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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2014.

deliteraturayalgomas

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    A UNA MUJER

 

¡Niña!, si yo fuera rey daría mi reino,

mi trono, mi cetro y mi pueblo arrodillado,

mi corona de oro, mis piscinas de pórfido,

 y mis flotas, para las que no bastaría el mar,

por una mirada tuya.

 

Si yo fuera Dios, la tierra y las olas,

los ángeles, los demonios sujetos a mi ley.

Y el profundo caos de profunda entraña,

la eternidad, el espacio, los cielos, los mundos

¡daría por un beso tuyo!

      VÍCTOR HUGO

Besancon, 1802 - París, 1885

 

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                  DE LITERATURA Y ALGO MÁS

 

El poema de Víctor Hugo lo coloqué por su frescura juvenil  que sabe a amores que atraen desde las palabras; es interesante comparar con la poesía actual que corre el ritmo de otra época, no obstante las diferencias de estilos aquéllas y éstas ofrecen el valor y la belleza de la palabra.

Al margen de los gustos individuales, los poemas marcaron y marcan sus tiempos llevados de la pluma de sus autores.

Analicé los de este mes, unos me atraen más y otros menos, como corresponde por la libertad de elección, pero en la totalidad de ellos hallé el entusiasmo de escribir, trabajar y moldear esas palabras que se engrandecen cuando se comunican con su o sus lectores.

A todos les agradezco, a quienes no están físicamente los recuerdo con afecto por tantas lecturas disfrutadas durante años.

A ustedes, lectores, mi reconocimiento  por haber llegado hasta aquí para disfrutarlos o para alentarlos en su compromiso literario.

Sobra decir que a la narrativa también la valoro y me satisface leerla y compartirla.

Como todos los meses deseo que los disfruten y se comuniquen entre ustedes como mejor les plazca.

Un abrazo.

 

                                 Betty Badaui

 

Colaboradores:                 Raúl Astorgga

                                 Lily Chávez

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Los trabajos enviar en word, letra arial o semejante, tamaño 12.

 En poesía un par de poemas.  En prosa que no supere las dos páginas

Contacto:   betty.badaui@gmail.com

Gracias por participar

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El planeta necesita que no lo agredamos y nosotros lo necesitamos bien

04/03/2014 04:01 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 4 comentarios.

Breves

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Material enviado por Amalia López

 

 

Si te casas lo lamentarás. Si no te casas, también lo lamentarás.

SOREN KIERKEGAAD

 

Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección.

ANTOINE DE SAINT-EXUPERI

 

En un beso, sabrás todo lo que he callado.

PABLO NERUDA

 

No hay disfraz que pueda largo tiempo ocultar el amor donde lo hay, ni fingirlo donde no lo hay.

FRANCOIS DE LA ROCHEFOUCAULD

 

El amor no tiene cura, pero es la única medicina para todos los males.

LEONARD COHEN

 

 

04/03/2014 04:03 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 7 comentarios.

"El sueño que acosa", de Alicia Cámpora

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                EL SUEÑO QUE ACOSA

Un sueño absolutamente metódico la acosaba. Un hombre con un sobretodo negro, largo hasta los pies, avanzaba por el jardín hacia la puerta de su casa. Llevaba un sombrero también negro que no le dejaba ver la cara. Sólo la sonrisa. Grande y hacia un costado. Levemente inclinada hacia un costado. Los pasos del hombre eran cortos y silenciosos, pero decididos.
Lo más trágico del sueño era que ella estaba con la puerta abierta y cuando veía al hombre, su cuerpo se inmovilizaba. Hubiera querido correr hasta el teléfono y llamar a la policía o cerrar las puertas y ventanas, pero no podía. Era esa sonrisa la que la dejaba irremediablemente inmóvil hasta el momento en que concentraba todas sus fuerzas y hacía un terrible esfuerzo. Entonces lograba llegar a la puerta de entrada. El hombre llegaba junto con ella y se enfrentaban sus ojos. Ahí terminaba el sueño.
Teresa vivía sola. Sus tres hijos estaban casados y Ángel había muerto hacía diez años. Nadie quería que estuviera sola en esa casa demasiado grande para una persona, pero ella aseguraba que el día que tuviera que dejarla se moriría. Tampoco nadie podía entender la razón por la que se sentía tan unida a la casa, ya que no se podía decir que tuviera recuerdos dulces que la ataran a ella.
Ángel había sido algo así como una bestia que sólo le había proporcionado sufrimientos. Siempre la había tratado como si la odiara. Y a pesar de todo ella lo había querido. Había perdonado y justificado todas sus canalladas. Y a los setenta años, seguía viviendo ahí sin hacerle caso a nadie. Ni el sueño persistente la había hecho desistir.
El sueño había aparecido por primera vez la noche del cumpleaños de Teresa. Había seguido invadiéndola una vez por noche durante dos meses. Después empezó a repetirse, dos, tres, cuatro veces cada noche. Y ella se despertaba agitada y con mucho miedo. Alguna vez hasta tuvo fiebre.
Teresa tenía la costumbre de ir a comer a la casa de sus hijos los lunes, martes y viernes. Una vez en cada casa. El martes se levantó tan decaída que se quedó todo el día en cama. A la noche, el sueño convivió con ella todo el tiempo. Empezaba y terminaba y volvía a empezar. Siempre exactamente igual. El hombre avanzando. El sobretodo largo y negro. El sombrero que le tapaba la cara. La sonrisa levemente inclinada hacia un costado. Su inmovilidad. Su esfuerzo. El encontrarse en la puerta. Una vez tras otra. Sin descanso.
El viernes sus hijos empezaron a alarmarse. Teresa no aparecía por ningún lado. Decidieron forzar la cerradura y cuando entraron, la vieron tirada en el piso, muerta, con grandes moretones en los brazos y en las piernas. Junto a la ventana del comedor, que estaba abierta, el sobretodo largo y negro y el sombrero de Ángel descansaban sobre el sillón.
      

 ALICIA CÁMPORA, 1953-2008

Cuento del libro “DOMINÓ” de Alicia Cámpora - YAGUARÓN EDICIONES- 2004

 

 

 

04/03/2014 04:05 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 4 comentarios.

La narrativa de Alicia Cámpora

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                                  Foto sacada del blog de la autora

 

LA NARRATIVA DE ALICIA CÁMPORA

 

                     

                                       Por Betty Badaui

 

La narrativa de Alicia Cámpora nuevamente me sorprende, creemos, absurdamente, conocer la forma estilística de un autor cuando seguimos su obra, sin tener en cuenta que la creatividad del escritor siempre tiene que tocar el punto justo del asombro; para que éste nos deleite como si fuera la primera vez que leemos a dicho autor.

   En "Nada hacía suponer", los cuentos de Alicia nos mostraban su realismo con un manejo suelto y casi tierno del lenguaje, ajustado éste a cada tema con una crudeza suave; entrábamos en estos relatos con liviandad aunque nuestras emociones se prendieran de las tramas.

   Esos relatos fueron el preludio de las novelas, cada una de ellas con una energía distinta pero siempre apresando nuestras emociones, "El ritual de la última semana" y "El extraño envoltorio del loco Pablo" se leen de una vez, sin pausas; luego llega una temática donde el amor y la historia se entrelazan con fuerza; leemos, consultamos, sacamos conclusiones mientras nos fascinamos con la narrativa de "En sus huesos revive el ardor".

   Ahora he abrevado en las aguas cristalinas unas y turbias otras, de Dominó; este dominó de palabras nos llega con una fuerza que abre heridas cuando lo leemos: "seguimos siendo tan pobres" se queda en nuestra garganta mientras empujamos hacia adentro las lágrimas como queriendo evitar ser testigos de una realidad que nos pertenece. La tabla salvadora llega con "el bizco", entonces respiramos con alivio porque la lealtad, la que espera "con una cuchara llena de remedio", también es patrimonio argentino.

   La presencia del torturador reporteado, picanea el interior, aún lacerado, de quien fue torturada, hay un "retorno al horror" y un final de gaviota.

   "Hombres dibujados" merece ser declarado poema, la autora lo relata casi dibujando las palabras.

   El entretejido fino de "Culpable por omisión" nos deja perplejos, en silencio...

   Cada uno con su historia, "esa gente que pasa a mi lado" es lo que vemos a diario, Alicia lo mira desde un enfoque profundo, el dolor de "Noelia" es una premonición para guiarnos a un final cuidadosamente elaborado.

   "Futuro muerto", tiene la magia de hacernos creer lo increíble y crece, crece en nuestra imaginación.

   La fantasía camina feliz por los pasillos de "hotel" y donde hay magia también pueden hallarse algunos personajes de Cortázar, para unirse a este relato distinto con multiplicidad de secuencias en una brevedad de astillas.

   "El académico y la escritora", es un relato que debe leerse no sólo para disfrutarlo sino para ver el espacio que media entre la ironía fina y la formalidad pomposa, salvada ésta por el magnífico vuelo hacia lo mágico que la autora les concede con la inclusión de Kafka y otros grandes idénticamente encendidos y vitales.

   Cada uno encontrará un surco diferente, cada uno arropará de distinta manera a Dominó.

   Yo quiero sentirlo así: mágico y real, con broncas y penas que cobran vuelos; tan solo quieren ser libres para no llorar.

                                                      Betty Badaui

 

 

Publicado en el Norte Cultural

Diario EL NORTE de San Nicolás

14 de mayo de 2005

04/03/2014 04:08 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

Raúl Astorga

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                       Foto de Raúl Astorga a los 16 años

 

 

-Las relaciones bárbaras-

 

     Aunque parece que está nublado, no hay nubes; aunque parece que está soleado, no hay sol. La escenografía es extraña y uno va caminando sin caminar, uno se siente persona, pero sabe que no es persona, uno se siente cámara de video, pero no lo es tampoco. Uno sabe que hay colores, pero sería incapaz de describirlos. Sin embargo, uno va, uno se entrega, a ese lugar en el que todo parece conocido, personal, entrañable pero absolutamente distante a la vez.  Es un lugar donde conviven bosques, edificios, gente, vehículos de distintas épocas, de ayer, de hoy, de siempre. Uno se encuentra junto a un río, sobre un puente donde hay una mujer frágil, deambulando a la que dan ganas de llamarla, Maga, y preguntarle algo, pero no hay tiempo porque ahí se acerca, de manera casual, su hombre, que la abraza y se van juntos. Y si salimos del puente y pasamos frente a un galpón vemos a una chica de la que sabemos su nombre y sabemos que escapa de un borracho para ir a denunciar a su jefe. Y más allá, de pronto, como un giro mágico de escenario de teatro, estamos en una avenida, de noche, sin que sea de noche, frente a un edificio donde un muchacho azorado por la incertidumbre, que huye sin huir de su amante ocasional que ha muerto repentinamente sin consumar esa relación. Lo sabemos, sin decirlo, lo sabemos, como sabemos quién es ese hombre que unos metros más allá busca subir a la estatua de la libertad en una New York que no es New York, aunque lo parezca. Uno puede cruzarse con un chico que va hablando sin pausa con un hombre muy grande al que llama capitán, y al que explica que va a ver a su amiga enferma que aún sigue en cama. O aquel grupo de chicos harapientos que corren hacia la esquina para dar la vuelta tras haberle robado a esa vieja indignada, mientras reconocen a ese chico distraído que dice llamarse Oliver. De pronto, una vivienda de primavera, con un montón de cachivaches electrodomésticos, con una pareja que discute si seguir o no con esa venta de garage. Y tantas parejas, como la de esa plaza que cree que va a vivir para siempre, que serán héroes sin tumbas, a pesar de todo. O como esa otra, allí nomás, donde se abre el mar, subiendo a un crucero, él, anciano tembloroso que repite algo acerca del ferrocarril norteamericano, mientras ella, anciana presumida, intenta desviar la conversación. Y todo pasa por seguir andando, hasta que aparecen esas galerías, una transversal a la otra. Podés entrar por una y salir por la otra, sólo que entrás en una ciudad y en una época y salís en otra ciudad y en otra época, aunque todo es permisivo, porque parece que no hay ciudades ni épocas, es todo así, enormes mundos, con mundos intensos, que nos catapultan a una eternidad de historias sin fin, que se cierran y se abren, cuando uno quiere, cuando uno vuelve a pasar por esas historias. Y la inevitable tentación de sumergirnos en el bosque donde una flecha te rozará la cabeza y una lanza te impedirá el paso y sólo lograrás seguir adelante si manejás los códigos correspondientes. Y ni hablar de los cambios climáticos, del frío seco a la humedad, del calor tropical a los otoños deprimentes, y aquel hombre que está a punto de ser fusilado y que antes de los disparos dice, como si estuviera jugando a las cartas con sus amigos en una noche de verano, que recuerda cuando su padre lo llevó a conocer el hielo. Y uno desearía quedarse para ver cómo sigue la cosa, pero uno avanza hasta encontrarse en una vía interminable que recorre un país, donde camina un tipo con aspecto de oficinista o de ingeniero, en mangas de camisa, que se bajó del tren, que busca lo que no se puede encontrar tan fácilmente, y se desvía hacia una ruta, y me desvío hacia otra historia, detrás de un paredón infinito hacia arriba y hacia los costados, con una ventanita pequeñita, que está sólo para que uno se asome y vea y escuche que hay dos tipos, de los cuales uno de ellos se mueve como una diva de cine y le está contando al otro una película conmovedora. Y, a veces, de tanto andar, uno cae en un universo abigarrado y en la idea de querer salir, aunque no es así nomás. Te caés de bruces contra un piso transparente, flexible, que te devuelve allá afuera una imagen más real de esa realidad que conocemos y a la que uno no quisiera volver, o chocás contra una pared que te devuelve un ruido a papel seco. Y quedás atrapado para siempre en esas historias que pasan a ser tu historia, sin vueltas, sin tiempos, sin elección de lo analógico o lo digital o lo impreso. Es tu historia, la enorme historia de tu vida y de tus relaciones bárbaras con toda esa gente de la que sólo vos conocés sus rostros, sus voces, sus ropas, sus pensamientos. Es tu historia, y qué importa el formato, si sólo importa que ya no podrás salir.

 

Raúl Astorga

 

 

 

04/03/2014 04:12 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 5 comentarios.

José Manuel Oliveros

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I

        NOSTALGIA

        (A mi padre)

Añoro el olor de los árboles abiertos,

las viejas vides, nobles, resabias de estíos,

las higueras eternas, de febriles cuerpos ,

y el tronco recio del acebuche travestido.

El alma se inspira en los aromas dispersos.

Busco la pureza en la mañana por principio,

en la escarcha mezclada, en el suave rocío,

al sentir desde el aire el latido de lo vivo

y la sorpresa del azahar por los caminos.

Todo empieza en la soledad de un instinto.

Amo la luz plateada, la integridad del olivo,

su perfecto torso entre las ramas, erguido

por una genética acerada y un ser casi divino,

fruto de un sueño en un surco ennoblecido.

La vida es una búsqueda inesperada

de un canto, de un deseo vivido.

....

II

En un gesto

cuántos universos contenidos,

en una voz

cuántos gritos ancestrales,

cuántos siglos acumula un paso,

cuántos caminos.

Si estallase un deseo

o un vulgar silencio

cuántos momentos esparcidos,

cuántos delirios.

...

III

Pienso,

qué hay detrás de un ser que vuela,

de un alma dichosa que solo entrega

el corazón y la palabra serena,

qué misterio el amor recupera

en su búsqueda incesante

por tener lo que más sueña,

qué amalgama de nubes

el cielo espera para acercarse

al hombre que ya no anhela.

Qué semilla, qué esqueje,

qué jirón formó esta esencia.

Pienso.

   José Manuel Oliveros

       España

 

04/03/2014 04:14 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 5 comentarios.

Bienvenido, Maximiliano Spreaf

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Material enviado por Lily Chávez

 

Una noche

de miedo,

 arrodillado

en las vías del tren

a miles de kilómetros

de casa,

le rogué

 por ayuda

a dios.

 

Si, a ese,

que no existe.

 

Acá estoy.

 

*

 

 

En la distancia

que existe

entre esa aguja

 y mi brazo,

,se encuentra

el jardín subversivo

 de mi ser,

los cadáveres

resecos

 que fueron mis deseos,

 las lágrimas

 de Maríaa

en el Golgota,

y tu belleza,

 que ahora

se desdibuja

al quebrar mi carne,

la fiel aguja,

con el impulso

 del embolo

haciendo su trabajo

 a la velocidad

 de mis miserias.

 

Jaque al rey, señora caballo, volar es de poetas.

 

*

 

 

Han salido

 tantos

 no sé

 de mi boca,

que me he vuelto

 líquido.

Ya no quiero

 ser feliz

 en un mundo

de barro.

Ni perderme

en los laberintos

de tus huellas

digitales.

Han salido

 tantos

no sé

 de mi boca

que me

 

Una gran victoria

de esta humilde

farsa.

 

(Spreaf muerde su propia cola)

 

Maximiliano SPREAF 

 

04/03/2014 04:17 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 8 comentarios.

Marita Ragozza

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EL CERO Y LA LUZ

La poesía sigue siendo para mí la incógnita de la ecuación.
Andrés Aldao

 

No basta toda la aritmética

para encender un solo cero.

 

Pero tampoco alcanza la mirada

para unir ojos encandilados

con el cero que alumbra

la luz de algunos sueños.

 

Quizás toda la luz

sea unir un solo cero:

la mirada y su propio sueño.

 

Sin embargo

para unir los sueños

hay que apagar la luz.

Marita Ragozza De Mandrini



Fuente: ARTESANÍAS LITERARIAS, editada por Andrés Aldao

04/03/2014 04:19 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

Bienvenido, Gabriel Marco

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Material enviado por Lily Chávez

 

CAOS

Amo mi caos

y eso no me convierte en un gran escritor

pero mi caos es el cosmos

es la revolución

es el sexo y el tantra

mi caos 

amado

se está perdiendo

o se está expandiendo como un agujero negro

oh mi caos, yo te contemplo en la palma de mi mano

crepitas

destellas

soy solo el observador de tu universo

puedo llorar ahora mismo

en mi cárcel

entre los muros de la patria mía.

 

*

 

HERIDA NUEVA 


Hay una herida
a la vuelta de la esquina

hay una herida
detrás de cada cortina

hay una herida
que no va a sanar todavía

una herida nunca vista entre nosotros
una herida rítmica

una herida parecida a una guerra
de piedras y de palos

una herida
que ya tiene memoria

una herida
que ya es un rencor

una herida que se proyecta
al porvenir.



ME ESTRELLO CONTRA MI MEDIOCRIDAD

Me estrello contra mi mediocridad,
si fui un poeta nunca lo sabré
porque mis versos fueron cayendo
como hojas secas
a lo largo del camino.

Me estrello contra mi mediocridad,
si fui un artista nunca lo sabré
porque un destino amante
me distrajo de las cosas
en favor de aventuras
y desdichados romances.

(Mi patria fue el corazón
y mis obras completas
están escritas en el viento,
su tipografía es el olvido
o acaso el secreto de los que sufren todavía.)

Me estrello contra mi propia mediocridad,
si fui un poeta nunca lo sabré
pero hay una pista sin embargo
y es que desveló mis horas deslucidas
el amor, ese misterio,
en un combate desigual.

No quedará nada de mí,
salvo el recuerdo de unos pocos.

 

Gabriel MARCO

 

04/03/2014 04:21 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 9 comentarios.

Betty Badaui

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        S/T

 

Se mueven

se agitan

van y vienen

plumas y picos...

 

Las comparsas

tienen el celestial encanto

de las aves en celo.

 

    Betty Badaui

05/03/2014 17:20 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 8 comentarios.


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