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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2016.

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La biblioteca destinada a la educación universal, es más poderosa que nuestros ejércitos.- JOSÉ DE SAN MARTÍN

 

 

         De Literatura y Algo Más...

...agradece q quienes han llegado hasta aquí.

Buen mes para todos y un muy Feliz Cumpleaños para mi hija Nora, que nació un 9 de Julio.

Abrazos.

                     

                      Betty Badaui, Rosario

colaboradores Raúl Astorga, Rosario

                      Lily Chávez , Córdoba

 

contacto: betty.badaui@gmail.com

 

09/07/2016 03:12 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 4 comentarios.

Breves

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La riqueza económica de un pueblo no consiste sólo en la abundancia total de bienes, sino más bien, en una eficaz distribución según justicia.- ARTURO UMBERTO ILLIA

 

Un hombre que ve el mundo a los 50 igual que a los 20

ha perdido 30 años de vida.- MUHAMMAD ALÍ

 

La paz no es solamente la ausencia de la guerra; mientras haya pobreza, racismo, discriminación y exclusión difícilmente podremos alcanzar un mundo de paz.- RIGOBERTA MENCHÚ

 

La integridad del hombre se mide por su conducta, no por sus profesiones.- DÉCIMO JUNIO JUVENAL

 

Al final. ¿Qué importa más: vivir o saber que se está viviendo?.- CLARICE LISPECTOR

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

09/07/2016 03:17 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Relato: Jorge Isaías

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Mandarinas

Por Jorge Isaías

No sé si eran las tardes de junio las que nos daban ese notorio placer por comer esas mandarinas arrancadas de la planta y pararnos sobre el lado de la casa donde daba el sol muy débil (el sol que cae débil como en junio dirá Juan Gelman para siempre). Lo cierto es que ese olor era seductor pero de algún modo delator al olfato fino de las madres cuando antes de almorzar nos descubrían. Y eran tan ricas, peladas y comidas así, en leve trasgresión, que no detenía el ciclo de las estaciones, pero se instalaba fuertemente en el recuerdo. Como podemos percibirlo hoy sin ningún esfuerzo.

Esas mandarinas eran de alguna forma industria de mis manos podría decir, porque el mandarino lo había plantado mi padre con mi ayuda y el mandato de regarlo hasta que fuera adulto y ofreciera generoso al paladar esa pulpa agridulce hasta el placer.

Las mandarinas que venden en las verdulerías nada tienen que ver con éstas, afirmaba mi padre con indisimulable orgullo. Nosotros tomábamos esta aseveración suya como una ley de hierro, como todo lo que él decía en ese tiempo, sin comprobación aunque exagerara.

Hace poco en un teatro una mujer muy joven se sentó a mi lado y abrió su cartera, sacó una mandarina y comenzó a pelarla concienzuda y atentamente, y fue comiendo de a uno todos sus gajos, con mucha concentración, como si fuera el placer más extraordinario de su vida. Como si hubiera venido a este mundo sólo a eso, a dejar pasar por su garganta le jugo agridulce que excedía su función alimenticia y le llegaba hasta lo más profundo de su alma y su recuerdo, y entraba seguramente al rincón más querido de su infancia. Este acto insólito para mí, ya que veía algo así por primera vez y al mirarla yo con sorpresa, me invitó cortésmente con tres gajos jugosos. Le agradecí aludiendo la incomodidad de su penetrante olor que impregnaría con seguridad mis manos y me respondió que tal vez fuera verdad, pero que no podía abstenerse de comerlas.

El olor tan particular de esa mandarina me llevó directamente al accionar de nuestros movimientos con aquella media docena de amigos que trasegábamos las tardes soñolientas saltando tejidos de quintas por el barrio que conocía nuestras travesuras, aunque teníamos nuestras propias mandarinas en nuestras casas, contrariamente a la opinión de mi padre, ninguna mandarina nos parecía más rica y jugosa que aquellas ajenas que nos costaba la consiguiente carrera si el dueño se percataba o nos pescaba in fraganti. En última instancia, hurtábamos las tres o cuatro que nos cabían en los bolsillos, nunca eran demasiadas, así que supongo que a estas alturas estaremos prescriptos de esa acción, sin ninguna mala fe. Sin otro destino que realizar una tarea prohibida que nos unía en una acción de cierto riesgo, como para establecer lazos de una amistad que hoy permanece sino en el afecto, en el motivo de una conversación nostálgica y llena de comprensión hacia aquellos niños que fuimos. Toda esta evocación que trae rostros queridos y algunos perdidos trae a mí le olor de una mandarina cuando la vamos pelando y vamos quitando esa cáscara gruesa y aparecen sus gajos relucientes, ahítos de ese líquido que es todo esplendor. Ese jugo que brillaba al aire libre, bajo ese sol tan débil, cuando el mundo estaba en sus comienzos y nosotros habitábamos ese lugar perdido del mundo, aunque para nosotros fuera un centro único y perfecto, bajo esos árboles que nos cedían su sombra protectora sin pedirnos absolutamente nada, y ese aire pleno con sus pájaros, que iban hacia un lado, hacia otro, como sin destino aparente, como sin un objetivo claro, aunque como sabemos la naturaleza tiene sus leyes que nosotros desconocemos, pero en ese tiempo no lo conociéramos y nos siquiera nos preocupaba.

Sólo estábamos atados a los juegos, al vuelo de las garzas, a las pedradas que le propinábamos a un perro callejero, a la competencia para ver quién cazaba más pájaros o pescaba más mojarritas en "El puente de la vía", o quien corría más rápido hasta los tamariscos de don Angel Pichichello o quién saltaba más lejos en el canal de don José Vélez, o quién podía golpear a un cuis a la carrera con una piedra que arrojaba la gomera. Y ver gozosos cómo chorreaba por nuestros dedos el jugo de un durazno que nos sabía a gloria.

También, sobre todo, cómo se nos impregnaba el delicioso aroma de una mandarina. Por suerte, es una de las pocas cosas que no perdimos para siempre.

FUENTE: www.pagina12.com.ar |

Enviado por el autor. Gracias, Jorge Isaías.

09/07/2016 03:21 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 2 comentarios.

Rosa Lía Cuello

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      VUELO

 

Estoy en la puerta del olvido

cercada por el deseo y las cenizas

en mi cuerpo

quedaron bordadas tus caricias.

Recuérdame dice la piedra fundacional

donde labraste el silencio.

Recuérdame repite un bordado

invisible en mi piel.

Recuérdame agrega el lento batir

de las alas de los pájaros.

Recuérdame repiten las dunas

en su desplazamiento eterno

pero yo traspongo la puerta

y me disperso

en el canto del viento.

 

            ROSA LÍA CUELLO

Fuente: Es todo el silencio

PIRCA Ediciones- julio de 2014

09/07/2016 03:32 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 4 comentarios.

La mujer en la poesía: Dulce María Loynaz, Emily Dickinson, Ana María Rodríguez Francia

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      DESEO

Que la vida no vaya más allá de tus brazos.

Que yo pueda caber con mi verso en tus brazos,

que tus brazos me ciñan entera y temblorosa

sin que afuera se queden ni mi sol ni mi sombra.

Que me sean tus brazos horizonte y camino,

camino breve y único horizonte de carne;

que la vida no vaya más allá... ¡Que la muerte

se parezca a esta muerte caliente de tus brazos...!

   DULCE MARÍA LOYNAZ

La Habana, 1902 - La Habana, 1977

Doctora en leyes

Premio Nacional de Literatura de su país

Premio de la Crítica

Premio Cervantes

Directora de la Academia Cubana de Lengua

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 A UNA CASA DE ROSA NO TE ACERQUES...

A una casa de rosas no te acerques

demasiado, que estragos de una brisa

o el rocío inundándola -una gota-

abatirán su muro, amedrentado.

Y atar no intentes a la mariposa,

ni escalar setos del arrobamiento.

Hallar descanso en lo inseguro

está en el mismo ser de la alegría.

EMILY DICKINSON

Amherst, Massachusetts -1830

Amherst, Massachusetts - 1886

Poetisa y escritora.

Su obra, en la actualidad, está considerada de forma casi universal como una de las más importantes en habla inglesa.

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Y UN ESPACIO DE VOCES

   (A Doña Felisa de Aurteneche,

mi abuela)

 

Ella venía,

y un espacio de voces expresaba

cierta serenidad

como de agua

iluminándose.

Nadie presentía el trepidar

de la secreta máquina,

denso vapor de hollines.

Pero la niña se quedó en el andén

con una sorda fotografía entre las manos.

 

    ANA MARÍA RODRÍGUEZ FRANCIA

Nació en Pergamino, Argentina

Reside en San Nicolás, Argentina

Doctora en Letras Modernas de la

Universidad de Córdoba.

Ha ejercido en el nivel especial, medio y terciario.

Se ha desempeñado como Investigadora con lugar de trabajo en el Centro de Investigación de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la U.N. de Córdoba.

Fuente: La deslumbrante opacidad

Ayala Palacio Ediciones, 1999

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

09/07/2016 03:43 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 1 comentario.

Bienvenida, Claudia Cosenzo

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      TU RECUERDO

                  A mi papá

 

Busco en los bolsillos del pasado,

sentimientos protegidos con cautela

por temor a que el viento se los lleve

o un haz de luz tenue los devele.

Entre ellos encuentro tu mirada

tan pura y sincera como tu alma,

la sonrisa que escudó mis ilusiones;

tus palabras de aliento y con sentido

que, angelicalmente, endulzaron mis oídos.

Las charlas, las canciones que escuchamos;

tu emoción por cada uno de mis logros,

los consejos que tantas veces disgustaron

y más tarde puse en práctica con agrado.

Atesorados tengo tus fuertes abrazos,

de aquellos que parecen hacer daño;

la ternura y la nobleza de tus manos,

tus pasos que, acompasados a los míos,

con candor y firmeza guiaron mi camino.

Hoy, en los bolsillos del presente,

descubro la magia de todo lo aprendido.

Son tus recuerdos, que vagan por mi mente,

liberando, de a ratos, mi inconsciente,

y se acurrucan, de pronto, haciendo nido.

Yo los protejo para que el viento no los lleve

ni un haz de luz tenue los devele.

 

 

SUSPIRO DE AMOR

Un suspiro interminable

por pensarte un instante.

Un suspiro que viene de otro mundo

que me incita a desearte.

Suspiro acompañado

de susurros inventados

que encierra

mil palabras de amor.

Que asemeja

convertirse en un lamento

escondido desde antaño.

Taciturno y ruin,

me obliga a tenerte

tan presente,

como si el pasado

permaneciera congelado

en mi interior,

en mi memoria,

sellado a fuego

eternamente,

perpetuo suspiro de amor.

 

SOMOS DOS

Te miré a los ojos, percibí el embrujo

sentí tu mirada mezclarse en la mía

descubrí tu alma y decidí quedarme.

Te elegí aquel día y fue para siempre.

Mi cuerpo azorado se aferró al tuyo

oscilando juntos buscando el amor.

Tomaste mis manos, me sentí segura

me guiaste en todo, me enseñaste a amar.

Reavivamos fuegos que estaban dormidos

dando vida propia al placer total.

Sigiloso, taciturno se coló tu aroma

se tomó su tiempo se esparció despacio,

se instaló sereno se impregnó profundo.

Yo puedo evocarlo al cerrar mis ojos

porque está en mi esencia, porque esta mi ser

Fue una fusión de tu alma y la mía,

tu calor, tu espíritu , tu mente, tu vida

tu todo y mi todo porque somos dos.

CLAUDIA COSENZO

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CLAUDIA COSENZO. Nací un verano de 1971 en la ciudad de Río Tercero en la provincia de Córdoba. Allí cursé estudios primarios, secundario y terciarios obteniendo el título de Profesora en Educación Preescolar. Hace unos años el destino la condujo a la localidad de Arequito (prov. de Santa Fe) donde formé mi familia y hoy resido.

"Desde pequeña tengo varias pasiones que aún conservo; las más importantes mi pasión por la lectura y escritura lo que me permiten adentrar en universos desconocidos. Participo de talleres literarios, he formado parte de varias antologías con cuentos breves y poesía. Obtuve algunas menciones en el género "poesía". Actualmente estoy trabajando en mi primer novela.

Lo que hace a la integridad de quien escribe es imaginar, liberar lo que atesora en su interior tratando de llegar con sus palabras a conmover y emocionar a quien sepa valorarlo. De eso se trata escribir…" Les traigo hoy mis poemas que, espero, disfruten.

E Mail:

claudiacosenzo@yahoo.com.ar

 

 

09/07/2016 03:50 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema Hay 3 comentarios.

Feliz Día del Amigo

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Anda despacio cuando escojas a tus amigos; pero cuando los tengas mantente firme y constante.-

                 SÓCRATES

 

 

 

20/07/2016 06:25 Betty Badaui Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.


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