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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2011.

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          DE LITERATURA Y ALGO MÁS

    

Mi agradecimiento para los autores y lectores.

Colaboran:  RAÚL ASTORGA, Rosario

           LILY CHÁVEZ,  Córdoba

A todos ellos les debo, mes a mes, la salida del blog.

           BETTY BADAUI

 

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Para publicar en este sitio, enviar poemas, relatos o artículos breves en letra Arial o semejante, tamaño 12 al siguiente contacto:   bettybadaui@yahoo.com.ar

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CUIDEMOS EL PLANETA

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03/07/2011 01:54 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

Breves

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Todas las personas mueren, pero no todas viven realmente.

     WILLIAM WALLACE

 

El bosque sería muy triste si sólo cantaran los pájaros que mejor lo hacen.

     RABINDRANATH TAGORE

 

La experiencia nos ha demostrado que a la persona no le resulta nada más difícil de dominar que su lengua.

     BARUCH B. SPINOZA

 

El futuro nos tortura, y el pasado nos encadena. He aquí por qué se nos escapa el presente.

     GUSTAVE FLAUBERT

 

La tierra arada está grávida de pan.

     ORESTE ABIATTE

03/07/2011 01:56 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Delfina Acosta

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EL FORASTERO
POR DELFINA ACOSTA
En el pueblo no ocurría nada.
Gertrudis, que vendía flores de origami frente al cementerio cada domingo, y Andrés, que solía traer alguna que otra presencia dominical suya hasta el portón de hierro para que se viera la calidad de la gabardina de sus pantalones, hablaban, y hablando tosían niebla. A veces les pasaba por los ojos el recuerdo del día en que vieron abandonar al cura párroco el pueblo.
Nadie iba a misa y a él le quedaban muy grandes esos apóstoles de caliza de su iglesia, uno debajo de cada tragaluz hexagonal, y sobre todo el crucificado, que con la cabeza gacha y ladeada sobre su hombro derecho, parecía contagiarle la muerte, haciendo aún más penosa y desventurada su situación de religioso sin fieles.
Si existiera una murmuración de aquellas generaciones indiferentes a Dios que inventara una sospechosa relación entre su persona y el ama de llaves de la casa parroquial, aquella habladuría, aquel comadreo le parecerían solamente un pecado que debía perdonar, pero nadie murmuraba nada.
Ni una irrelevancia: “Ah... he visto al cura párroco buscando a su perro, pero él no me vio, aunque Benito sí”.
Ninguna gravedad: “Y después de media damajuana de vino, se le da por otra media damajuana más, y al llegar a una damajuana, tú le llamas don Tomás, o don Jaime, o don José María, y te cree, y se te acerca”.

A veces caía alguna que otra gente en el pueblo, pero luego desaparecía.
Las casas, con el musgo y las hiedras trepando por las paredes, y las palomas quedándose a vivir en los aleros, esa agua desabrida del aljibe que subía cayéndose a veces de sí misma, aquellas luces callejeras que venían a morir puntualmente a las seis del crepúsculo, espantaban a las personas que no entendían cómo era posible una existencia sin autos levantando polvareda por el camino, sin calles con nombres difíciles de leer en el primer intento, sin un parque con glorietas a donde ir a buscar un trébol de cuatro hojas y arrancar la nostalgia, la melancolía del sitio.
Somos gente sola - dijo Gertrudis.
La señora Florencia no cuenta, jamás sale de su casa, salvo que venga a llevarla a pasear alguna amiga que jamás la visitó - mencionó Andrés.
Fue en un día de mucha humedad, pero de leves y de breves apariciones del viento sur que traía un poco de alivio a la gente asmática del sitio, cuando llegó un hombre de sombrero panameño y larga barba pelirroja en un auto modelo 60. Algunos curiosos se sintieron a salvo de aquel pueblo tan chico y desolado y aburrido.
En una ciudad uno despierta y ya está mirando más de dos veces el reloj de pared para asegurarse de que la hora no le está engañando; al oír la bocina de los taxis, uno salta, como alertado por una sirena, y va a recoger el diario del pasto que se afana en mantener su frescura, y luego corre a hacer la primera llamada telefónica del día.
Ah..., en una ciudad uno despierta, y ya está abriéndose paso entre el intento de amabilidad de los demás, con un nervioso “Permiso, permiso”.
Villeta... En el pueblo todo es tan distinto, empezando por la levedad del aire que se abandona al vuelo delicado de las más coloridas mariposas.

Sale doña Mariana a buscar a su gato como a las diez y cuarto, cuando el Sol aún no pica en la piel, y la resolana se mantiene en la vereda de enfrente, y cualquiera del pueblo, pues todos conocen a su rufián de pelaje blanco y un ojo nublado, le cuenta que vio su sombra dando vueltas por allí.
Es el viento tan liviano en ese sitio de casas viejas.
Aún los pasos de la gente reflejan esas casas, la gente que va sin apuro alguno, a encontrarse con alguien, o a desencontrarse, para marcharse después en dirección a un camino tardío, hecho a la forma de la sombra de los largos árboles de eucaliptos.
- Sirviéndose el mate, entre los amagos del atardecer, los hombres charlaban en la cantina, que era un sitio como cualquier otro, en el que muchos cabían, aunque dos o tres personas se quedaban a veces atrás, escuchando, y los demás intentaban hacerse escuchar.
- ¿Para qué habrá venido? - dijo entre la tos del tabaco Tobías.
- Tiene la mirada de quien sabe que todos estaremos en su contra, pues la cara de forastero no se la saca ni con piedra - opinó Andrés, y lo imaginó de pronto prendiendo las lámparas de techo de la casa de don Viriato, quien hacía tiempo envejecía y sufría el suplicio de la gota en la capital.
Por dar batalla a los murciélagos y a las malezas, mantener - moderadamente - limpios el baño, la cocina y el altillo, cambiar las tejas rotas, y pagar unos pesos, los que sean, don Viriato le prestaba las llaves de su caserón a cualquiera que, además de aceptar sus condiciones, le cayera bien.
Tobías pensó en el forastero como le enseñó su abuela que debía pensar. La recordaba vaciando su tos seca en un pañuelo de seda y contando entre tos y tos cómo los forasteros se llevaban en una bolsa de arpillera a los niños que se portaban mal.
Entonces toda la mierda caía de él, como de un cielo poblado por negros, y aquella col que le costaba digestión y media junto con la paleta de chivo, salía convertida en una prolongación miserable de su cuerpo enfermo.

Pero al ver a aquel hombre emerger de entre el humo de su cigarrillo, (no lo había visto sino de espaldas, dirigiéndose hacia una calle delgada y musgosa que llevaba al río) sintió un susto todavía mayor que los sustos que lo dejaban empapado de sudor y de orín en su niñez, allá en el tiempo, junto a su abuela.
- Vaya uno a saber... Ah..., miren que he vivido mucho. Quizás este señor, de tan mal aspecto... - murmuró Tobías clavando los ojos.
- Sí, compadre, y fíjese que con mandarlo del pueblo estaría resuelto el problema - comentó Andrés y por eso de hacer causa común clavó también los ojos.
- La señora Clara me ha comentado que está haciendo un pozo en el jardín trasero de la casa - intervino Joaquín, el hijastro de don Germán, mientras pasaba un trapo húmedo por el mostrador de la cantina.

- ¿Y después? ¿Tú qué dices? - habló de nuevo Tobías.
- Mi madre decía que cuando un hombre llega a un pueblo las mujeres se alegran pues encuentran el anillo perdido, la posibilidad de poner fin a su soltería.
Cayó la noche.
Y cada cual, con el pensamiento o el disgusto que le venía al caso a esa hora, se fue caminando para su casa.
Había un eco de viento.
Y al eco se le sumaba un suspiro como de dolor nocturno que busca la llave de la puerta para salir a la calle y caminar en busca de una distracción.
Por el camino de los perros, Tobías se dirigió fumando hacia su hogar, y encontró que tenían muy buen olor, especialmente esa noche, aquellos jazmines que colgaban en gajos de una casona pintada con color blanco.
Pero después decidió dar unas vueltas por el pueblo, y sin querer, eso es, sin querer, fue a parar hasta el sitio donde se encontraba el extranjero.
Y vio, desde la ventana abierta por donde se colgaba la luz de la Luna, la sombra de una persona en la pared. Al principio era una sola sombra larga; luego varias, flotantes, etéreas casi, se sumaban a ella. Dibujaban un baile al compás del vals “El Danubio Azul”.
Que el ruidoso pregonar de los grillos intentara distraer su atención, fue la incomodidad con la que tuvo que luchar durante un buen rato para no perder el movimiento de las sombras danzarinas y ese delgado hilo musical que estremecía su corazón.
La noche estaba estrellada y un lucero parpadeaba.
Se preguntaba qué extraña locura era aquella, la de bailar. Y pegaba su oído a la casa, y escuchaba risas, y algunos aplausos tímidos al inicio, aplausos delicados, que se perdían después de las manos para formar ya un llamado rápido, enérgico y precipitado; un llamado furioso, inapelable, a una pronta ejecución.
Sintiendo que el sudor le poblaba la frente, el cuerpo, y que la vejiga se le volvería en contra suyo en cualquier momento, vio con los ojos bien abiertos cómo arrastraban a la sombra recién ejecutada, convertida en profusa mancha de sangre, hasta la puerta principal.
Huyó.
Tomó de nuevo el camino de los perros para dirigirse a su casa y dormir, pero esa noche no pudo conciliar el sueño.
Y a la mañana, sin importarle que aún fuera muy temprano, tan temprano, y que el cielo tenía más de oscurecido que de clareado, fue a golpear las puertas de las casas del pueblo. La poca gente lo escuchó contar, con un por supuesto, Dios nos libre, y claro que sí, lo del asesinato en la casa de don Viriato. Finalmente el pueblo, en remolino de polvo, se dirigió hacia lo de Viriato.

Joaquín, por orden de don Germán, fue corriendo hasta la polvareda y la polvareda entendió las razones a los gritos que les daba el mozo: Había que deliberar sobre el crimen en la cantina. La gente se sintió suelta y compuesta pues a cada uno le tocaría su turno de hablar.
- Nada más verlo, yo supe que ese hombre mataría a cualquiera de nosotros, pues se le veía la intención en la ceja - dijo doña Ángela, y empapó el sudor temprano de la frente con un pañuelo que siempre tenía guardado en el bolsillo del delantal para circunstancias como ésas.
- A mí, el muy cabrón se me quiso echar con el auto encima, pero yo me tiré del lado del pasto, y caí sobre las boñigas; me levanté y durante un largo trecho corrí tras él. Pero ya ven. Los asesinos siempre escapan - suspiró Teodoro, el pastor de ovejas.
A esa altura de la conversación, la gente estaba más que animada. Y el licor corría de boca en boca como una mosca. Y uno decía que había que colgarlo de un árbol, y otro no paraba de reír pues el efecto del alcohol en el estómago vacío funcionaba como una cuerda.
Hablaron de su abuelo José, los mellizos Gastón y Abel, y se ofrecieron, en nombre de él, que había sido asesinado por un forastero, ir a traer al asesino.
A esa altura del mareo, de las burbujas de cerveza que formaban bigotes en los rostros de algunos hombres y mujeres, de las carcajadas que hacían imposible casi el turno de la conversación, de los hipos que se celebraban como si fueran explosiones de fuegos artificiales, lo del ajusticiamiento pasó a ser un asunto de segunda necesidad, de modo que los mellizos, que estaban sobrios y furiosos, fueron por el extranjero, y llevándolo al cementerio, lo colgaron de un árbol de ceibo.
En el domingo siguiente se vio mucha gente en el camposanto.
Las mujeres colocaban unas violetas sublimes y unos crisantemos piadosos bajo la cruz sin nombre debajo de la cual tiritaba todavía, si los muertos tiritan, el individuo colgado del ceibo.
Y había otras cruces sin nombres. Y otras. Y otras. La gente compraba flores de origami de Gertrudis, apostada frente al portón de hierro. Rosas, santarritas, gardenias, jazmines, adelfas y claveles de papel para los forasteros ajusticiados por los mellizos del pueblo.

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03/07/2011 01:59 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Lelio Gurruchaga

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Comportamiento ético

:: Libro: Dodecaedro 6 - Febrero 2001 ::

El hombre frente al comportamiento ético depende de una buena formación de su conciencia moral como persona, de la probidad y de la prudencia. Sólo así su conducta se ajustará a la convocatoria ética de valoración moral de los actos humanos. Esta valoración puede ser recta, según busque sinceramente el bien, o falsa, si la conducen intereses perniciosos; cierta, si el juicio es seguro, o dudosa si es poco creíble. Está demostrado que existe una distinción universal entre lo bueno y lo malo. Cada hombre es único responsable de sus actos en cuanto es un ser libre, pero generalmente no puede evitar sentir gozo o remordimiento según las acciones buenas o malas que ejecute. El comportamiento ético del hombre, por lo tanto, está ligado íntimamente con la práctica de acciones morales que lo conduzcan hacia su fin último, la perfección. 

 LELIO GURRUCHAGA   

     Rosario-Argentina

 

                         

03/07/2011 02:01 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Juan Carlos Bustriazo Ortiz

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JUAN CARLOS BUSTRIAZO ORTIZ    *

 

Tan huesolita que te ibas

tan envidiada de qué sombras la tierra ardía huesolita
la siesta ardía melodiosa tan como ibas tu sonrisa era
una piedra arrobadora y era otra piedra mi costilla
dulcequeamarga solasola cuajada de alta pedrería eran
tus voces tan palomas eran tus manos piedras finas
guitarra tan azuladiosa eras la piedra que acaricia piedra

te ibas quién te roba última brisa de la brisa o
flauta mía o leja y rota tan huesolita que te ibas tan
de la gracia mucha y poca si cuando vuelvas ves mis
días oh piedra llena llaga
hermosa!

Te regalé unas cuentas indias

y había un color de aroma hereje tan sobre mí caía el
cielo amarilleaba su piel verde yo sé que labro joya
oscura sólo por vos que me la entiendes porque a vos
te hablo en esta piedra enrumorada de caldenes quién
sino vos me la naciste y en quién sin vos ellas se mece
te di en la tierra qué colores sonorositos magamente
remotas gemas de collares ascuas de piedras de otras
gentes besos de piedras recobradas entre tus manos
vieja fiebre alegría vieja o amoríos de aquella aquel que
están sin frente te regalé gualicheríos piedras de dulces
redondeles
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* Nació en Santa Rosa, La Pampa, Argentina, en 1929.

Falleció en su ciudad natal en 2010.

Radiotelegrafista.

Corrector y linotipista del diario la Arena.

Animador cultural.

Su obra fue declarada de interés cultural.

Fuente: POEMANÍA – Director, Piero De Vicari

 

03/07/2011 02:06 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

Rubén Vela: Poemas Indianos

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      Poemas Indianos

          -1960-

        Cuadernos de poesía
     Del Movimiento Artístico del Mediterráneo
            Valencia, España.


AMERICA

Mi palabra es el maíz.
Mi alimento es la papa helada.


AMÉRICA

Alta luz del silencio
sobre la noche
tu mansa voz de luto
me desnuda.

Y es de nuevo América
un hombre partido en dos
una mujer asesinada
una larga memoria de violencias.


AMÉRICA

Allí, la tierra dio frutos
y el sol, hombres dorados.

Y una mujer y su ardiente camarada
trasvasaron el agua de diamantes
que corre de una a otra vena.


AMÉRICA

Llenándote de hojas de días
de horizontes navegadores
tu estatura me aniquila
tu aurora llagada
donde sólo la piedra permanece.

AMÉRICA

El hombre y la mujer
desnudos como el río
de las generaciones
y el pájaro embriagado
que lanza su grito jubiloso
hacia la aurora.


AMÉRICA
I

¡Tontos, estúpidos, ganad su ira, torced sus brazos!
¡Entonces, entonces, hombres de buena sed! Ella os quiere
así, ella es la esperada.


II
¡Pequeña de tanta muerte, un árbol de pan nacía de tus
labios!



AMÉRICA

Luna levantada, la noche te asusta.
¡Y esta impaciencia por atravesar la selva!
Lejano y ausente, tu nombre fortifica la ciudad.
Rama de voz, es la primavera.


AMÉRICA

El viento de la noche, para quien el hombre es un desconocido;
su furiosa soledad sin medidas.

¿Cómo eras, patria de mi patria, antes de llamarte América?


AMÉRICA

I

Crecen las palabras sin su sentido más preciso. Es necesario
encontrar la clave del poema. ¿Dónde está la belleza?
Surgen de pronto las frutas obligatorias: el melón, país del
verde más espléndido, la ardiente papaya y el plátano,
portador del beso crudo.


II

Y los dedos del agua salvadora: las pequeñas raíces y el maíz
silvestre; los saltamontes y la hormiga.
Y la llama y el guanaco y la vicuña, cada uno en sus diferentes
alturas.
Y el lobo y su pariente, el perro del desierto. Y el puma, y la
veloz lagartija.


III
Y en el centro de la noche, los toros salvajes.


AMÉRICA
A Juan Jacobo Bajarlía

¿Qué queda amigo, para decir,
reventar en fuentes de luz,
inundar al mundo con otra alegría?


A Carlos Drummond de Andrade

Delante de mí
detrás de mí
debajo de mí
encima de mí
alrededor de mí
américa
su largo nombre
su voz de adentro.  

 RUBÉN VELA 

 Pertenece al Cuerpo Diplomático Argentino

      

03/07/2011 02:09 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 4 comentarios.

Bienvenida, Cris Fernández

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MACHU PICCHU

 

¿Son acaso sus voces incorpóreas

lo que viaja en el viento?

 

Estas piedras aun guardan

sus improntas,

su aroma de fogones,

el susurro de viejas tejedoras,

la risa de los niños,

un “putuco” llamando

a ceremonias.

                    De la vida y la muerte

                    todo el ciclo …

                    Inmutable y eterno

 

¿Es su llanto el que corre

con las aguas

de ese río perdido allá

en lo hondo

veloz y turbulento? …

 

En la babel de voces y lenguajes

que hoy transitan caminos

y senderos

siento que estoy violando

su silencio.

 

 

            

                 DESDE LA ESPERANZA

 

La ausencia desbarata la memoria.

Con la lluvia  que esfuma

     tu sonrisa...

Y agrisa los contornos del silencio...

              En esta superficie desolada

              ya no quedan los rastros de tu mano.

 

Guardo aún el calor de la esperanza.

    Un resquicio de luz.

    Un sueño insomne.

                El sabor agridulce del encuentro

                en el punto final de los adioses.

 

     Lanzo al viento tu nombre.

        Te convoco.

 

            En este otoño apenas demorado ...

 

            CRIS FERNÁNDEZ

Cristina Fernández:  abogada, mediadora, docente, música, poeta y cuentista nació en Avellaneda, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

Reside en Gral. Pico, Provincia de La Pampa, Argentina.  

 

03/07/2011 02:11 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 5 comentarios.

Bienvenida, Marta de París

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SOMOS DOS

Cuando dos vidas ocupan
un mismo lugar en el espacio
somos dos
en posesión que el tiempo nos concede
Como un manto alrededor del mundo
en irreversible trayectoria gira
el Tiempo, señor de vida y muerte
que al pasar moldea
del cero al infinito.
Siegan sus palas el hilo de los días
estraga la belleza de las formas
declina los encantos
la razón apaga
y en la posta sin relevo
al viajero dejan retenido.

Somos dos en la memoria
de quien fuera
plenitud de sed y de Universo
ropaje y alma en dulce simetría
halo de verdor en las arterias
pájaro feliz y azul perfecto
en la majestad del aire.

Tras un vidrio neblinoso
las dos se miran extrañadas
celebrando el goce de dar con alegría
que aún brilla entre sus manos.

Liviana criatura del momento
apura su abrazo con los otros
sin dolor ni hastío
mientras vuelve al espacio trashumante
como la luz al sueño de la hierba.

    MARTA DE PARÍS

Nació en Lavalle, Corrientes.

Reside en Buenos Aires desde 1981

 Fuente:   http://mispoetascontemporaneos.blogspot.com

Gracias, Marta – Gracias Gustavo

   Betty Badaui

 

03/07/2011 02:13 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 6 comentarios.

Leandro Calle

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Metro de Madrid

 

Olía a vos esa bufanda

que ahora se anudaba a mi cuello.

Colorinche, femenina, repleta de flecos

que nada tenían que ver

con mi atuendo masculino.

Querías algo mío

fue por eso que me propusiste

hacer un intercambio.

Como en el rito de una condecoración

me saqué la bufanda y recubrí tu cuello.

Me despedí como si fuera a perderte

por eso vino el llanto.

Supe después que vos también habías llorado.

¡Santo nudo de olor en mi garganta!

no te vayas, no me dejes solo en este viaje

supliqué con los ojos de rodillas

en un vagón repleto.

Olía a vos esa bufanda

y eso me salvo del desamparo.

 

 

 

Alquimia

 

No volverán las sombras.

Conserva mi promesa como una intermitente caracola.

Voy a poner a hervir en un caldero el mediodía

para que huela a sol toda la casa.

 

(de Tatuaje de fauno, 1999)

 

       LEANDRO CALLE

 

 

 

 

03/07/2011 02:18 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 5 comentarios.

Lista de autores publicados

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LISTA DE AUTORES PUBLICADOS

DESDE ENERO DE 2008 HASTA JULIO DE 2011.-

Oreste Abiatte, Delfina Acosta, Delmira Agustini,  Oscar Ángel Agú, Claudia Ainchil, Rafael Alberti, Andrés Aldao, Wallada Bin Al-Mustakfi, Claribel Alegría,Maritza Álvarez, Tomás Allende, Pablo Anadón, Raúl Astorga, María Ángeles Astorga, Mirley Avalis, Betty Badaui , Santiago Bao, Edgard Bayley , Gustavo Adolfo Bécquer, Mario Benedetti , María Rosa Berdou , Gloria de Bertero, Pere Bessó Gonzalez, Molly Bic , Alicia Borgogno, Marta Brossa, Gabriela Bruch ,Juan Carlos Bustriazo Ortiz, Alicia Cámpora , Olga Cabrera Ladu, Leandro Calle,Martín Canals, Concepción Cantelar,Julio Carabell i , Jorge Luis Carranza, Augusto Casola, Rosario Castellanos, Eugenio Castelli , Liliana Celiz , Luis Cernuda,Eduardo Cichi, Carmen Conde, Julio Cortázar, Antonio Juan Cruz, Rosa Lía Cuello , Liliana Chavez , Eduardo Dalter, Elisa Dejistani ,Marta de París, Piero De Vicari , Ramón María Del Valle Inclán, Patricia Diaz Bialet, Marta Luz Dino, Danilo Doyharzabal , Anahí Duzevich Bezoo, Jorge Luis Estrella, Rosa Fasolís, Silvia Favaretto , Baldomero Fernández Moreno,Cristina Fernández, Josefina Fidalgo, Elsa Florit, Julio César Forcat, Julieta Funes, Edita Gaite, Gustavo Galliano , Federico García Lorca, Laura García del Castaño, Zunilda Gaite, Inés Goyenechea, Ricardo Guiamet, Lelio Gurruchaga,  Miguel Hernández, Perfecto Herrera Ramos, Nazim Hikmet, Vicente Huidobro, Lia Karavia, Omar Khayyam, Carmen Landaburu ,Nora Lanzieri, Héctor E. de León Born,  Florencia Lo Celso, Claudia Isabel Lonfat, Amalia López, Carlos López Narváez, Antonio Machado, Madre Teresa de Calcuta, Roberto Malatesta , Noemí Merlo, Miguel Ángel Migliarini , Gabriela Mistral, Milagros Moreno, Betty Morero, Lilí Muñoz, Jorge Muñoz, Pablo Neruda, Nezahualcóyotl , Abu Nuwas, Sebastián Olasso , Victoria Oliva, José Manuel Oliveros, Alvaro Olmedo, Norma Padra, Analía Pascaner, Emilio Pérez Delgado,  Mario Perone, Miguel Julio Perret, Edgar Piñeiro, Alejandra Pizarnik, Josefina Plá, Marita Ragozza , Clara Rebotaro, Trini Reina, Rolando Revagliatti , María del Carmen Reyes, Soraya Righetti, Arturo Ríos, Alex Rodríguez Bonel , Ana María Rodríguez Francia, Juany Rojas, Marta Roldán (Carmiña Candido Daverio), Rafael Roldán Auzqui, Coca Rossi, Raúl A. Rossi, Darío Rossi, Yoli Rotenberg, Conrado Nalé Roxlo , Susana Rozas, Daniel Ruiz Rubini, María Angélica Salguero, Pedro Salinas, Susana Salomón i , Abel E. Schaller, Nora Lilián Séculi, Mariano Shifman , Emilio Silver, Sergio Sichenze, Ana Muela Sopeña, Fernando Sorrentino, Silvia Spinazzola , Alfonsina Storni, Amado Storni, Stella Maris Taboro, Rabindranath Tagore, Alberto Tasso, Claudia Tejada, Raquel Tepich , Federico Tinivella , Gustavo Tisocco , Víctor Hugo Tissera , Lucila Tolari Guimarey, Elena Beatriz Tolosa , Osvaldo H. Trinchero , Astul Urquiaga , Marcelo Juan Valenti, Susana Valenti, César Vallejo, Camilo Valverde Mudarra, Rubén Vedovaldi, Rubén Vela, Bella Clara Ventura , Roberto F. Vince,  Lillian Viotti, María Wine, Berta Wexler, Gabriel Zacnún , Daisy Zamora ,Fernando de Zárate Cilda Zatzkin ,Susana Zazzetti, Edgardo Zotto, Beatriz Zuluaga

 

 

14/07/2011 23:55 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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