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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2014.

deliteraturayalgomas

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     "Acariciaba

la aldaba

de tu universo

      mi mano.

          Mas

no osó llamar

            mi mano."

     ORESTE ABIATTE

Santo Tomé, prov. de Santa Fe

          1926 - 1999

Fuente: SIEMBRA DE VOCES

Impreso en IDEOGRAF, julio de 1994

        <><><><><><><><><>

 

     DE LITERATURA Y ALGO MÁS...

   Y una vez más..., me regalo y comparto un poema de Oreste Abiatte en el editorial.

   Buen mes y gracias por haber llegado hasta aquí.

                       

                        Betty Badaui

 

Colaboradores          Raúl Astorga, de Rosario

                         Lily Chávez, de Córdoba

 

Contacto: betty.badaui@gmail.com

 

  

  

 

01/08/2014 05:25 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Breves

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"Hay dos maneras de vivir una vida. La primera es pensar que nada es un milagro. La segunda es pensar que todo es un milagro. De lo que estoy seguro es que Dios existe"

        ALBERT EINSTEIN

 

“No puede haber una sociedad floreciente y feliz cuando la mayor parte de sus miembros son pobres y desdichados.”

         ADAM SMITH

 

La vida no es fácil para ninguno de nosotros. ¿Pero qué hay con eso? Tenemos que tener perseverancia y, sobre todo, confianza en nosotros mismos.”

         MARIE CURIE

 

.

 

01/08/2014 05:28 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

Para niños: Gabriela Mistral

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    TODO ES RONDA

 

Los astros son ronda de niños,

jugando la tierra a espiar...

Los trigos son talles de niñas

jugando a ondular..., a ondular...

 

Los ríos son ronda de niños

jugando a encontrarse en el mar...

Las olas son rondas de niñas,

jugando a la tierra a abrazar...

 

    GABIELA MISTRAL

PREMIO NOBEL DE LITERATURA

               <><><><>

Vicuña-Chile, 7 de abril de 1889

Nueva York,  10 de enero de 1957

01/08/2014 05:30 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

Jorge Luis Estrella

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RETRATO



Hay en mi habitación

un retrato

en el cual

mis hermanos y yo

estamos colgados

de la absurda infancia

para siempre.

JORGE LUIS ESTRELLA

01/08/2014 05:32 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

Narrativa: Andrés Aldao

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El accidente

Caminaba distraído; más bien preocupado. Lo habían despedido hacía algunos meses. Se sentía agredido por la realidad: la percibía despiadada, intolerante, ensañándose con él. La incertidumbre y el temor al futuro se le clavaron como una espina endemoniada, ponzoñosa. La mujer no cesaba de sermonearlo, de quejarse sin pausa, de enrostrarle el éxito de los amigos y reprocharle sus fracasos.

Tal vez por eso no vió venir el auto rojo ni escuchó el grito de la mujer advirtiéndole. El guardabarro lo arrojó con violencia sobre el pavimento y al caer sintió que la cabeza daba contra el cordón. Percibió el dolor, intenso, impiadoso, burlón. Y luego nada; una dimensión huera, oscura.

Abrió los ojos con un parpadeo indolente. Contempló la calle desierta; los árboles configuraban una línea prolija, elegante, que iba perdiéndose en la perspectiva del horizonte de su mirada. Entonces recordó el accidente. Trató de incorporarse; una vez en pie sintió la punzada en la cabeza, alrededor de la nuca. Se miró la ropa: estaba entera y solamente un poco de suciedad en el pantalón y la campera. Sonrió feliz; estaba vivo, no le había ocurrido nada serio. “Pudo haber sido peor”, pensó.

La calle estaba desierta. Echó a andar en dirección a ningún lugar. No conocía la vecindad; tampoco le importaba. Hacía meses que pateaba horas y horas por los barrios de la ciudad. Al principio buscaba trabajo, cualquier ocupación. La voz de su mujer, avinagrada y sentenciosa, obsesionaba sus sentidos; una angustia hosca invadía sus pensamientos. Luego, el salir a caminar por la ciudad recorriendo recovecos que no conocía le proporcionaba, por momentos, una calma desconocida, un sosiego bienhechor. Como una amnesia temporal que lo hacía olvidar de la realidad, ingrata y lacerante.

“Es raro -pensó-, me siento tranquilo, sin angustias ni acosos. No tengo ganas de volver a casa. No; estoy podrido de ser el blanco de su agresión. No quiero oírle el vozarrón monocorde y punzante. Cuando ella me regaña es como ver su dedo acusador delante de mis ojos. No; todavía voy a seguir andando por estas calles desconocidas”.

Ya no sentía dolores; tampoco en la cabeza. Quería compartir el gozo de haber sido la víctima de un accidente del que salió indemne. Pero la calle estaba vacía; ni un alma. “Lástima –pensó-, hubiera querido contarle a alguien este pequeño milagro. pero lo mismo da: qué le importa a la gente las penas o las dichas de los demás. Cada uno en lo suyo y el resto del mundo que reviente”.

Lo colmaba una beatitud que se esparcía por todo su ser. No pensaba en su mujer, ni en la falta de empleo, o en las deudas que lo acosaban y no le daban reposo. Observaba la tersura de algunas nubes navegando por el cielo límpido y celeste, transparente como un cendal delicado, y se sintió estremecido por un placer desconocido. El aire era fresco, se percibía su pureza, y un aroma fragante, como de rosas y jazmines, le generaron una sensación agradable.

Anduvo un rato largo; no estaba cansado, tampoco tenía sed, o hambre. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba de un bienestar así. Se sentía feliz. Esbozó una sonrisa plácida: “Como cuando era pibe, viviendo protegido por los viejos; sin las angustias de la vida adulta, sin las malditas deudas”, recordó meneando pausadamente la cabeza.

Siguió su marcha; se detuvo un rato, contempló los alrededores. Y de pronto se acordó: “¿Dónde está la mujer que me gritó ‘cuidado con el auto’.? ¿Y el que manejaba el coche? ¿Porqué no se detuvo para ver qué me sucedió?” Las respuestas eran burlonas, crueles. Su mente no las admitía.

Ese silencio cóncavo que lo escoltaba desde hacía rato; las ausencias, la soledad espectral de las calles que iba recorriendo; el apacible y lejano tañido de campanas; ese murmullo de gemidos que parecía un réquiem coreado a capella, le produjeron congoja. Un lagrimón furtivo le birló la sonrisa. Por que sólo entonces comprendió la verdad de la historia: estaba muerto. Irremisiblemente muerto •

Andrés Aldao

Fuente: Artesanías Literarias (sitio del autor)

01/08/2014 05:34 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

Washington Daniel Gorosito Pérez

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LA METÁFORA DEL MAR

En el eclipse de la medianoche
se enciende la metàfora del mar.

Mar Muerto, Mar de Cortès, Mar Negro,
simplemente mar.

Desde las rompientes marinas,
me despojo de la espuma,
en la cotidiana meditaciòn
de las fronteras.

Màs allà de los perfiles de la luna
mido la existencia y me hundo
en el abismo azul
entre los pliegues de las rocas
para alcanzar profundidades
insospechadas por el hombre
en el jardìn de la conciencia marina.

Una brisa leve de gaviotas
se derrama sobre las tenues arenas.
La metàfora del mar se hace presente.


WAHSINGTON DANIEL GOROSITO PÉREZ

 

01/08/2014 05:37 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

Poemas de Juany Rojas

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      DEJAR EN REMOJO

 

Para desvanecer las manchas

de la ropa    de los platos

de la ira.

 

Para ablandar la dureza

del garbanzo

de la amargura

 

sumergir los pecados

en la inocencia del agua

ahogarlos

en blanco jaboncillo

 

y luego

con suave movimiento

con circular movimiento

dejar otra vez limpio

el cristal

de la mirada

 

     00000

 

 

     LA SIESTA

 

Para que se olvide de mi cuerpo

pongo mi sombra a dormir siesta

bajo un duraznero

para seguir

liviana por los días

desatada de amarras

libertina sin sombras

 

     Juany Rojas Castro

 

Fuente: QUEHACERES, JUANY ROJAS.

Poesías pág.73 y pág.51

Primera Edición en agosto de 2006, Editorial La Trastienda

Segunda Edición en abril de 2010, Editorial Semejanza

 

 

01/08/2014 05:40 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 6 comentarios.

Bienvenido, Sergio Cataldi

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                     Material enviado por Nora Badaui

                                           GRACIAS, NORA

 

BERABEVU Y SU HISTORIA

 

Cuántos inmigrantes esperaban el silbato

de aquella locomotora a vapor

anunciando entre los duraznillos

el nacimiento de nuestro pueblo,

calles de tierra sulkys y carretas

ambulaban en aquel paisaje

que con el tiempo fueron floreciendo

Casas, Boliches y Burdeles.

Cuántos recuerdos y anécdotas encierra

en las entrañas de su historial

María “PIMIENTA” así la conocían

los lugareños después de haberle

cebado mate a Sarmiento

 y deambulando por las calles

vaya a saber la cantidad de perros

que la seguían nos abandonó a los 131 años

¡que espíritu de vida!

“Alejandro” nuestro vice presidente 

de la nación nacido y criado en este pueblo

¡que orgullo!

y aquellos inmigrantes “Giunti y Gerbar”

amigos en el trabajo en aquella Alemania nazi un buen día apenas se despidieron porque la guerra avanzaba

por toda Europa

después de 35 años sin saber por 

donde andaban, entre yunque fragua

y martillo mientras la rueda del carro

tomaba forma en aquella herrería

este pueblo que recién había nacido 

se encargó de unirlo

cuando se vieron el llanto y el abrazo

 

 

 

dejo perplejo a más de un campesino

¡Que reencuentro!

Usina, barra de hielo y alumbrado

en bocacalles fue la novedad

por muchos años.

Cuantos hijos ha tenido Berabevú

que ya no están y se encuentran

sembrados por todo el mundo

pero su corazón siempre lo nombra.

Después de más de cien años

el silencio sigue reinando en las noches

estrelladas.

Amigos y peñas es algo común

tranquilidad y solidaridad también.

Aquí conviven españoles, italianos

alemanes, turcos, criollos, blancos

negros y mestizos pero a la hora

de ayudar todos están

Berabevú aquí nacimos…

 aquí estudiamos…

 aquí vivimos…

 aquí trabajamos…

 aquí nos quedamos para siempre.-

 

 AUTOR:

SERGIO CATALDI

BERABEVU , SANTA FE

 

01/08/2014 05:42 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 7 comentarios.


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