turista anduve

de shopping de gira invitado

a tal o cual encuentro desencuentro

 

ahí está el video no

estamos

solos

 

sacamos la basura cuando pasa el camión

el nudo de la garganta cuando pasa el bajón

no estamos solos sí

porque tu nombre o nike cambia

como la luz o las sombras

todo el tiempo

en todas partes

y ya nadie puede citar fidedignamente una frase de alguien

cualquiera dice que cualquiera dijo

o hizo cualquier cosa

y hablamos sin parar en esa asfixia oleaje del chat no estamos solos

en la red que conecta y desconecta

en contactos que aislan no estamos sordos

pescadores pescados perros mordidos

tratando de arrojar botella al mar

tratando de pedir el salvavidas

porque no hay Cristo ya que caminando

vuelva sobre las aguas

 

no estamos solos dicen y tristilan

estrellas telarañas solosueños

innúmeros bloggeros en la red

fugaces aparecen des

conectan

no me acuerdo del nombre del mensaje

sistemas caen

sistemas sostienen ¿Hay alguien vivo?

 

se sitúa el vacío continua mente

donde debiera madurar amor

   Rubén Vedovaldi

Capitán Bermúdez-Argentina

 

03/02/2011 04:43 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 4 comentarios.


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