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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2013.

deliteraturayalgomas

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De qué justicia me habláis,

hombres doctos, si aún

persiste media humanidad

mendigando a la otra mitad?

       OSCAR AGÚ

Fuente: CADENCIAS

Santa Fe (Argentina), 1986

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       De literatura y algo más...

 

   El poema del escritor santafesino Oscar Agú precede a mis palabras por su intensidad.

   Como todos los meses va mi agradecimiento a quienes colaboraron con sus obras y a los lectores por el incentivo.

   También van mis deseos de armonía general. Hasta la próxima.

 

                      Betty Badaui

 

Colaboradores:       Raúl Astorga,  Rosario

                              Lily Chávez,   Córdoba

 

 

Quienes deseen publicar sus escritos enviar en Arial, tamaño 12, máximo 2 páginas al siguiente contacto:   betty.badaui@gmail.com

 

  

 

 

02/07/2013 00:11 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

Breves

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No puede haber una revelación más intensa del alma de una sociedad que la forma en que trata a los niños.-

     NELSON MANDELA

 

Hay derrotas que tienen más dignidad que una victoria.-

     JORGE LUIS BORGES

 

Lo que importa es cuánto amor ponemos en el trabajo que realizamos.-

     MADRE TERESA DE CALCUTA

 

No perdamos nada del pasado. Sólo con el pasado se forma el porvenir.-

     ANATOLE FRANCE

 

Un científico en su laboratorio no es sólo un técnico: es también un niño colocado ante los fenómenos naturales que lo impresionan como un cuento de hadas.-

     MARIE CURIE

 

 

02/07/2013 00:14 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

Narrativa: Fernando Sorrentino

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Fernando Sorrentino

 

Mi amigo Lucas

 

 

Tengo un amigo todo lo dulce y tímido que puede pedirse. Se llama Lucas, usa lentes sin armazón y anda por los cuarenta años. Es de reducida estatura, es delgaducho, tiene un bigotito ralo y una calva que reluce.

Para no molestar a nadie, camina siempre de perfil. En vez de pedir permiso, prefiere deslizarse apenas por un costado. Los perros y los gatos callejeros le infunden terror, y, para evitarlos, se cruza a cada instante de una vereda a la otra.

Habla con una vocecilla sutil, casi transparente de tan inaudible. Jamás ha interrumpido a nadie, pero no logra emitir más de dos palabras sin que lo interrumpan. Y se siente dichoso de haber podido pronunciar esas dos palabras.

Hace años que mi amigo Lucas está casado: con una mujer delgada, colérica, nerviosa; tiene voz aguda hasta lo insufrible, fuertes pulmones, nariz afilada y lengua de víbora; su temperamento es indomable, y su vocación, domadora.

Lucas —me gustaría saber cómo— se ha continuado en un niño. La madre lo bautizó Juan Facundo: es alto, rubio, flequilludo, atlético, inteligente, suspicaz, irónico y vigoroso. Él y su madre le asignan a Lucas un lugar nulo en el universo y, por ende, desoyen sus escasas e imperceptibles opiniones.

Lucas es el más antiguo y el menos importante de los empleados de una lúgubre compañía importadora de tejidos. Es una casa muy oscura, con pisos de madera negra, ubicada en la calle Alsina. El dueño se llama don Aqueróntido: hombre de bigotes feroces, de pelo hirsuto, de voz atronadora, violento, avaro. Mi amigo Lucas se presenta vestido de negro, con un traje muy viejo, brilloso de tanto uso. Sólo posee una camisa, con anacrónico cuello de plástico. Y una sola corbata: tan deshilachada, que parece un cordón de zapatos. Incapaz de resistir la mirada de don Aqueróntido, Lucas no se atreve a trabajar sin saco y se coloca un par de sobremangas grises para preservarlo. Su salario es irrisoriamente bajo: no obstante, Lucas permanece todos los días trabajando tres o cuatro horas de más, pues la tarea que le ha asignado don Aqueróntido es tan desmesurada, que no alcanzaría a realizarse en el horario normal.

Justamente ahora —cuando don Aqueróntido acaba una vez más de rebajarle el sueldo— la mujer ha decidido que Juan Facundo no cumpla sus estudios secundarios en un colegio estatal y gratuito. Ha preferido inscribirlo en un instituto muy costoso del barrio de Belgrano. Ante esta erogación, Lucas ha dejado de comprar las Selecciones del Reader’s Digest, que constituían su lectura predilecta (en el último artículo que leyó una psicóloga exhortaba al marido a autorreprimir la propia personalidad avasallante para no entorpecer la realización personal de su esposa y sus hijos).

 

• • •

 

Pero, apenas sube a un colectivo, Lucas suele proceder así:

Pide el boleto y empieza lentamente a buscar el dinero, manteniendo al chofer con la mano extendida y en un estado de incertidumbre. Lucas no se apresura en absoluto: es posible que la impaciencia del conductor le cause placer. Luego paga con la mayor cantidad posible de monedas de escaso valor, entregándolas de a poco, en cantidades distintas y a intervalos irregulares. Esto perturba al chofer, pues, además de estar atento al tránsito, a los semáforos, a los pasajeros que suben y bajan, y al manejo del vehículo, debe simultáneamente efectuar cálculos aritméticos. Lucas agrava sus problemas incluyendo en el pago una vieja moneda paraguaya que conserva con tal propósito y que le es invariablemente devuelta en cada ocasión. Así, suelen cometerse errores en las cuentas y, entonces, entablada la discusión, Lucas defiende sus derechos con razonamientos contradictorios y absurdos, de tal modo que nadie sabe qué argumenta en realidad. El colectivero suele terminar, en tácita rendición, por arrojar las monedas a la calle —tal vez para no arrojar a Lucas o arrojarse él mismo—.

Cuando llega el invierno, Lucas viaja con la ventanilla abierta de par en par. El primer perjudicado es él: ha contraído una tos crónica que a menudo le hace pasar las noches en vela. Durante el verano, cierra herméticamente la ventanilla y deja que el sol pegue en el vidrio y multiplique su calor: de esta manera, más de una vez ha sufrido quemaduras de primer grado.

Lucas tiene prohibido el tabaco y, en realidad, fumar le resulta insoportable. Pero en el colectivo enciende un cigarro gordo, barato y de espantoso olor que produce ahogos y toses. Cuando baja, lo apaga y lo guarda para el próximo viaje.

Lucas es una personita sedentaria y escuálida: jamás le interesaron los deportes. Sin embargo, los sábados a la noche sintoniza su radio portátil, dándole el máximo volumen, para escuchar el boxeo. El domingo lo dedica al fútbol, y tortura a los demás viajeros con estruendosas trasmisiones.

El asiento del fondo es para cinco personas: Lucas, a pesar de su pequeño tamaño, se ubica de modo que sólo quepan cuatro y aun tres. Si hay cuatro sentados y Lucas está de pie, exige permiso con tono de indignación y de reproche, y se sienta con las manos en los bolsillos del pantalón, de manera tal que sus codos quedan incrustados en las costillas de sus aláteres.

Cuando viaja de pie, lo hace con el saco desabotonado, procurando que el borde inferior pegue en el rostro o en los ojos del que está sentado.

Si alguien se halla leyendo, pronto se convierte en presa de Lucas: para hacerle sombra coloca la cabeza bajo la lamparilla. A intervalos, la retira, como por azar; el lector devora con ansiedad una o dos palabras, y allí, incansable, vuelve Lucas al ataque.

Mi amigo Lucas conoce la hora en que el colectivo se halla más atestado. Antes de subir, ingiere un emparedado de salame y roquefort, y bebe un vaso de vino tinto ordinario. En seguida, con los restos del pan mascado y del fiambre y el queso entre los dientes, y con la boca bien abierta, recorre el vehículo pidiendo enérgicamente permiso.

Si se acomoda en el primer asiento, no lo cede a nadie. Pero, si se halla en los últimos y sube un anciano enclenque o una mujer con un bebé en brazos, Lucas —sin perder un segundo— se levanta con celeridad y los llama a grandes voces, ofreciéndoles su lugar. Ya de pie, expone un comentario recriminatorio contra los que permanecieron sentados. Su elocuencia es abrumadora: varios pasajeros, mortalmente avergonzados, descienden siempre en la siguiente esquina. Al instante, Lucas ocupa el mejor de esos asientos libres.

                                 • • •

 

Mi amigo Lucas se apea de muy buen humor. Camina hacia su casa con timidez y por el cordón de la vereda. Como carece de llave, tiene que tocar el timbre. Si en la casa hay alguien, rara vez se niegan a abrirle. En cambio, si su mujer, su hijo o don Aqueróntido no se encuentran, Lucas se sienta en el umbral a esperar que regresen.

 

 

 

 

[De La regresión zoológica, Buenos Aires, Editores Dos, 1969.]

 

 

 

 

02/07/2013 00:17 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Poema: Oreste Abiatte

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        DESPUÉS DE AYER

                                  a Ladia

 

     Se fue de sí un día.

     De pronto.

     Inadvertidamente;

como inadvertida fue siempre su existencia.

     Hasta creo que nunca existió,

a pesar de su presencia viva.

      Acaso fue sólo un mimetismo, que la hacía reír

si yo reía;

que la hacía llorar

si yo lloraba.

       Tal vez fue sólo presencia sin piel,

abrigada en mi piel.

        Que entonces se hizo ausencia

para caminar ayeres.

         Como un tímido vuelo hacia los silencios verdes

de una tarde desganada

que bostezaba su crepúsculo.

         Como una estrella que se apaga en el cosmos de otra

que se enciende viva a su sombra.

    ORESTE ABIATTE

 

Fuente:  PALABRAS

Prólogo:  SERGIO KIPLER

Ilustración:  NIDIA RUSCITTI

Talleres Gráficos JORGE LORDI

Santa Fe, año 1985

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  Recordar a Oreste Abiatte es ahondar en la profundidad de la Palabra.-               

02/07/2013 00:19 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

"Esas ramas altas", libro de Jorge Isaías

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   Las lecturas rápidas por brevedad de texto tienen que ser substanciosas para que atraigan al lector.

   En "Esas ramas altas", como lectora, capté variadas intensidades de estímulos que me llegaron mientras recorría sus páginas

   Hallé poemas con versos muy cortos que se engrandecen en un lenguaje cotidiano y sembrador de recuerdos.

   Creí apropiado transcribir uno de ellos sin extenderme en apreciaciones personales, lo hallarán en la página 85 del libro mencionado.-

             Betty Badaui

 

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                 LXVI

                        Poema de Jorge Isaías

 

Alto muy alto

en el cielo

volaron gaviotas,

cigüeñas y garzas

en aquel otoño

que se perdió

para siempre.

Alto muy alto

se esfumó

esa mañana

la única golondrina

que extraviara

su rumbo.

 

Lejos muy lejos

quedara ese niño

que todo miraba

sentado, la espalda

apoyada a ese árbol

que se llevó la tormenta.

    

        <><><><>

Fuente: Esas ramas altas

Autor:  Jorge Isaías

Pintura de tapa: Darío Sigismondo

Contratapa: Ana Bugiolacchio

Maquetación: Sergio Gioacchini

Impresión: Editorial Ciudad Gótica

Rosario, Argentina – 2013

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02/07/2013 00:22 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

Poema: Marita Ragozza de Mandrini

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YO SÓLO QUIERO . . .

Yo sólo quiero ser invisible,
un simple pedido
que no involucra a nadie más.
Cuando estoy con una persona
siento que sólo la mitad de mí misma está presente,
cuando estoy con dos personas
siento el cuarto de mí misma,
cuando estoy con tres personas,
siento el tercio de mí,
cuando estoy en una multitud
siento que no soy nadie.

MARITA RAGOZZA DE MANDRINI

02/07/2013 00:24 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

"Dos estaciones y media", libro de Liliana Chávez

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Me llegaron desde distintos lugares noticias de la presentación del libro de Lily Chávez "Dos estaciones y media", para los lectores de este sitio que no hayan podido estar en dicho acto transcribí una parte de la presentación,  no pedí autorización a la autora amiga, simplemente me dejé llevar por mis sentimientos con el deseo de que sea bien recibida mi intención.

Por ser Lily colaboradora de este sito junto a Raúl Astorga, me enorgullecen sus logros.

Desde el afecto

Betty Badaui

 

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El 15 de marzo del cte. Año, se efectuó la presentación de mi libro “Dos estaciones y media” La misma se realizó en la Asociación de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial de Córdoba, sito en calle Belgrano 224 de nuestra Ciudad de Córdoba, con palabras de la poeta Susana Cabuchi y de Jorge Paolantonio. Quiero compartir las palabras con las que Jorge hizo la presentación de este libro.

"La poesía es una manera de expresión como cualquier otra –decía Glauce Baldovín; "todas las maneras de expresión son buenas, como acariciarle el pelo a alguien, preparar el café con leche a la mañana, regar una planta, mirar el sol, caminar bajo la lluvia. No hay otros misterio" (citada por Livia Hidalgo)

Hemos anotado en la contratapa de este "Dos estaciones y media” –que hoy presentamos- que se trata de un texto que revela un itinerario en tiempo y espacio. Una travesía que, a pesar del trayecto, tiene una imagen omnipresente y es la de esa mujer 'confinada al recuadro de una ventana donde los pájaros pocas veces se dejan ver’.

He resaltado también que Liliana Chavez se deja habitar por revelaciones: sabe que ‘a veces la realidad es una verdad tardía’. Por ello, utilizando una historia familiar tocante –que ella se ocupa de re-significar- la poeta pone a su propia madre en ese ventanal y la suspende para susurrar la sentencia de Publio (el) Sirio: "quien pierde la fe no puede perder más". La paradoja es en qué medida esa madre y esa hija [los roles a veces se invierten y otras son simbióticas o indivisibles] luchan para no perder la fe. Hay un credo antiguo que a veces las ampara. Pero también hay un miedo atávico, un temblor jamás convidado que se cuela por las grietas de la duda o la incertidumbre.

Sucede entonces que la voz filial necesita desdoblarse entre visión palpable y sentimiento entrañable. Hay un deseo: ‘aletea, Madre, no te quedes entre las cenizas’. Este vocativo es reminiscente de aquel bellísimo pedido de Dylan Thomas a su propio padre: Do not go gentle into that good night / Rage, rage against the dying of the light// [= no entres dócilmente en la buena noche aquella / Lucha, Lucha contra la muerte / desaparición de la luz].

"Dos estaciones y media" –título puesto así, frente a nosotros, en el aire- alude literalmente a una medición. ¿Es una medición exacta? Diríamos que no. Ni siquiera llega a completar ese tres que dicta la cifra armónica perfecta. Pero justamente, Liliana necesita esta primera instancia - la nominal- para introducirse (e introducirnos) en un devenir tantálico. [Y si menciono a Tántalos no lo hago en el sentido Kantiano, sino en el de la impotencia del rey mítico cuya sed y hambre jamás podía saciar.] Es paradójico, por otro lado, que esas "dos estaciones y media" esté dividido en tres partes. Quizás sin intención confesa, la poeta "necesita" merodear la armonía. O al menos, deslizarla.

La primera sección no lleva un nombre identificable. Sin embargo, y basándonos en el hecho de que las dos partes restantes son "casas" –concretamente "la casa de la calle Elfein" y "la casa del boulevard"- se nos ocurre que este lugar innominado de la primera parte es justamente la antítesis de lo que Liliana nombra cuando dice "la casa". Más bien es un lugar sombrío. La idea de un lamento que no cesa y la reiteración de la palabra llanto termina de conformar ese hospital u hospicio donde contrastan el berrido de un recién nacido y esa mujer que seca unos pies que se mueren.

[Citamos:] "me pregunto madre / que te duele más/ si esa herida en tu costado izquierdo/ o esa oración que no llega / a oídos de Dios". Y es ese estado agónico en "la casa del dolor" el que se mide en dos estaciones y media. [Citamos:] "Han pasado dos estaciones y media / todo el frío y la sed/ todos los enjambres". Pero hay una luz que se enciende por primera vez: "Es hora de volver a casa (aunque el dolor insiste en alojar sus crías en el cuerpo)".

Abre la sección de "la calle Elfein" una cita de Petrarca: "el constante suspirar nada alivia". Esa idea de que de nada vale condolerse se tiñe de una nostalgia que no permite asir la frialdad que predica. [Citamos:] "extraña la mujer impresa en su memoria / la que ahora camina al borde de la lejanía // extraña el trabajo de las manos […] la brisa / en la ronda de la mirada". Liliana alcanza aquí una imaginería que vibra entre el realismo crudo y la poesía pura: "lo suyo es un monólogo: comienza y termina / en abismo/ como una palabra que atada al árbol de la muerte /sigue teniendo hijos". "Claudicar no es lo de ella" dirá poco más adelante para llevarnos hasta ese ‘aletea, Madre, no te quedes entre las cenizas’ que anoté al principio. Es en esta instancia, también, donde la impotencia acentúa una sensación que –agazapada- ha venido amenazando: "Ella que lo ha visto todo ha quedado afuera / Parece no estarle destinado resplandor alguno".

Esta separación del objeto amado parece señalar dos vías: el renacer del sufriente [ahora iluminado a través del padecimiento ] y la soledad de aquel que sostuvo [agotado y ya sin posibilidad de resplandecer]. No voy a entrar en disquisiciones filosóficas. Prefiero traer una anécdota de Rudyard Kipling. Visitando Japón, en 1889 –Kobe, para ser exactos- el inglés vio bajo la lluvia un cortejo fúnebre. "Pasó una procesión caminando pesadamente por el fango pastoso. Nadie lloraba. Alguien cantaba una canción a media voz, una canción quejumbrosa que sí había oído una vez, muy lejos, al norte de la India, de labios de un nativo que había sido desgarrado por un oso. No tenía esperanzas de salvación, y cantaba su propio canto fúnebre mientras lo transportaban. Al cortejo en Kobe fue añadiéndose gente, pero no hubo lágrimas ni aspavientos. Solo una canción que fue haciéndose colectiva y a media voz, respetuosa incluso con el terrible aguacero"

Y es en este punto donde 'la casa del Boulevard' recibe de nuevo a su dueña. "Ha sido largo el camino; hastiados los dedos que tocaron el dolor". "Ella ha cedido sus piernas; ya no pregunta por qué: tiene un Dios que le ha encendido los ojos". A la iluminación por el dolor es casi un lugar común. Pero aquí está expresado con una poesía potentísima que sacude con cada verso. Tomemos para finalizar estas cuatro líneas No hay conclusiones posibles. Acaso exista un árbol donde colgar los sueños // pero eso quizá sólo lo sepan los pájaros.

Como en el cortejo de Kobe, Liliana Chávez canta una antiquísima canción. Quizás solo musita una oración aprendida de su propia madre. La hija amantísima ofrenda las últimas y las más expresivas visiones de una resolana provinciana y claroscuros de tragedia.

El hospital, la casa de la calle Elfstein, la casona del boulevard: cada una ha cobijado la medida entre el padecimiento y la desesperanza, cada una ha sido testigo de un ser que pudo re-encender el credo de prevalecer con la palabra, entre el dejarse morir y el de luchar contra la desaparición de la luz.

De allí que en DOS ESTACIONES Y MEDIA sean tan altos el amor y la fe como la poesía que los atraviesa.

JORGE PAOLANTONIO

Marzo de 2013

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Fuente: http://lilianachavez.blogspot.com.ar

 

02/07/2013 00:27 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 8 comentarios.

Lista de autores publicados

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LISTA DE AUTORES PUBLICADOS

DESDE ENERO DE 2008 HASTA JULIO DE 2013.-

Oreste Abiatte, Delfina Acosta, María José Acuña Beláustegui, Delmira Agustini,  Oscar Ángel Agú, Claudia Ainchil, Rafael Alberti, Andrés Aldao, Wallada Bin Al-Mustakfi, Claribel Alegría,Vicente Aleixandre, Maritza Álvarez, Tomás Allende, Pablo Anadón, Raúl Astorga, María Ángeles Astorga, Mirley Avalis, Betty Badaui , Santiago Bao, Charles Baudelaire, Edgard Bayley , Gustavo Adolfo Bécquer, Gioconda Belli,Mario Benedetti , María Rosa Berdou , Gloria de Bertero, Pere Bessó Gonzalez, Laura Bianchini, Romina Biassoni, Molly Bic , Alicia Borgogno, Karin Boye, Olga Bressano de Alonso, Marta Brossa, Gabriela Bruch ,Juan Carlos Bustriazo Ortiz, Alicia Cámpora , Olga Cabrera Ladu, Leandro Calle, Carmen María Camacho Adarve, Delia Cristina Campello, Martín Canals, Concepción Cantelar,Julio Carabell i , Jorge Luis Carranza, Augusto Casola, Sergio Omar Castañeira, Rosario Castellanos, Eugenio Castelli ,Juana Castillo Escobar, Liliana Celiz ,Mirna Celis, Luis Cernuda, Eduardo Cichi, Marta Comelli,Carmen Conde, Nora Coria, Julio Cortázar, Inger Cristhensen, Antonio Juan Cruz, Rosa Lía Cuello , Liliana Chavez , Eduardo Dalter, Elisa Dejistani ,Marta de París, Piero De Vicari , Ramón María Del Valle Inclán, Patricia Diaz Bialet, Marta Luz Dino, Alejandro Drewes, Danilo Doyharzabal , Anahí Duzevich Bezoo, Beatriz Elías, Jorge Luis Estrella, Darío Falconi, Rosa Fasolís, Silvia Favaretto , Baldomero Fernández Moreno,Cristina Fernández, Josefina Fidalgo, Mónica Flores, Elsa Florit, Luján Fraix, Julio César Forcat, Julieta Funes, Edita Gaite, Gustavo Galliano , Federico García Lorca, Laura García del Castaño, Zunilda Gaite, Ariel Giacardi, Juan Pablo Giordano, Luis de Góngora, Inés Goyenechea, Ricardo Guiamet, Lelio Gurruchaga, María Elena Hayquel, Miguel Hernández, Perfecto Herrera Ramos, Nazim Hikmet, Vicente Huidobro, Juana de Ibarbourou, Jorge Isaías, Lia Karavia, John Keats, Omar Khayyam, Marina Cecilia Kohon, Carmen Landaburu ,Nora Lanzieri, Alejandro Laurenza, Héctor E. de León Born,  Florencia Lo Celso, Claudia Isabel Lonfat, Amalia López, Carlos López Narváez, Antonio Machado, Madre Teresa de Calcuta, Roberto Malatesta , Irma Elena Marc, Irene Marks,Marco Marino, Santiago Medina, Noemí Merlo, Miguel Ángel Migliarini , Gabriela Mistral, Milagros Moreno, Daniel Montoly, Betty Morero, Lilí Muñoz, Jorge Muñoz, Pablo Neruda, Nezahualcóyotl ,Marina Nill, Roberto Nistal, Abu Nuwas, Sebastián Olasso , Victoria Oliva, José Manuel Oliveros, Alvaro Olmedo, Norma Padra, Analía Pascaner, Elisa Lidia Pastuszenko, Octavio Paz, Jhon Francis Peña Arévalo,Emilio Pérez Delgado, María del Mar Pérez López, Mario Perone, Miguel Julio Perret, Edgar Piñeiro, Alejandra Pizarnik, Josefina Plá,Eugenio Politsky, Jacques Prévert, Marita Ragozza ,Estela Raval, Clara Rebotaro, Trini Reina, Rolando Revagliatti , María del Carmen Reyes, Soraya Righetti, Arturo Ríos, Alex Rodríguez Bonel , Ana María Rodríguez Francia, Juany Rojas, Marta Roldán (Carmiña Candido Daverio), Rafael Roldán Auzqui, Marcela Rosales, Coca Rossi, Raúl A. Rossi, Darío Rossi, Yoli Rotenberg, Conrado Nalé Roxlo , Susana Rozas, Daniel Ruiz Rubini, Gonzalo Salesky, María Angélica Salguero, Pedro Salinas, Susana Salomón i , Abel E. Schaller, Nora Lilián Séculi, Mariano Shifman , Emilio Silver, Sergio Sichenze, Ana Muela Sopeña, Pecas Soriano,Fernando Sorrentino, Silvia Spinazzola , Alfonsina Storni, Amado Storni, Wislowa Szimborska, Stella Maris Taboro, Rabindranath Tagore, José Emilio Tallarico, Alberto Tasso, Claudia Tejada, Raquel Tepich , Federico Tinivella , Gustavo Tisocco , Víctor Hugo Tissera , Lucila Tolari Guimarey, Elena Beatriz Tolosa ,Carlos Toro Montero, Tomás Tranströwer, Osvaldo H. Trinchero , Astul Urquiaga , Mariana Vacs, Marcelo Juan Valenti, Susana Valenti, Leda Valladares, César Vallejo, Camilo Valverde Mudarra, César León Vargas, Rubén Vedovaldi, Rubén Vela, Rafael Velasco, Bella Clara Ventura , Roberto F. Vince,  Lillian Viotti, María Wine, Berta Wexler, Gabriel Zacnún , Daisy Zamora ,Fernando de Zárate Cilda Zatzkin ,Susana Zazzetti, Edgardo Zotto, Beatriz Zuluaga, Virgilio Zurlo

 

 

21/07/2013 07:37 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Poema: Yoli Rotenberg

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            DESAFÍO

 

Porque hoy tengo miedo nuevamente,

y comprender no puedo

las insólitas razones que me guían

a tolerar

el fruto amargo que en mi boca dejan

tus hirientes palabras…

cual dardos a mis sienes hieren

el corazón, el alma…

y trastocas

mi dignidad en tu dispersa arena.

Porqué hoy tengo miedo de mis pasos,

de estos ojos que ya nunca te encuentran,

del silencio, del grito,

de los mares helados que me cercan.

Porqué hoy tengo miedo del mañana,

de saber que el fin está cercano…

y tú, inconsciente,

ni siquiera comprendes

que el amor se termina,

que se acaba también la tolerancia.

Y repites tu torpe letanía,

 -me condenas

y te condenas-

día tras día, hora tras hora

en un absurdo desafío…

caminas al borde del abismo

sin detenerte.

Y hoy tengo miedo…

Más, te lo advierto,

nunca has de arrastrarme

a tu balcón insensato

del suicidio.

 

 Yoli Rotenberg

 

22/07/2013 22:06 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

papa Francisco

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               FRANCISCO

 

 

"El hombre tiene necesidad de conocimiento, tiene necesidad de verdad, porque sin ella no puede subsistir, no va adelante. La fe, sin verdad, no salva, no da seguridad a nuestros pasos"


22/07/2013 22:10 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.


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